Las condiciones meteorológicas del invierno pueden dañar nuestra piel. La pueden secar e irritar. El frío del exterior y el sol nos obligan a cuidar de forma mantenida nuestra piel durante todos los meses que dura el invierno. Pero no te preocupes: ¡te contamos 7 consejos para estar protegido!

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Problemas en la piel provocados por las bajas temperaturas

Las bajas temperaturas tienen efectos en nuestra piel: se vuelve más seca, agrietada y enrojecida. Y lo percibimos, ya que, según la Fundación Británica de la Piel (BSF), los problemas de la dermis son una de las razones más comunes por las cuales las personas visitan a su médico en otoño e invierno. Y es que el clima más frío, acompañado de una caída en la humedad atmosférica, causa estragos en la barrera natural de nuestro cuerpo.

Incluso situaciones cálidas de invierno como sentarse junto a la chimenea pueden producir sequedad en la piel, tal y como señala la Academia Estadounidense de Dermatología (AAD). Ni siquiera una ducha caliente es una buena idea, ya que elimina los aceites naturales de la epidermis y la seca.

AXA Health Keeper7 consejos para proteger la piel en invierno

1. Usar protector solar:

Si bien somos muy conscientes de la importancia del protector solar durante el verano, en ocasiones tendemos a obviarlo durante el invierno. Pero es aconsejable no bajar la guardia y aplicarnos un protector de, al menos, 30 en aquellas áreas que están expuestas al sol como la cara, las orejas, las manos y la parte posterior del cuello.

Los deportes de invierno como el esquí tienen una mayor exposición a los rayos UVA/UVB porque la nieve refleja hasta el 80 % de la luz, lo que aumenta nuestra exposición y, por tanto, debemos aumentar nuestra protección.

2. Tomar baños o duchas calientes cortas:

Las duchas largas y calientes durante los meses de más frío son muy tentadoras. Sin embargo, pueden ser perjudiciales para nuestra piel porque el agua caliente la reseca mucho.

Los expertos aconsejan tomarse una ducha como máximo de 5 a 10 minutos. Es preferible usar agua tibia, no muy caliente. Si al salir de la ducha, la piel se queda roja, la temperatura del agua es demasiado alta.

3. Adoptar los tratamientos al frío:

No es lo mismo tratar la piel en verano que en invierno, así que tampoco es recomendable usar la misma hidratante durante todo el año. Debemos adaptarla a la estación del año en la que estemos. En invierno, es importante que sea rica en ingredientes hidratantes como ceramidas (aceites).

4. Hidratar, hidratar, hidratar:

Una de las formas más fáciles de controlar la piel seca en invierno es ser diligente con nuestros hábitos de hidratación. Según la AAD, la mayoría de las personas que llegan a los 40 años necesitan hidratarse todos los días.

Después la ducha, sécate, pero no frotes con la toalla, mejor realiza pequeños golpecitos. Antes de que tu piel esté completamente seca, aplícate crema hidratante para que esta retenga la humedad de la ducha.

5. Usar ropa de tejidos naturales:

El clima invernal exige también un cambio en el vestuario. Es preferible que la ropa que entra en contacto directo con la piel sea de algodón o de un tejido suave. La lana, por ejemplo, es cálida, pero puede irritar la piel.

6. Evitar jabones fuertes:

Los limpiadores elaborados a base de alcohol y los jabones perfumados pueden ser especialmente irritantes. Este tipo de productos eliminan de la piel los lípidos esenciales (grasas) que mantienen la piel hidratada. Es recomendable elegir limpiadores suaves, que contengan más ingredientes hidratantes.

7. Usar un humidificador:

Durante los meses secos de invierno, usar un humidificador para mantener la humedad por encima del 30 % puede marcar una gran diferencia para la piel.

Recuerda mantenerte hidratado también con una adecuada alimentación, rica en frutas y vegetales. Asesórate con un dermatólogo, que te ofrecerá ayuda para acabar con la piel seca y para seleccionar los productos y tratamientos que más se adapten a tus necesidades.

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Fuentes:

  • Academia Estadounidense de Dermatología (AAD)
  • Fundación Británica de la Piel (BSF)
  • Harvard Medical School