Tener un intestino poco saludable no sólo es incómodo y doloroso, sino que puede afectar seriamente a tu salud general de forma negativa. Las bacterias intestinales malas pueden causar depresión, ansiedad y pueden aumentar el riesgo de diabetes y obesidad, además de otros problemas de salud.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Cuando se habla de una buena salud intestinal, la mayoría piensa en la digestión, pero eso es sólo una parte de la historia. El intestino es un sistema complejo que ejerce de interfaz entre nuestra fisiología y los alimentos que ingerimos. En esa interfaz hay innumerables bacterias que influyen en la fisiología intestinal. Se las conoce como el microbioma intestinal (conjunto de microorganismos y su material genético).

Todos tenemos nuestro microbioma individual único, como nuestras huellas dactilares. Nuestra genética y nuestro entorno conforman nuestro microbioma. Ciertos factores pueden modificarlo drásticamente de forma temporal, por ejemplo, los antibióticos, pero en general, el microbioma de un individuo sano es muy resistente.

El impacto del microbioma intestinal en la salud humana es de gran alcance, desde los beneficios para nuestro sistema digestivo e inmunitario hasta el papel clave, como núcleo de nuestra conexión mente-cuerpo.

En general, un intestino poco saludable estaría asociado a una baja diversidad de la microbiota intestinal (conjunto de bacterias presentes en el intestino). Un estudio reciente ha demostrado que las bifidobacterias suelen estar presentes en mayor número en los individuos sanos frente a los enfermos. Así pues, un microbioma sano podría ser, en última instancia, una mezcla de diversidad y niveles de bacterias específicas, entre las que probablemente se encuentren las bifidobacterias. 

Probióticos para la salud intestinal

La dieta y los factores del estilo de vida desempeñan un gran papel en la configuración de la salud intestinal. Sabemos que una dieta equilibrada, como la mediterránea, la cantidad adecuada de ejercicio y el sueño contribuyen a la salud intestinal.

Es posible ayudar a la salud intestinal con probióticos -concentrados de bacterias buenas que favorecen un microbioma sano-. Hasta hace poco, el intestino funcionaba perfectamente bien sin el consumo de estas bacterias buenas. Sin embargo, en las últimas décadas se han combinado varios factores que han alterado el delicado equilibrio de nuestro microbioma, desde el aumento de las cesáreas y la disminución de la lactancia materna, hasta el uso de antibióticos, el estrés, la mala alimentación y un entorno más higienizado.

En el adulto mayor, se puede influir beneficiosamente en el microbioma intestinal mediante una una dieta equilibrada e incorporando probióticos y prebióticos (nutrientes que favorecen el crecimiento de bacterias buenas). Los probióticos deben seleccionarse por su capacidad para complementar las deficiencias o desequilibrios del microbioma intestinal, en función de los síntomas que se experimentan o mediante un análisis del microbioma en heces.

Alimentación para mejorar la salud intestinal.

Señales de que tu intestino tiene problemas

Un intestino poco saludable puede afectar a tu vida diaria, caracterizada normalmente por la aparición de pequeños problemas digestivos. Alrededor del 50% de la población occidental en general experimenta con frecuencia problemas relacionados con la salud intestinal, como hinchazón, gases, ruidos y/o molestias, todo lo cual es incómodo y puede repercutir negativamente en la calidad de vida.

Las señales más frecuentes de que tu intestino puede estar teniendo problemas son: 

  1. Problemas digestivos. Todo el mundo experimenta en algún momento problemas digestivos, como dolor abdominal, hinchazón, heces blandas, estreñimiento, ardor de estómago, náuseas o vómitos. Cuando los síntomas persisten, puede ser señal de un problema subyacente que necesita atención médica.
  1. Erupciones cutáneas. El microbioma intestinal influye en la fisiopatología del acné. Esta afección cutánea se produce cuando los folículos pilosos se obstruyen con grasa y células cutáneas muertas. También se ha demostrado una relación entre la disbiosis intestinal (un desequilibrio persistente de los microbiomas intestinales) y la dermatitis atópica.
  1. Antojos de azúcar. Las bacterias intestinales no saludables pueden crecer fuera de control rápidamente. Las bacterias malas se alimentan de alimentos que se convierten en azúcar y, a nivel fisiológico, comunican a tu cuerpo que necesitas más, aumentando los antojos dulces.
  1. Problemas de sueño. Cuando tu microbioma es menos diverso, puede afectar a la producción de serotonina y melatonina, lo que afecta a tu capacidad para dormir.
  1. Dificultades para perder peso. Tu intestino puede estar saboteando tus esfuerzos por perder peso. Algunas bacterias son más capaces de metalizar bien los alimentos e impedir que se añadan calorías a nuestro cuerpo. Por el contrario, si predominan las menos eficaces metabólicamente, se hace más difícil perder peso.

Fuentes:

  • A predictive index for health status using species-level gut microbiome profiling. Gupta, V.K., Kim, M., Bakshi, U. et al. .Nat Commun 11, 4635 (2020). https://doi.org/10.1038/s41467-020-18476-8
  • Cell Host & Microbe Lancaster et al., 2022, 30, 1–15
    June 8, 2022 a 2022 The Author(s). Published by Elsevier Inc. https://doi.org/10.1016/j.chom.2022.03.036
  • Manipulating Microbiota to Treat Atopic Dermatitis: Functions and Therapies. Alam, M.J.; Xie, L.; Yap, Y.-A.; Marques, F.Z.; Robert, R. Pathogens 2022, 11, 642. https://doi.org/10.3390/ pathogens11060642
  • Personal diet–microbiota interactions and weight loss Henrik M. Roager, et al. https://doi.org/10.1017/S0029665122000805 Published online by Cambridge University Press