Estar mejor y sereno, tomar distancia, tener equilibrio personal… En un mundo en el que el día a día consiste en controlar el tiempo, conseguir velocidad y eficacia, esas palabras cada vez están más presentes entre las preocupaciones del público general. Y precisamente porque la meditación de conciencia plena (o mindfulness) se dirige a esas preocupaciones, cada vez gana más adeptos. Existen testimonios de personalidades de mundos muy distintos, del deporte al mundo de los negocios pasando por el arte o el cine, que explican el impacto que la meditación ha tenido en sus vidas personales o profesionales.

 

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Regresar a nosotros mismos y al presente

 

Meditar es, en primer lugar, regresar al presente. El tenista Novak Djokovic da testimonio de su experiencia para volver a centrarse en “lo único que existe: el aquí y ahora” para gestionar mejor su presión. Número 1 mundial desde hace años, el jugador serbio suele disputar las finales de los torneos más prestigiosos del planeta ante la mirada atenta del público y de las cámaras. Djokovic ha convertido la meditación en un medio para permanecer sereno ante la dificultad: “Observo mis pensamientos negativos y los dejo pasar concentrándome en el momento presente. (…) Me ayuda a bajar el volumen en mi cerebro. ¡Imagina lo importante que puede ser para mí en pleno partido del Gran Slalom!”

 

Un espacio donde florece la intuición

 

La meditación no es solo cuestión de deportistas. En el mundo de los negocios, muchas personalidades destacadas aplican esas técnicas en su trabajo.

Steve Jobs, el visionario cofundador de Apple, hablaba de ello como un modo de adecuar un espacio para la intuición en su cabeza: “Si te sientas y adoptas una actitud de observación, observas lo mucho que habla tu mente. Y si intentas calmarla, lo único que hace en principio es empeorar las cosas, pero con el tiempo acabas por conseguirlo (…) —y en ese momento tu intuición empieza a florecer. Ves las cosas con mayor claridad y estás más en el presente.”

Para la cofundadora del Huffington Post, Ariana Huffington,  política y mujer de negocios activa en muchos frentes, “la reducción del estrés y el mindfulness no son solamente una manera de ser más felices y estar más sanos sino que también son ventajas competitivas demostradas para toda empresa que se preocupe por ello.” Una visión que subraya hasta qué punto la meditación puede ayudarnos a abordar con más serenidad, y por lo tanto con mayor eficacia, las tareas que emprendemos todos los días en el entorno laboral.

 

Beneficios vitales

 

Más allá del bienestar profesional, meditar es una práctica que aporta beneficios a largo plazo. El actor y director de cine Clint Eastwood, por ejemplo, habla de su experiencia con la meditación en las últimas décadas: “lo practico desde hace 40 años —y creo que es una magnífica herramienta que se puede utilizar contra el estrés. Considero que hay suficientes estudios que demuestran que puede ser beneficioso para cualquier persona. Si no, ¿por qué hubiera existido durante tanto tiempo?”

 

E innumerables personalidades…

 

La lista podría ser mucho más larga: Jessica Alba, Paulo Coelho, Ophélie Winter, Emma Watson, Yannick Noah… Pero, más allá de su fama, ¿qué une a todas esas personalidades de edades, bagajes y profesiones tan distintos? ¿No será la necesidad que expresan todos, en una forma u otra, de gestionar la presión a la que viven sometidos? ¿De hacer frente con serenidad a los retos del día a día? ¿De volver a conectar con uno mismo en un entorno ansiógeno o de dispersión?

En el fondo, ¿acaso no es algo a lo que aspiramos todos? La exposición mediática no cambia nada: todos estamos sometidos a las mismas exigencias de éxito, a los mismos cuestionamientos sobre nosotros mismos. Esa es la señal de que la práctica de la meditación va dirigida a lo más fundamental y común que tenemos, e incluso lo más humano.

 

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