Bajo condiciones de estrés podemos notar distintos síntomas físicos, como dolor de cabeza, malestar estomacal y, también, pérdida de cabello. Ambos conceptos, estrés y pérdida de pelo, pueden estar relacionados. ¿Recuperamos este pelo que perdemos?

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Podemos llegar a perder hasta unos 100 pelos al día. Se quedan en el peine, el cepillo o la almohada. Esta es una situación normal y forma parte del ciclo normal de crecimiento del cabello: crece durante unos años (fase anágena), descansa durante un tiempo (fase telógena), cae y vuelve a crecer.

Por lo general, un cabello está en la fase anágena durante dos o cuatro años. Después, inicia la fase telógena, es decir, descansa entre dos y cuatro meses. Luego, se cae y es sustituido por un cabello nuevo. Esto en condiciones normales. Pero, ¿qué ocurre en situaciones de estrés?

Caída de pelo por estrés

Cuando se produce un episodio de estrés, es posible que hasta el 70 % del cuero cabelludo se desprenda en grandes cantidades, unos dos meses después del “trauma”. Por tanto, aproximadamente el 30 % de los pelos dejan de crecer y pasan a la fase de reposo antes de caerse.

Esta pérdida repentina recibe el nombre de efluvio telógeno, la forma más común de pérdida de cabello. Según la Harvard Medical School, con eflugio telógeno se pueden llegar a perder hasta 300 pelos en un día en lugar de 100.

Suele producirse de dos a cuatro meses tras un acontecimiento sistémico que implica estrés para nuestro pelo. Por ejemplo, una mujer, después de dar a luz, puede notar la caída excesiva aproximadamente unos dos meses después del parto. El efluvio telógeno se refiere a una pérdida excesiva (parches) debido a una interrupción en el crecimiento natural del cabello.

Aunque la pérdida de pelo se produce sobre todo en el cuero cabelludo, algunas personas también lo pueden notar en otras partes del cuerpo. La caída es evidente al lavar el pelo, peinarlo o incluso tocarlo suavemente.

Además del estrés psicológico, otras causas de eflugio telógeno son:

  • Trauma físico grave.
  • Pérdida de peso extrema.
  • Cambios hormonales bruscos, como los relacionados con la menopausia.
  • Fiebre alta.
  • Deficiencia de hierro.
  • Hipotiroidismo o hipertiroidismo.
  • Una intervención quirúrgica.

Caida de pelo por estres Se recupera

¿El cabello perdido se recupera?

Las perspectivas para el efluvio telógeno son buenas. El problema, por tanto, suele ser temporal, es decir, el cabello vuelve a crecer cuando se resuelve el problema que lo provoca. La caída del pelo disminuye generalmente de forma lenta al cabo de unos 6-8 meses cuando la causa ha desaparecido, informa el Colegio de Osteopatía de Dermatología Americano (AOCD). A medida que el cuerpo se reajusta, la caída excesiva se detiene.

Por el contrario, si el estrés es continuo y el factor estresante permanece, puede ocurrir que continúe la pérdida de cabello, se creen distintos parches en la cabeza y calvicie. El cabello, por tanto, no volverá a crecer hasta que no se detenga la causa.

El efluvio telógeno suele afectar sobre todo a mujeres de 30 a 60 años, empieza de repente y tiende a fluctuar con el tiempo. La particularidad de este tipo de pérdida de cabello es que, a pesar de que suele parecer grave en las primeras etapas, no suele causar calvicie completa y parece ser autolimitante a largo plazo.

¿Hay tratamiento?

Por el momento no hay ningún tratamiento que haya demostrado ser efectivo contra el efluvio telógeno. Sí pueden corregirse, sin embargo, algunas causas:

  • Llevar una alimentación sana y equilibrada.
  • Valorar si la causa es un medicamento y, si es así, consultar con el médico para que evalúe si es oportuno suspenderlo y sustituirlo.

En ocasiones, puede ser que la causa haya sido un episodio específico del pasado.

Consulta con el dermatólogo siempre que tengas dudas y experimentes una pérdida de cabello excesiva.

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de estrés aquí.

Fuentes:

  • Colegio de Osteopatía de Dermatología Americano (AOCD)
  • Harvard Medical School
  • Academia Americana de Dermatología (AAD)