Decir que ‘no’ a veces es difícil, pero no saber hacerlo puede generar frustración. Y es que aunque sea complejo, establecer los propios límites puede reportarnos beneficios importantes para nuestra salud: ganamos respeto, seguridad y reforzamos la autoconfianza. Pero, ¿cómo podemos hacerlo sin sentirnos culpables con la decisión que hemos tomado?

 

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No saber decir que no

 

Para muchas personas decir que no es tan difícil que, a menudo, terminan cediendo con un sí. Incluso teniendo claro que deben decir que no. Establecer los propios límites personales puede parecer una tarea sencilla, pero no lo es. Hay razones comunes por las que a las personas les resulta casi imposible decir no:

– No parecer grosero: en ocasiones, se confunde el hecho de reafirmar las necesidades con el hecho de ser desconsiderados y egoístas.

– Ser amable: no mostrar desacuerdo con el resto de personas para no alejarse del grupo. Diciendo que no, nos unimos a las peticiones de los demás.

– Querer ayudar: sucumbir a los deseos y las necesidades de los demás, incluso si ello significa perjudicarnos a nosotros mismos.

– Miedo al conflicto: decir sí por miedo a que el otro se enfade. Aunque se evita el conflicto, se están dejando a un lado las propias necesidades.

– Perder oportunidades: pensar que decir no puede cerrarnos puertas en un futuro, sobre todo, en el trabajo.

Los psicólogos opinan que cuando decimos que sí (sin quererlo realmente) nos puede invadir una sensación de frustración con nosotros mismos. Con el tiempo, podemos llegar a desarrollar una dependencia que puede dificultar nuestra evolución personal y afectar seriamente nuestra autoestima.

 

El derecho a decir no

 

Todos tenemos derecho a decir que no sin sentirnos culpables. Pero empezar a hacerlo, si no estamos acostumbrados, puede suponer un proceso dilatado de aprendizaje. Necesitaremos un tiempo de adaptación para recordar nuestros derechos en situaciones en las que deberíamos negarnos, sea cual sea la opinión o el juicio de los otros.

Aprender a decir no está dentro de lo que se conoce como asertividad: la habilidad para expresar deseos, intereses, sentimientos u opiniones de forma amable, directa y adecuada.

Los especialistas recuerdan las principales razones saludables cuando decimos no:

– Pensar que hacerlo no es egoísta. Cuando es lo que realmente queremos decir, estamos cumpliendo con nuestras obligaciones y derechos.

– Decir no, permite probar cosas nuevas y perseguir otros intereses.

– El compromiso en exceso (decir siempre que sí) puede generar estrés.

– Negarse, en ocasiones, tan necesario como decir que sí.

Tal y como reconoce la Sociedad Europea de Psicología (AEPCCC), cuando declinamos una oferta reconocemos nuestros deseos, nos valoramos y damos prioridad a nuestra persona. Además, somos coherentes con nosotros mismos, entre lo que queremos y lo que decimos.

Cómo aprender a decir no: ser honestos

 

Técnicas para decir no

 

Negarse a realizar algo puede resultar algo incómodo si no sabemos bien cómo hacerlo, cuándo decirlo y qué palabras utilizar. Las siguientes técnicas pueden ayudarnos, si estamos convencidos de que un ‘no’ es verdaderamente lo que necesitamos:

1. Aplazar: no es necesario responder siempre de forma inmediata, podemos usar frases como “mañana te digo algo” para posponer la respuesta.

2. Identificarse: hay que intentar tener más empatía y contestar a los demás cómo nos gustaría a nosotros que nos lo comunicaran.

3. Justificarse: podemos dar un motivo ante la negativa (pero no es obligatorio), como por ejemplo, “ahora no puedo comprometerme, porque no tengo tiempo para hacer más de lo que hago”.

4. Positivismo: utilizar un mensaje positivo del estilo “me gustaría mucho, pero me es imposible” es una manera de dejar claro que la petición es buena, pero que tus circunstancias actuales te lo impiden.

5. Otra vez: cuando no es el momento adecuado podemos decir “lo siento mucho, pero ahora no es un buen momento. ¿Quedamos otro rato?”.

6. Claridad: la fórmula más simple, sincera y directa es “no puedo“. Un “no creo que pueda” puede interpretarse como un sí más tarde.

Como ves, podemos ser rotundos sin ser agresivos. Eso sí, al expresar un ‘no’ debemos ser lo más honestos, respetuosos y breves posible.

Saber decir que no sin sentirse culpable es una buena manera de reafirmar nuestra autoestima, ya que es un acto que nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos. Y aprender a  marcar los límites es clave para mantener relaciones sanas, auténticas y duraderas.

 

 “Decir que no te libera para poder decir que sí cuando más importa”, Adam H. Grant, psicólogo estadounidense.