Hay personas que les cuesta identificar y expresar las emociones, lo que les supone importantes problemas en sus relaciones personales. La buena noticia es que puede tratarse y tiene solución. Te contamos todo lo que hay que saber sobre la alexitimia.

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La alexitimia se define como la incapacidad para reconocer las propias emociones y expresarlas, especialmente de manera verbal.

El término deriva del prefijo griego a– (significa «sin»), lexis (palabra) y thimos (emoción) y fue introducido en 1972 en el ámbito médico por el profesor de Psiquiatría, Peter Sifneos, para referirse a quienes no son capaces de decir «Te quiero» ni poner etiquetas a lo que sienten.

La alexitimia es un problema que afecta al 10% de la población mundial, según la Sociedad Española de Neurología, y que es más frecuente en hombres que en mujeres.

Causas y síntomas de la alexitimia

No todos los afectados presentan el mismo perfil. Dependiendo de su origen, existen dos tipos de alexitimia:

– Primaria. Existe un déficit neurológico que puede afectar al cerebro, interfiriendo en las emociones, el lenguaje y el razonamiento. Es grave y puede ser hereditaria. Se presenta en los inicios de la infancia, tras sufrir un ictus o un tumor cerebral o después de una enfermedad neurológica (como el Párkinson o la esclerosis múltiple).

– Secundaria. De origen psicológico y gravedad variable, este tipo puede deberse a la suma de experiencias traumáticas de una persona. Puede aparecer en problemas psicológicos como la depresión, las adicciones o trastornos de la alimentación y, quienes la tienen, suelen padecer Trastorno por Estrés Postraumático (TEP).

Sudoración, aceleración del ritmo cardíaco, tensión muscular y dolor de estómago son los síntomas fisiológicos más comunes en la alexitimia. Cuando se sufren alguno de estos indicios, no se suelen atribuir a una emoción y se interpretan como señales de otra posible enfermedad.

Cómo detectar las emociones

Cómo convivir con una persona que padece alexitimia

La alexitimia no es un trastorno mental, sino un un rasgo de la personalidad. Quienes la padecen tienen emociones y sentimientos, pero no saben manejarlos correctamente (desconocen si están sintiendo miedo o ira) o interpretar las emociones de los demás. A grandes rasgos, las personas alexitímicas presentan este perfil:

– Falta de empatía, derivada de la incapacidad de detectar las emociones ajenas.

– Son excesivamente prácticas y racionales. No tienen en cuenta la intuición y los aspectos emocionales.

– Parecen serias y aburridas. Muestran una postura rígida e inexpresiva.

– Hablan muy poco.

– Son conformistas. Se apegan a las reglas y normas convencionales y se relacionan de una forma muy estereotipada con los demás.

– Problemas afectivos. Les cuesta establecer y mantener vínculos afectivos, por lo que sus relaciones sociales suelen estar marcadas por la dependencia emocional o el aislamiento social.

– Comunicación monótona, sin expresividad, matices afectivos, gesticulaciones o cambios en el tono de voz.

– Problemas sexuales. Suelen tener ausencia de deseo o impotencia.

Tratamiento de la alexitimia

Aunque no es un trastorno mental, la alexitimia suele estar vinculada con afecciones de salud mental, como el autismo. Por ello, la psicoterapia, el entrenamiento en habilidades sociales y los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a tratarla.

La finalidad del tratamiento será ayudar al paciente a reconocer y poner nombre a sus emociones. Para hacerlo, la persona alexitímica debe:

– Aprender a descubrir la emoción propia y la ajena

– Entender las emociones para llevar a cabo un razonamiento concreto

– Comprender las señales y los signos emocionales

– Autorregular las emociones mediante el conocimiento de estrategias de control emocional

Durante la evaluación, el psicólogo habla con la persona, a quien pide que complete encuestas y pruebas psicológicas adicionales para poder llevar a cabo un diagnóstico completo.

A partir de ahí, el experto tendrá una mejor idea de cómo los síntomas alexitímicos pueden asociarse con una o más afecciones e intentará construir una base para nombrar emociones y apreciar los distintos sentimientos.

Cómo detectar las emociones

Las siguientes herramientas pueden resultar útiles para fomentar la inteligencia emocional y la capacidad de reconocimiento:

– Terapia de grupo. Compartir la experiencia puede ser muy beneficioso.

– Escribir un diario emocional.

– Entrenar las habilidades sociales.

Mindfulness. La práctica de atención plena puede mejorar en un 20% las habilidades sociales de personas que padecen alexitimia, según un estudio de la Universidad de Almería.

– Leer libros o historias emocionales.

Como ves, la alexitimia (sobre todo, la secundaria) puede tratarse y mejorar la calidad de vida para aquellas personas que la tienen. Todos (más o menos) podemos ser capaces de identificar y expresar nuestras emociones y transmitirlas a los demás.

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Fuentes: