Después de una operación y con el alta hospitalaria, tenemos que hacernos cargo de realizar los cuidados especiales a la herida. Saber curarla de manera adecuada en casa no solo reduce el riesgo de infección, sino que previene de posibles complicaciones.

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La cicatrización de una herida quirúrgica constituye un paso más en el proceso de curación tras una operación. Las heridas quirúrgicas son incisiones en la piel que se realizan durante un procedimiento médico y precisan atención especial para que no haya complicaciones.

Todas las necesidades de cuidado son específicas de cada paciente ya que las heridas quirúrgicas son distintas. Pueden diferir en tamaño y en tiempo de curación, dependiendo de factores como la edad, la salud general del individuo y el tipo de cirugía que se ha realizado.

Métodos para tapar las heridas quirúrgicas

Una herida quirúrgica es el corte que hace el médico en la piel durante una operación. Cuando finaliza, se cose para permitir que los bordes de la piel se junten y sanen. Este proceso puede hacerse de varias maneras:

  • Grapas. Se usan para mantener unidos los bordes de la piel. Suele sellar al cabo de uno o dos días después de la operación, aunque el tiempo varía en función de la persona.
  • Puntos de sutura. A medida que la piel sana es normal que los puntos y la herida piquen, es parte del proceso de curación. Procura no rascarte y no aplicar ningún ungüento en la piel. Algunos puntos caen solos al cabo de cuatro u ocho semanas.
  • Apósitos adhesivos. Son una especie de tiras de pegamento esterilizadas. Suelen utilizarse para heridas más pequeñas. Aunque son resistentes al agua, es aconsejable mantener la herida seca al menos cinco días.

Problemas con la cicatrización de una herida

La mayoría de las heridas quirúrgicas cicatrizan sin problema. Pero puede ocurrir que esta se infecte, lo que significa que los gérmenes han crecido en ella. Esto suele retrasar la cicatrización normal y alarga el tiempo de curación. En estos casos es probable que se requiera un tratamiento con antibióticos.

Algunas personas tienen más probabilidades que otras de desarrollar infecciones, especialmente:

  • Fumadores
  • Diabéticos
  • Personas con una enfermedad o que reciben un tratamiento que afecta al sistema inmunológico, como leucemia o quimioterapia
  • Personas que se han sometido a una operación mayor, como una cirugía intestinal

Algunos de los síntomas que alertan de que una herida está infectada son:

  • Dolor repentino que no mejora con el tiempo
  • Enrojecimiento, calor e hinchazón
  • Pus o ampollas
  • Mal olor
  • Fiebre (38ºC o más)
  • Sudores o escalofríos

Cómo curar una herida quirúrgica en casa

Para que la cicatrización tenga éxito y nos recuperemos del todo lo antes posible, es esencial el cuidado adecuado de la herida en casa.

  • Lavarse las manos. Hazlo antes y después de tocar las incisiones para evitar infecciones. Quítate las joyas y lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Enjuágalas bien y sécalas con una toalla limpia o papel de usar y tirar.
  • Limpiar con suero. Tras quitar el apósito, limpia bien la herida. Usa una gasa, pero sin frotar. Remoja la gasa en la solución salina o agua jabonosa y limpia suavemente. No uses alcohol, ni peróxido, yodo o jabón. Elimina el drenaje y la sangre seca.
  • Colocar el apósito. Pon la nueva venda sobre la herida. Esta ayudará a proteger el área hasta que la herida sane y evitar que los puntos o grapas se enganchen en la ropa. Usa un apósito solo una vez. Y no lo reutilices nunca.
  • Aplicar protección solar. Las cicatrices son fotosensibles y pueden quemarse más rápidamente. Aplica protección solar total y evita exponer la zona directamente al sol. De lo contrario, puede oscurecerse y dejar una mancha permanente.
  • Comer equilibrado. Una alimentación rica en frutas y verduras, con un aporte de proteínas adecuado, ayudará a cerrar la herida. Las vitaminas A, C y E tienen propiedades cicatrizantes y, además, facilitan su curación y previenen de infecciones.
  • No mover la sutura. Evita las actividades o acciones que pueden hacer que la incisión se abra. El médico puede recomendarte que evites levantar pesas, hacer esfuerzos o practicar algunos deportes durante el primer mes tras la cirugía.

Cuando la herida ya está cerrada y la piel ha sanado, podemos aplicar aceite de rosa mosqueta sobre la cicatriz, que ayuda a regenerar el tejido dañado.

Asimismo, el gel de aloe vera es uno de los mejores remedios para la curación de heridas, gracias a sus cualidades propiedades hidratantes protectoras y renovadoras de la piel.

Existen otros remedios con plantas para atenuar las cicatrices que estas pueden dejar. Estos tratamientos naturales son respetuosos con la piel y aportan un plus de hidratación.

Como ves, curar bien las heridas quirúrgicas es una parte crucial en la recuperación postoperatoria. Los elementos clave incluyen la limpieza y el vendaje adecuados, y el reconocimiento por parte del médico, si se complica el proceso.

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