Conoce la nueva tendencia de correr de forma natural, sus pegas y beneficios.

Justo en el momento en el que más modelos de zapatillas de running puedes encontrar en el mercado, con una amortiguación, flexibilidad y diseño excelente, cuando puedes encontrar calzado que respira, sujeta el tobillo, no pesa, corrige tu pisada, o te ayuda a rectificarla para evitar lesiones de rodilla o espalda, se pone de moda una nueva manera de hacer running: Descalzo.

El Barefoot Running (del inglés “descalzo”) basa sus investigaciones en la postura que adoptas al correr y en la energía que gastas.

La postura correcta para correr sería aquella en la que se apoya toda la planta en la fase de impacto, lo que refuerza el impulso y te hace pisar gastando menos energía. Sin embargo con zapatillas, esa “postura natural” se redirecciona y el eje cambia, de modo que apoyas primero el talón (de ahí la importancia de la amortiguación del calzado) y descargas más energía al colocar el pié. Además, al ir con zapatillas produces un ángulo de apoyo que a la larga, si no es el correcto, puede afectar a la columna.

¿Te interesa conocer cuáles son los beneficios y las desventajas del Barefoot (correr descalzo)?

  • Se corre con una postura natural y un movimiento más completo en el que todo el pié, la pierna y la cadera absorben de manera equilibrada el impacto. Pero al desprenderte de toda amortiguación debes tener cuidado de no dañarte el arco plantar o los ligamentos.
  • Se consigue reforzar la piel de la planta del pie, y se disminuye el riesgo de durezas. Al no haber fricción entre la planta y la suela del zapato, el riesgo de ampollas y de callos es menor. Pero para ello, el lugar donde corres es importante, ya que una superficie con elementos extraños puede producir lesiones traumáticas (cortes o heridas).
  • Al evitar el apoyo en primer lugar del talón, ya no existe la pronación excesiva, y por ello el uso de plantillas no resulta tan necesario. Sin embargo, al apoyar más la parte delantera, puedes dañarte el metatarso. Los grandes pronadores o supinadores que estén acostumbrados a usar plantillas van a forzar la pisada, hasta que se acostumbren, y pueden resentirse la espalda.
  • Se fortalece, con el tiempo, el arco plantar y con ello se reduce del impacto en las articulaciones, en especial las rodillas. Pero el pie debe fortalecerse de forma progresiva para evitar fracturas por estrés.
  • Se aumenta la percepción sensorial y se corre de manera más consciente. Pero al principio puede resultar incómodo, y por ello existe un calzado de running minimalista, con un diseño tipo guante, de forma que los pies, las articulaciones y la espalda se vayan acostumbrando a la nueva postura y al nuevo impacto contra el suelo y se fortalezcan.

El Barefoot Running, no es solo una práctica deportiva sino que se ha convertido casi en una filosofía. Eso es al menos lo que defiende uno de sus mentores (MacDougall) en su libro “Born to Run”, y con él los seguidores en la páginas web y blog dedicados a esta modalidad.

El contacto con el entorno de manera directa, les hace ser más conscientes de la naturaleza que les rodea y vivir consecuentemente.

Si existen patologías previas o se llevan plantillas especiales serán los profesionales, como traumatólogos, fisioterapeutas o podólogos, los que mejor te puedan asesorar sobre la conveniencia de empezar a practicar el Barefoot Running.

Si te parece interesante esta modalidad de correr…no lo pienses más y ¡¡pruébalo!! Si no……¿cómo vas a saber si te gusta?

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