La mayoría de las personas que han estado en cuarentena refleja alteraciones en su salud emocional y psicológica, según un estudio de varias universidades españolas, realizado entre marzo y mayo de 2020. La atención a las señales psicológicas de cambio y el refuerzo de la capacidad de resiliencia son claves para evitar que las consecuencias psicológicas de la COVID19 afecten de forma grave a las personas y la sociedad.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

El 77,5% de las personas encuestadas señalaron que había aumentado en alguna medida su nivel de incertidumbre, y el 39,7% indicó que había experimentado un incremento alto. En segundo lugar, el 75,5% señaló que había aumentado su miedo a perder a un ser querido (35,1% indicó que había aumentado «mucho») y en tercero, aparecía la preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave (coronavirus u otras), con un 67,9% de personas que informaron sentirse más preocupadas, y un 28,5% «mucho» más preocupadas.

El 52,8% de la muestra informó haber sufrido problemas de sueño. Respecto a las variables del espectro depresivo, los sentimientos pesimistas o de desesperanza, y soledad presentan un cambio porcentual a tener en cuenta.

Esta tendencia de cambio es mayor cuando consideramos a aquellos encuestados que tienen síntomas o han sido diagnosticados de la COVID-19, para aquellos que están pasando el confinamiento solos, en mujeres y conforme disminuye la edad, el nivel socioeconómico y la estabilidad laboral.

En general, los sentimientos de confianza y optimismo disminuyeron, siendo esta disminución mayor en mujeres, en las personas en las que ha empeorado la situación laboral y en los que han tenido sintomatología o diagnóstico de la COVID-19.

En los sentimientos de vitalidad y energía se observa también un empeoramiento para el total de la muestra, pero mayor en mujeres, conforme disminuye la edad, en los que no son grupo de riesgo (quizá mediado por la variable edad), en los que tienen síntomas con o sin diagnóstico por COVID-19, en función de la (peor) situación laboral, y en zonas más afectadas por la pandemia.

Se ha observado también un aumento de los sentimientos de irritabilidad y enfado, siendo este aumento ligeramente mayor en los grupos de menor edad, en las mujeres y en quienes tienen síntomas o diagnóstico de COVID-19.

Consecuencias psicologicas de la covid 19 comportamientoCambios de comportamiento por la pandemia de COVID-19

En general, los cambios de comportamiento se dieron más en mujeres, y conforme disminuye la edad, aumenta el nivel socioeconómico y más entre quienes no tienen un perfil de riesgo y los que han tenido síntomas con o sin recibir un diagnóstico. Los principales hallazgos han sido:

  • El 21% de los participantes había aumentado en algún grado su consumo de tabaco.
  • En cuanto al consumo de cannabis, en el 4,2% había aumentado, si bien un 7,9% había disminuido.
  • Se encontró que el 20,8% consumió más alcohol, respecto al 18,2% que redujo su consumo
  • El consumo de fármacos dirigidos a los problemas de salud física habían aumentado el 12,9%. El de psicofármacos había experimentado un aumento del 11%.
  • El 43% señaló que había aumentado el consumo de videojuegos, de los que el 14% informó de “mucho incremento”. El uso de redes sociales había aumentado en un 71% de la muestra (34% indicó “mucho incremento”).
  • La ingesta de de alimentos de alto contenido calórico, aumentó el 41% en la muestra
  • El 28% informó que había aumentado la práctica de ejercicio en algún grado, mientras que había disminuido la actividad física en alguna medida en el 46% de la muestra.
  • Por último, el tiempo de consumo de televisión mayoritariamente se había incrementado (67%), dándose mucho aumento en el 29% de los participantes y con descensos de con- sumo muy marginales.

Recomendaciones para evitar el daño psicológico por la pandemia

La mayoría de nosotros podemos reinventarnos y recrear nuestra vida lo mejor posible durante la cuarentena. Tenemos la fortaleza para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, sin importar en la difícil situación en la que nos encontremos.

Además, podemos adquirir habilidades y capacitación para hacerlo aún mejor, como serían las siguientes:

  • Identificar señales que puedan indicar la necesidad de ayuda psicológica profesional porque ya no se puede funcionar normalmente en las rutinas diarias.:
    • sentirse más ansioso
    • presión en el pecho
    • falta de aire
    • no dormir bien
    • estar más irritable
    • volverse demasiado emotivo….
  • Saber cuándo necesitas hacer algo por tí. Para ello, se ha hecho una adaptación del puntaje APGAR, que normalmente se usa para el control de bebés pequeñ APGAR es el acrónimo de: apariencia, rendimiento, crecimiento, afectos y relaciones.
    • la apariencia es si ya no te ves tan bien porque no estás durmiendo o no te estás cuidando en este período.
    • el rendimiento puede ser bajo o alto y se da tanto en el trabajo como en el hogar.
    • el crecimiento es la capacidad y voluntad de adquirir nueva información.
    • el afecto tiene que ver con que puedes volverte más emocional, pero también puedes mostrar una respuesta más agresiva.
    • las relaciones tienen que ver con un cambio dramático en la forma en que te relacionas con otras personas. Puede ser que te vuelvas más solitario o busques a otras personas porque temas quedarte solo.

La regla es que si al menos dos de esos cinco denominadores dejan de funcionar bien y abruptamente en tu persona, tienes que buscar ayuda porque puede ser que sufras de estrés tóxico.

La duración de la cuarentena o el grado de confinamiento depende de lo que las autoridades sanitarias estimen necesario, pero la forma en que vivimos estas imposiciones, si está bajo nuestro control. Lo mejor es seguir un plan de hábitos de vida adaptado a la situación tan especial que estamos viviendo.

Fuentes: