El bruxismo, conocido popularmente como ‘el rechinar de los dientes’, es la denominada ‘enfermedad silenciosa’, que puede provocar a largo plazo hipersensibilidad bucal y dolor mandibular por la fuerza que se ejerce en la mandíbula mientras dormimos. Es más común de lo que se cree y tiene un tratamiento sencillo. A continuación, te explicamos cómo tratarlo.

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Bruxismo: qué es

El bruxismo es una parafunción mandibular persistente que se conoce de forma popular como el rechinar de los dientes. Aunque se puede producir por el día o por la noche, lo más frecuente es que se produce durante el sueño y esté relacionado con el estrés, por lo que suele ser difícil de controlar.

Lo que provoca el bruxismo es que las personas que lo padecen aprieten fuertemente los dientes superiores con los inferiores y los mueven de atrás hacia adelante y viceversa. Este movimiento, la mayoría de las veces inconsciente, provoca un desgaste de las piezas que puede desencadenar en otros problemas bucales, ya que los dientes ejercen una presión excesiva sobre los músculos, los tejidos y las estructuras de la mandíbula.

Síntomas bruxismo

El bruxismo consiste básicamente en apretar los dientes mientras dormimos. Esa presión puede venir causada por algunos factores externos. Según un estudio publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NCBI) , varios expertos creen que el estilo de vida contemporáneo , el ambiente de trabajo, la dieta y los hábitos diarios influyen en la situación psicoemocional del paciente y pueden provocar esa presión inconsciente en los dientes durante el sueño.

Entre otros síntomas el bruxismo se puede identificar con:

  • El estrés.
  • La ansiedad.
  • La depresión.
  • El dolor de oído.
  • El dolor de cabeza.
  • La sensibilidad muscular.
  • La sensibilidad a las cosas calientes, frías y dulces.
  • Los trastornos alimentarios.
  • El dolor y / o inflamación de la mandíbula.
  • El insomnio.

Cómo tratar el bruxismo

Los tratamientos contra el bruxismo están enfocados, sobre todo, a la reducción del dolor, la prevención del desgaste de las piezas dentales evitando rechinar los dientes y los daños permanentes en la mandíbula.

Férula de descarga

Las férulas de descarga y los protectores bucales son el tratamiento más habitual. Consisten en diseñar una prótesis dental que evita que los dientes rechinen entre sí manteniéndolos separados. Suelen ser prótesis para utilizar durante la noche que relajan la mandíbula y evitan el desgaste. El material usado es acrílico duro, aunque también hay de materiales blandos.

Toxina botulínica

La toxina botulínica, conocida popularmente por el nombre comercial “bótox” ha irrumpido desde hace algunos años como tratamiento contra el bruxismo. Se aplica de forma ambulatoria con pequeñas inyecciones en los músculos motores de la mandíbula. Esto reduce sus contracciones involuntarias, pero sin afectar en absoluto a la capacidad de masticar, y relaja la mandíbula para evitar que rechinen los dientes.

Rehabilitación protésica

No es el tratamiento más habitual, pero tampoco es descartable, sobre todo para casos de desgaste avanzado en algunas piezas por bruxismo. En estos casos, cuando se ha producido en la pieza una disminución de la dimensión vertical de la misma que afecta a la articulación tempo mandibular, se recomienda rehabilitar protésicamente las piezas dentales con el fin de recuperar la posición articular idónea.

Bruxismo con soportes

Las ortodoncias también pueden ser un tratamiento contra el bruxismo. De hecho, tratar el bruxismo con brackets consigue que los dientes estén alineados. Así, la mandíbula inferior y la superior no chocan una contra la otra de manera natural. Así se consigue como mínimo paliar los efectos provocados por el bruxismo o que éste vaya desapareciendo poco a poco.

Automasaje bruxismo

Otra opción es realizar un automasaje en la mandíbula con nuestras propias manos. Para ello, coloca las yemas de los dedos pulgares en los pómulos y deslízalos hacia las orejas. A continuación, con las yemas de los dedos índice y pulgar, hay que hacer movimientos circulares en el hueso de la mandíbula. Para localizar los huesos, se aprieta los dientes, ya que, con este gesto, sobresalen. Una vez localizados, hacer el automasaje circular siguiendo las manillas del reloj y, posteriormente, a la inversa.

Por otro lado, el bruxismo no suele ser tratado con medicamentos, ya que no suelen ofrecer resultados, pero sí que hay casos en los que el propio odontólogo podría prescribir relajantes musculares o algún tipo de medicamento anti estrés.

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Fuentes:

  • Scielo
  • MedlinePlus
  • Clínica Mayo
  • NCBI
  • Fisioterapia Online