En algunas regiones de Europa, casi la mitad del exceso de muertes durante la pandemia por COVID19 se está debiendo a enfermedades no relacionadas con la infección por el SARS-COV2. Es posible que se deba a la limitación en capacidad de los servicios sanitarios, pero también al cambio de comportamiento de los enfermos críticos respecto al cuidado de su enfermedad.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Cada vez hay más datos sobre la caída dramática de atención a pacientes con infartos o ictus desde que la pandemia por COVID19 comenzó. Una encuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reveló que:

  • más de la mitad (53%) de los países encuestados ha interrumpido parcial o totalmente los servicios de tratamiento de la hipertensión
  • el 49% los servicios de tratamiento de la diabetes y sus complicaciones
  • el 42% los servicios de tratamiento del cáncer
  • el 31% los de emergencias cardiovasculares.
  • los servicios de rehabilitación se han visto interrumpidos en casi dos tercios (63%)

Además, los expertos han notado que muchos pacientes no acuden a urgencias o a sus consultas en el hospital y retrasan la búsqueda de ayuda médica por miedo a la infección por coronavirus. Varios estudios han descubierto que, entre el miedo del paciente y la reducción de la atención sanitario, se ha dado una prolongación de hasta media hora desde el inicio de los síntomas al primer contacto médico en caso de enfermedades cardiovasculares.

Un estudio norteamericano ha descubierto la reducción de casi el 40% de actuaciones en caso de ataques al corazón, cifra que en la Lombardía italiana ha llegado a ser del 70%. Lo mismo ha ocurrido con los ictus, para los que la Sociedad Europea de Ictus ha revelado que el 80% de los proveedores comunitarios ha visto reducida la demanda de servicios. Según estos expertos, no hay ninguna razón para pensar que la incidencia del ictus se ha reducido por el COVID19, sino que muchas personas con síntomas no se acercan al hospital y mueren en casa.

En el caso del cáncer, un estudio ha revelado que el tratamiento o el seguimiento en un mes provoca un aumento de mortalidad durante los 12 meses siguientes. Esta cifra, solo en Inglaterra, se ha calculado que será de unas 18.000 muertes en el próximo año.

Por este motivo, los médicos europeos están haciendo un llamamiento a sus pacientes para que no bajen la guardia en cuanto al cuidado de sus dolencias crónicas y a que se pongan al día sobre cómo su sistema sanitario se ha reorganizado para atenderles.

Cuidado de enfermedades crónicas durante el COVID-19. Presión arterial

Pautas para cuidar la enfermedad crónica durante la pandemia de COVID19

El riesgo de contagiarse de COVID19 en el médico, o en centro hospitalario es muy pequeño, ya que las unidades que se dedican al seguimiento de enfermedades crónicas están separadas de las que atienden a enfermos de COVID19. Además, las medidas de higiene y seguridad son muy altas.

Sin embargo, el riesgo de morir por una enfermedad del corazón o padecer efectos secundarios a largos plazo por un mal seguimiento de la medicación o los cuidados, es mucho mayor.

Por este motivo, es recomendable seguir alguna de las siguientes pautas que la Agencia Europea para el Control de Enfermedades (ECDC), en caso de enfermedad crónica:

  1. Contactar con el médico o centro sanitario si hay dudas o preocupaciones sobre la enfermedad y su cuidado.
  2. Preguntar si se pueden hacer consultas por videollamada o por teléfono. Hacer un buen seguimiento evita visitas a urgencias con posterioridad.
  3. No saltarse ninguna dosis de tratamiento sin hablarlo antes con el médico. Es recomendable tener suficientes medicamentos en casa, por si es necesario seguir una cuarentena.
  4. Dedicar un tiempo en la rutina diaria a medir la presión arterial o el azúcar en sangre o seguir la evolución del asma, por ejemplo.
  5. Preguntar sobre qué vacunas pueden proteger mejor durante la enfermedad crónica, como las de la gripe y el neumococo.
  6. Cuidar (como siempre) la mente y el cuerpo. En especial durante la epidemia seguir las pautas para una buena salud emocional y reducir el estrés.
  7. No fumar o aprovechar las cuarentenas y confinamientos para hacerlo. El tabaco aumenta las probabilidades de infarto o ictus y daña a los pulmones. Además, se ha visto que la COVID19 es más severa en fumadores.

En AXA los asegurados tienen acceso telefónico y por videoconferencia a sus médicos, pero hay que conocer las medidas especiales de los centros hospitalarios para acudir en caso de seguimiento o emergencia.

Fuentes: