En un post anterior te hablamos de los fundamentos de la dieta macrobiótica. Hoy queremos darte recetas para que aprendas a preparar platos sanos y llenos de sabor.

¿Preparado?

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Dieta macrobiótica

La dieta macrobiótica persigue lograr un equilibrio entre lo físico y lo emocional a través de la alimentación. Así pues, divide los alimentos en alimentos Yin que son de energía fría y debilitantes, como el azúcar, la miel, los lácteos, la fruta, algunas verduras y hortalizas o el alcohol y los alimentos YAN, que son energizantes y tonificantes como los cereales, legumbres, pescados, carnes o verduras de raíz.

Se eliminan los productos procesados y los embutidos, pero se da mucha importancia a las algas marinas comestibles que deben ser constantes en los menús macrobióticos. La dieta se va adaptando al país y sus costumbres, a la época del año, a la meteorología y la persona en concreto.

Recetas dieta macrobiótica

Dentro de todas las recetas macrobióticas podemos encontrar recetas macrobióticas para adelgazar, recetas macrobióticas para niños o recetas macrobióticas para principiantes. Todas ellas tendrán en común varias premisas:

Solo se debe comer cuando se tenga hambre, evitando atracones. Es importante dar prioridad a los alimentos de temporada y/o orgánicos y se debe comer tranquilo y sin prisas. Parece sencillo, ¿verdad?

recetas macrobióticas

Recetas comida macrobiótica para adelgazar

Si lo que quieres es adelgazar con una dieta macrobiótica tendrás que tener en cuenta que:

  • El consumo de vegetales debe ser del 40% del total consumido.
  • Debes tomar sopas antes del plato principal, como la sopa de miso.
  • La única bebida aceptada es el té realizado con diente de león o granos tostados o el agua.
  • Se restringen los alimentos de origen animal excepto el pescado.

Recuerda que siempre es más sano comer alimentos frescos que manipulados o procesados, pero si vas a eliminar totalmente de tu vida algún alimento o vas a empezar una alimentación restrictiva o muy concreta debes preguntar a un médico para estar seguro de que no te va a hacer daño ni vas a tener ninguna carencia. No es un juego ni una moda. Se trata de tu salud.

Aquí te dejamos 5 ideas con mucho sabor.

  1. Hamburguesas de avena

Mezcla en un bol 250 gramos de copos de avena, con un ajo, una zanahoria y media cebolla picadita. Añade perejil, comino y pimienta al gusto. Echa en la mezcla medio vaso de agua templada y un chorrito de salsa de soja. Mezcla bien. Se hará una masa. Puede añadir pan rallado para fijar la consistencia. Haz bolas con la masa y después aplasta para formar las hamburguesas. Rebózalas con pan y fríe en aceite de oliva. Escurre en papel y sirve con una guarnición de arroz integral.

  1. Sopa de miso con sésamo

Saltea con aceite de sésamo unos ramilletes de brócoli pequeños. Escalda en el mismo recipiente los ramilletes en un poco de agua hirviendo. Retira el brócoli y añade un poco más de agua. Mezcla unas semillas de sésamo con una cucharada de miso. Añade un poco del agua de hervir el brócoli y haz una pasta. Mezcla todo y sirve caliente.

  1. Nishime de raíz de loto fresca y bardana fresca. Receta macrobiótica para cenar.

Cubre el fondo de una cazuela mediana con agua y añade un alga kombu en el fondo. Coloca encima una zanahoria en rodajas finas, la raíz de loto también en rodajas finas y encima la bardana picada (es una planta de flores violetas muy diurética). Cocina a fuego lento 30 minutos. Vigila que no se queda sin agua.

  1. Crema de calabacín y guisantes. Receta macrobiótica para invierno

Pela y corta dos cebollas en trozos gruesos. Corta un calabacín también en trozos grandes y rehoga con las cebollas 15 minutos. Añade agua y 200ml de leche de avena y cocina otros 15 minutos. Después añade 100 gr de guisantes frescos, unas hojas de albahaca y 200 ml de nata. Cocina 5 minutos. Tritura y cuela. Sirve con el cebollino picadito por encima.

  1. Plum cake de polenta con plátano y nueces. Postres macrobióticos.

Cocina durante 30 minutos un vaso de polenta con 4 vasos de zumo de manzana, un puñado de pasas de Corinto, ralladura de limón y una pizca de sal. Remueve bien. Al final, añade un puñado de nueces troceadas. Pela y corta el plátano en rodajas y rocíalo con limón para que no se oxide. Pon en un molde alternativamente una capa de plátano y otra de polenta hasta rellenar el molde. Hornea 10 minutos o deja enfriar hasta que cuaje.

Pregunta a un profesional si tienes dudas y acompaña toda dieta que comiences con ejercicio físico para mantenerte en forma.