La cetoacidosis diabética puede llegar a ser un problema importante en personas con diabetes. Ocurre cuando el cuerpo empieza a descomponer la grasa a un ritmo demasiado rápido. Te lo explicamos con detalle.

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El cuerpo precisa energía para realizar las funcionas vitales básicas. Una de las principales fuentes de energía para conseguirlo es la glucosa. Pero cuando ésta es escasa, el cuerpo empieza a quemar grasa. El hígado procesa esta grasa en un combustible llamado cetonas, que son sustancias químicas que el cuerpo genera cuando descompone la grasa.

El organismo hace esto cuando no tiene suficiente insulina para usar la glucosa, su fuente habitual de energía. Cuando las cetonas se acumulan en la sangre, ésta se vuelve más ácida, lo que puede provocar vómitos y dolor abdominal. Esto es una señal de que la diabetes está fuera de control.

Si el nivel de ácido en sangre es extremo, la cetoacidosis puede provocar una caída de la presión arterial muy importante.

¿Qué es la cetoacidosis diabética?

Las cetonas las suele producir el hígado cuando el cuerpo descompone la grasa después de que haya pasado mucho tiempo desde la última comida. Estas cetonas las usan, en la mayoría de los casos, los músculos y el corazón.

Pero cuando se producen demasiado rápido y se acumulan en la sangre, pueden ser tóxicas. Es lo que se conoce como cetoacidosis. Durante un episodio de cetoacidosis, el nivel de azúcar en sangre puede llegar a subir a más de 400 miligramos por decilitro.

En ocasiones, la cetoacidosis diabética es el primer signo de diabetes tipo 1 en personas que aún no han sido diagnosticadas. En otros casos, puede ocurrir que sí estén diagnosticadas y que una infección, lesión o enfermedad grave pueda provocar cetoacidosis diabética.

Las personas con diabetes tipo 2 también pueden desarrollar cetoacidosis diabética, aunque es menos común.

¿Cuáles son las principales causas de cetoacidosis diabética?

La cetoacidosis diabética suele desencadenarse por dos motivos principales:

  • Insulina insuficiente. Es posible que no se haya inyectado suficiente insulina o se necesite más insulina de lo habitual a causa de alguna enfermedad. La mejor forma de prevenirla es mantener un buen control de la glucosa en sangre.
  • Ciertas infecciones. Es importante controlar el nivel de azúcar en sangre con más frecuencia durante una infección. De esta manera, se puede ajustar el tratamiento si es necesario.

Síntomas de la cetoacidosis diabética

En la mayoría de los casos, los síntomas suelen aparecer muy rápido. Evolucionan durante un periodo de 24 horas si los niveles de glucosa en sangre aumentan y permanecen demasiado altos. Los más comunes suelen ser:

  • Sed excesiva
  • Necesidad de orinar a menudo
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor abdominal
  • Debilidad o fatiga
  • Falta de aire o confusión

También pueden aparecer otros signos más específicos que suelen detectarse mediante kits de análisis de sangre y orina. Éstos suelen ser nivel alto de azúcar en sangre (hiperglucemia) y altos niveles de cuerpos cetónicos en la orina.

Mediante estas pruebas se comprueba el número de partículas disueltas en la sangre; la concentración de ciertos electrolitos en la sangre, como sodio, potasio y bicarbonato; la cantidad de glóbulos rojos y blancos; y la función renal.

Cetoacidosis diabética: síntomas y tratamiento. Glucosa en sangre

¿Cómo se trata la cetoacidosis diabética?

El tratamiento requiere la administración de líquidos por vía intravenosa para corregir la deshidratación y reemplazar las sales que se pueden perder del cuerpo. También es necesaria la administración de insulina para suprimir los cuerpos cetónicos que fabrica el cuerpo y permitir que las células comiencen a usar más glucosa.

En el caso de que la causa de la cetoacidosis diabética haya sido una infección, se debe proporcionar un plan para tomar la cantidad correcta de insulina. También pueden usarse antibióticos para tratar la infección.

En todos los casos, los niveles de azúcar y ácido en sangre se controlan con frecuencia y pueden administrarse suplementos de potasio para restaurar el suministro de este mineral al cuerpo.

Es importante que el médico observe a la persona para identificar el problema de manera rápida y prevenir complicaciones. Los signos vitales (temperatura, pulso, respiraciones y presión arterial) y la producción de orina se monitorean de cerca hasta que todo vuelve a la normalidad.

Recuerda estar atento a cualquier señal que te envíe el cuerpo y no demorar la visita al médico si lo consideras necesario.

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Fuentes:

  • Mayo Clinic
  • Harvard Medical School