Notar la piel seca, áspera o tirante puede resultar no sólo una cuestión estética sino también de salud. Aprende a detectar los síntomas de la sequedad y a actuar. Recupera la hidratación de tu dermis con algunos remedios naturales.

En AXA Health Keeper tienes a tu disposición numerosos dermatólogos, que te ayudarán en caso de problemas con tu piel.

Se considera que la piel está seca cuando muestra un aspecto agrietado, áspero y tirante. En términos médicos, esta condición se denomina xeriosis.  Suele aparecer con la edad y por manifestación de algunas enfermedades.

Detectar la piel seca y sensible

El primer síntoma de sequedad cutánea es el prurito, es decir, cuando sentimos picazón o comezón. A nivel interno se produce una alteración en el proceso de maduración de los queratinocitos (células predominantes de la epidermis, la capa más superficial).

A esto se le suma una disminución de la concentración de filagrina (proteína con un papel clave en la barrera epidérmica) y una reducción de los lípidos (ceramidas, colesterol y ácidos grasos esenciales). Estos cambios estructurales dejan la dermis más rugosa, descamativa y menos elástica.

De acuerdo con la Academia Española de Dermatología y Venereología, tener la piel seca depende, sobre todo, de tres factores:

Factores genéticos. Nuestro ADN puede marcar mayor probabilidad de desarrollar xerosis.

Factores aceleradores. El paso de los años y sufrir algunas enfermedades pueden precipitar la sequedad cutánea.

Factores desencadenantes. Elementos químicos, ambientales y físicos, como el frío, la calefacción o la contaminación que deshidratan la piel, y que pueden (y deben) prevenirse.

Hidratar la piel sin cremas

Para conseguir una piel más hidratada, sana y elástica es importante seguir un buen cuidado diario de la misma. Los expertos apuntan varias recomendaciones:

  • Nutrición. Una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras, que contenga un alto contenido en vitaminas A, B, C y D aporta los nutrientes necesarios para una piel sana.
  • Actividad física. Practicar ejercicio físico ayuda a tener una piel más hidratada, porque mejora la vasodilatación y la irrigación sanguínea cutánea. Eso sí, usa prendas suaves y holgadas.
  • Mejor ducha que baño. Limita los baños y opta por duchas de 5 minutos, con agua tibia (no caliente), ya que el calor quita la humedad de la piel. Para secarte, haz toquecitos con la toalla.
  • Gel suave. Para evitar irritar tu piel y ayudarla a sanar, utiliza un jabón con pH ácido neutro, suave y sin fragancia. Aplícatelo sólo donde los necesites, como las axilas o la ingle.
  • Cremas. Usa humectantes e hidratantes justo después de ducharte. Los humectantes retienen la humedad en la piel, mientras que los hidratantes le proporcionan agua.
  • Humificador. Este aparato puede aumentar el nivel de humedad en tu casa. Los hay portátiles, colócalo en tu dormitorio y déjalo funcionar mientras duermes.
  • Usa guantes. Ponte guantes de goma cuando laves los platos o trabajes en el jardín, así evitarás que la piel seca se moje y ayudarás a que sane.
  • Protégete del frío. El aire frío puede empeorar la piel seca. Lleva guantes de lana para mantener las manos calientes. Y si trabajas al aire libre, asegúrate de cubrir tus manos.
  • Precaución. Evita (en la medida de lo posible) factores que envejecen la piel, como la exposición solar sin protección, el alcohol y el tabaco.

Como ves, para tratar la xerosis no sólo debemos aplicarnos cremas sobre la capa más externa, sino también cuidarla en más profundidad, donde se articula el funcionamiento para una piel saludable. De ahí que los dermatólogos llamen a este tratamiento ‘el método de dentro a fuera’.

Remedios naturales para la piel reseca

Para combatir la sequedad se pueden utilizar numerosos remedios naturales. Hay plantas medicinales que pueden usarse en forma de mascarillas, compresas o cataplasmas para solucionar la sequedad cutánea.

Aguacate. Esta fruta es muy útil a nivel externo por su riqueza en vitamina E, que estimula la formación de colágeno, así como en saponinas (llamadas así por sus propiedades semejantes a las del jabón), que resultan un buen bálsamo para la piel.

Un remedio sencillo es preparar una mascarilla con la pulpa del aguacate y aplicártela en el rostro durante media hora antes de ir a dormir.

Caléndula. Esta planta posee unos principios activos (calendulósidos y flavonoides) que curan las heridas y cicatrices. Además, su ácido salicílico combate las bacterias dañinas de la piel.

Puedes hacer una crema nutritiva casera a base de esencia de caléndula. Coloca 1 cucharadita de cera de abejas dentro de un cazo junto con 40 ml de aceite de almendras y llévalo al baño maría. Caliéntalo suavemente hasta que se haga líquido. Diluye 3 gotas de esencia de melisa en 5 cucharadas de agua. Mezcla esta dilución con 15 ml de agua de rosas. Bátelo todo hasta que quede espeso. Añade 3 gotas de esencia de caléndula. Guarda la crema en la nevera y póntela antes de acostarte.

Aceite de oliva. El llamado ‘oro líquido’ es ideal para suavizar la piel y aportarle humedad. Es muy eficaz untar las zonas más secas del cuerpo con un poco de aceite antes de ducharse.

También puedes elaborar una crema con él. Mezcla 2 cucharadas de aceite de oliva con 2 cucharadas de lanolina licuada al baño María y aplica sobre la piel.

Vitaminas y alimentos naturales para la piel seca

Tener suficientes vitaminas ayuda a mantener un aspecto saludable y juvenil de la piel y prevenir la sequedad excesiva. Las vitaminas esenciales para la piel se encuentran, sobre todo, en alimentos naturales que necesitamos ingerir.

Vitamina D. El colesterol se convierte en vitamina D cuando se expone a la luz solar. Luego, el hígado y los riñones la transportan por el cuerpo para crear células. Exponte al sol 10 minutos al día y asegúrate de comer, especialmente, salmón, huevo, lácteos, setas.

Vitamina C. Sus propiedades antioxidantes y su papel en la producción de colágeno ayudan a reducir la aparición de arrugas y a mantener la piel sana y joven. La encontrarás en abundancia en los cítricos, las espinacas, el brócoli y el hígado de ternera.

Vitamina E. Antioxidante que protege la piel del daño solar y ayudar a prevenir manchas oscuras y arrugas. Producimos esta vitamina a través del sebo, una sustancia que se emite a través de los poros. Son buenas fuentes de vitamina E el atún, los mariscos y el huevo.

Vitamina K. Es esencial en el proceso de coagulación sanguínea, lo que ayuda al cuerpo a curar heridas, cicatrices y manchas. Está presente, sobre todo, en col rizada, lechuga y judía verde.

Alimentarse de forma adecuada, practicar ejercicio de forma regular y descansar lo suficiente favorecen gozar de un cutis hidratado, sano y bonito.

Si tienes dudas sobre tu piel, acude al dermatólogo. Es quien mejor te puede aconsejar sobre cuál es el tratamiento más adecuado para tu problema.

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