En los últimos años, el interés por los alimentos ecológicos ha aumentado de manera considerable, creando un nuevo paradigma basado en la promoción de un estilo de vida saludable. A menudo, cuando compramos productos “bio”, surgen cuestiones sobre qué son realmente y cuál es la diferencia entre “eco” y” bio”.

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Conceptos como alimentos “ecológicos” o “biológicos” son cada vez más habituales en las conversaciones sobre alimentación. Más, si cabe, cuando nos preocupa alimentarnos de manera adecuada para superar situaciones de crisis sanitaria como la actual. Se trata de términos muy similares que designan, en líneas generales, productos que se han cultivado respetando los ciclos propios de la naturaleza. Sin embargo, existen ciertos matices que los diferencian.

Alimentos ecológicos

Los alimentos ecológicos nacen y crecen en un entorno en el que se cumplen unas condiciones específicas naturales de tierra, agua, entorno, etc. Algunas de las principales características de este tipo de alimentos son:

  • En la agricultura ecológica se prohíbe el uso de fertilizantes y pesticidas.
  • Los productos ecológicos no pueden irradiarse.
  • En ganadería, se prohíbe el uso de productos de síntesis química como antibióticos y hormonas.

La Comisión Europea define la agricultura ecológica como aquella “basada en prácticas diseñadas para minimizar el impacto humano en el medio ambiente”. Un ejemplo es la apuesta por rotaciones de cultivo como una forma eficiente de usar los recursos naturales.

La agricultura ecológica significa, por tanto, menos productos químicos en la tierra, más vida silvestre y biodiversidad. Por su parte, la ganadería ecológica representa menos medicamentos veterinarios y más bienestar animal.

Alimentos biológicos

Los alimentos biológicos son aquellos que no contienen ningún componente alterado y que no se han producido por organismos modificados genéticamente (OMG). Por tanto, un alimento biológico es aquel que se ha producido sin intervenciones de laboratorio para conseguir un resultado final concreto.

Y es que algunas frutas o verduras son utilizadas para lograr un aspecto perfecto: el mismo tamaño y volumen, el mejor color y la apariencia perfecta. Los alimentos “bio”, sin embargo, se identifican con aquellos que se preocupan por aspectos como la selección natural de especies y aseguran los ciclos reproductivos, el patrimonio genético y la salud de los suelos.

Alimentos ecologicos y biologicos Biologicos y ecologicos

Biológicos y ecológicos: ¿son más saludables que los convencionales?

La salud es uno de los principales argumentos de compra de los alimentos ecológicos y uno de los aspectos que más controversia genera. Algunas personas creen que tienen un mayor contenido de nutrientes, son más respetuosos con el medio ambiente y son más saludables que los convencionales.

Sin embargo, las investigaciones en este campo no tienen tan claro los beneficios desde el punto de vista nutricional. Según una revisión de varios estudios publicada en Annals of Internal Medicine, no hay evidencia científica de que los alimentos ecológicos sean significativamente más nutritivos que los convencionales.

Esto se debe a que el contenido de los alimentos depende de muchos factores como la calidad del suelo y las condiciones climáticas. La composición de los productos lácteos y la carne también puede verse afectada por las diferencias en la genética del animal y la raza, lo que comen los animales y el tipo de granja.

Por tanto, las variaciones en la producción y la manipulación de alimentos dificultan las comparaciones y los resultados deben interpretarse con precaución. Según el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), con respecto a la presencia de bacterias, tampoco hay una diferencia destacada en alimentos ecológicos y convencionales.

Pollo ecológico

Sí se ha observado, sin embargo, que el cerdo y el pollo ecológico tienen un 33 % menos probabilidades de transportar bacterias resistentes a tres o más antibióticos en comparación con la carne producida de manera convencional. Según los expertos, esto puede deberse al uso rutinario de antibióticos durante la cría a través de medios convencionales.

Además, algunas investigaciones sí han demostrado también pequeñas diferencias en el contenido de ciertos nutrientes como los flavonoides, con propiedades antioxidantes. Y también se ha demostrado que este tipo de productos puede reducir la exposición a residuos de pesticidas y bacterias resistentes a los antibióticos.

Sea cual sea el tipo de alimento que compres, es aconsejable que, siempre que puedas, optes por los productos frescos de temporada. Esto te ayudará a alimentarte de forma más saludable y sostenible, muy necesario para afrontar la crisis que estamos viviendo.

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Fuentes:

  • Comisión Europea
  • Annals of Internal Medicine
  • Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC)