En los últimos años, el consumo de bebidas energéticas se ha incrementado entre los deportistas por su aporte en carbohidratos en formato líquido y de absorción rápida que les proporciona energía durante el ejercicio. Sin embargo, surgen dudas sobre si son la mejor y más saludable opción. Te ayudamos a despejar algunos de estos interrogantes.

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Aproximadamente el 30 % de los adultos europeos de entre 18 y 65 años son consumidores de bebidas energéticas. De ellos, el 12 % se clasifican como consumidores “crónicos altos” (con un consumo regular de 4 a 5 días a la semana o más) y otro 11 % son “muy agudos” (al menos un litro en una sola sesión), según un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria  (EFSA).

Qué son las bebidas energéticas

Las bebidas energéticas son todas aquellas bebidas sin alcohol, en la mayoría de los casos con gas. Están compuestas por agua, azúcares, cafeína y otros ingredientes como aminoácidos, vitaminas, minerales y extractos vegetales. Su uso está muy extendido en el ámbito deportivo por varios motivos:

  • Potencian la resistencia física.
  • Proporcionan sensación de bienestar.
  • Reducen la sensación de fatiga muscular.
  • Ayudan a lograr una mayor concentración.
  • Favorecen el estímulo del metabolismo.

Además de los deportistas, su consumo también se incrementa de manera significativa en época de exámenes entre los jóvenes para combatir el estrés, la fatiga y la falta de horas de sueño.

Bebidas energeticas para deportistas Mala salud¿Las bebidas energéticas son malas para la salud?

Las bebidas energéticas no son una bebida cualquiera. Debe tenerse en cuenta que pueden tener efectos perjudiciales si se consumen como sustituto nutricional, mezcladas con alcohol y si su consumo es excesivo. Contienen sustancias que estimulan el sistema nervioso central y buscan generar en el consumidor efectos energéticos y regeneradores de la fatiga.

  • Cafeína: es un estimulante presente en muchas bebidas. Las energéticas pueden contener entre 70 y 400 miligramos por litro, aunque en ocasiones esta cantidad puede ser superior.
  • Taurina: es un aminoácido producido naturalmente por el cuerpo humano que tiene un papel en las funciones cardiovascular, del sistema nervioso central y del músculo esquelético.
  • Guaraná: también contiene cafeína. Por tanto, la adición a la bebida aumenta aún más el contenido total de cafeína de la bebida.
  • Azúcar: después del agua, el azúcar es el ingrediente principal de las bebidas energéticas, que pueden llegar a contener unos 40 gramos. Las investigaciones en este ámbito demuestran que el consumo de bebidas con alto contenido en azúcar puede conducir a un aumento de peso y a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y gota.

La mayoría de los estudios muestran, según la Harvard Medical School, una relación entre el consumo de este tipo de bebidas y ciertos efectos negativos para la salud como:

  • Aumento del estrés.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
  • Mala calidad del sueño.
  • Irritación estomacal.

¿Las bebidas energéticas e isotónicas son lo mismo?

Las bebidas energéticas no deben confundirse con las bebidas isotónicas o para deportistas. Las isotónicas, también conocidas como rehidratantes o deportivas, están diseñadas para recuperar los hidratos de carbono y los electrolitos después de realizar actividades que comportan un desgaste muscular intenso.

Las bebidas isotónicas poseen en su composición sales minerales y glucosa que favorecen la rehidratación. Por tanto, deben ser usadas por deportistas de alto rendimiento o personas que suelen realizar una actividad física intensa.

Como ves, debes ser precavido con el uso de las bebidas energéticas. Te animamos a dormir bien, hacer más ejercicio y comer bien para que no tengas que depender de ninguna sustancia química para encontrar la energía que necesitas.

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Fuentes:

  • Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
  • Harvard Medical School