Comer ha pasado de ser un acto de supervivencia a un hábito nutricional. En condiciones normales, las rutinas alimentarias están claras. Pero hay momentos en los que no sabemos dónde acaba el hambre y dónde empieza la ansiedad.  Te contamos más sobre este trastorno compulsivo y el tratamiento adecuado.

 

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Ansiedad por comer

 

Comer compulsivamente forma parte de un sistema de emociones complejas que influyen a la hora de encontrar el equilibrio en la ingesta de alimentos. Por ejemplo, cuando estamos angustiados podemos adoptar una conducta ansiosa.

Las situaciones de estrés, desengaño, apatía, depresión o preocupación pueden contribuir en el estado anímico y desembocar en la ansiedad por comer.

La ingesta compulsiva tiene algunas similitudes con la bulimia nerviosa, pero sin conductas compensatorias, es decir, sin provocación del vómito o abuso de laxantes.

 

Trastorno alimentario compulsivo

 

El trastorno alimentario compulsivo se incluye en la categoría de los trastornos de alimentación desordenada pero no se ajusta a las definiciones estrictas de anorexia o bulimia.

De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, algunas señales en el comportamiento pueden reflejar una persona comedora compulsiva:

  • Ingerir una gran cantidad de alimentos en un corto periodo de tiempo.
  • Comer la mayoría de las veces en secreto, a solas.
  • Sentirse avergonzado y culpable tras hacerlo.
  • Comer sin hambre, incluso cuando uno ya se siente lleno.
  • Estar a dieta constantemente. Un régimen restrictivo puede ser una respuesta al atracón. Si nos prohibimos alimentos siempre, el deseo de comerlos aumenta.

 

Problemas de los atracones

 

Entre los problemas que puede acarrear el trastorno alimentario compulsivo se incluyen:

  • Pobre calidad de vida
  • Dificultades en el trabajo, en la vida personal y en las relaciones sociales.
  • Obesidad y enfermedades relacionadas (dolencias cardíacas, diabetes tipo 2).
  • Trastornos psicológicos (depresión o ansiedad).

 

Causas de la ansiedad por comer

 

Los motivos que llevan a una persona a padecer ansiedad por comer se desconocen. No obstante, se sabe que este trastorno suele ser más frecuente en mujeres y que acostumbra a aparecer al final de la adolescencia.

Las últimas investigaciones sugieren que los factores que pueden aumentar el riesgo de comer compulsivamente pueden ser:

  • Genética y factores biológicos: es más probable sufrir el trastorno alimentario si padres o hermanos lo han pasado.
  • Dietas a largo plazo: hacer régimen o restringir las calorías puede desencadenar en la necesidad de comer en exceso, sobre todo, si se tienen síntomas de depresión.
  • Problemas psicológicos: en numerosos casos, las personas que comen compulsivamente se sienten mal consigo mismas (baja autoestima, estrés, etc.)

 

Tratamiento para el trastorno alimentario compulsivo

 

El objetivo del tratamiento es reducir los atracones y conseguir que la persona adopte unos hábitos de alimentación saludables.

El trastorno alimentario compulsivo puede comenzar con comilonas ocasionales. Pero puede llegar un momento en que esta conducta empieza a tener un impacto destructivo en las actividades rutinarias. Es ahí cuando se debe consultar con un psicólogo y un nutricionista, que ayuden a evaluar y mejorar la alimentación.

Asimismo, este trastorno requiere un tratamiento especializado multidisciplinar:

  • Psicoterapia individual o en grupo: conocer porqué se produce un pensamiento negativo y de dónde surge ayuda en el proceso. El tratamiento psicológico ayuda a percibir situaciones de manera positiva.
  • Pautas dietéticas: hay que enseñar a la persona cuál es la mejor manera de alimentarse. Establecer unas normas y pautas en este ámbito es fundamental para saber qué alimentos son los más adecuados.
  • Fármacos: algunos antidepresivos pueden ser útiles para controlar la ansiedad y la depresión asociadas a un trastorno alimenticio.

 

Remedios para dejar de comer compulsivamente

 

Los expertos recuerdan que cuanto más pronto se inicie el tratamiento, mejor y más rápida puede ser la recuperación. Si, en cambio, se dejan que los patrones de alimentación anormales se alarguen en el tiempo, estos pueden quedar más arraigados y serán más difícil de tratar.

Además de buscar ayuda profesional, la persona puede tomar ciertas medidas y seguir algunos remedios de cuidado personal para reforzar el tratamiento:

  • Evitar tentaciones: no se deben tener en casa alimentos que no se pueden consumir.
  • No aislarse: hay que mantener el contacto con familiares y amigos, que pueden ayudar a superar el trastorno alimenticio compulsivo.
  • Hacer ejercicio físico: la clave para mantenerse activo y no abandonar es encontrar un deporte o una actividad física guste (bailar, spinning, running, crossfit, etc.).
  • Relajarse antes de comer: aconsejan respirar conscientemente antes de sentarse en la mesa. Y si aparece tristeza o miedo, lo mejor es dejar la comida para más adelante y hacer alguna actividad que calme, como dar un paseo.

 

La comida no debe ser una forma de escapar de los problemas ni de superar la tristeza. Si crees que no tienes control sobre la alimentación, consulta con un profesional, que te ayudará a superar el problema.

 

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