Llega el buen tiempo y, con ello, puede aumentar el tiempo de exposición de la piel a los rayos solares. En el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel hacemos un repaso a las recomendaciones sanitarias más importantes para aprovechar el sol y broncear tu dermis de forma sana y sin riesgos.

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Beneficios de tomar el sol

 

El sol es una de las principales fuentes de vitamina D, que tiene como principal función la absorción de calcio en los huesos, asegurando su correcta mineralización.  Pero, además, el gran astro nos brinda otras muchas ventajas al organismo:

  • Salud ósea: la vitamina D es necesaria para absorber calcio, magnesio y fósforo, minerales vitales para la formación de los huesos.
  • Disminuye la tensión: según un estudio publicado en Journal of Investigative Dermatology, la luz solar tiene un efecto de dilatación en las arterias y ayuda a reducir la presión arterial.
  • Funcionamiento del cerebro: esta vitamina es necesaria para la actividad muscular, los latidos del corazón y para mantener el sistema nervioso en buen estado.
  • Eleva el ánimo: la exposición solar mejora el estado de ánimo, ayuda en caso de depresión y nos favorece el descanso, ya que regula la conciliación del sueño.
  • Mejora algunas enfermedades: beneficia en caso de obesidad y diabetes tipo 2, ya que evita la formación de grasa corporal y estimula el páncreas para producir mayor cantidad de insulina basal.

Bastan 15 minutos para absorber la cantidad necesaria de vitamina D que requiere el organismo. Estar más tiempo al sol no significa mayor producción de vitamina D. Y, sin embargo, puede estar asociado a quemaduras, un envejecimiento prematuro y a un mayor riesgo de cáncer de piel. Es importante tomarlo con moderación y medida.

 

Protegerse

 

 

Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel

 

Con  motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel (13 junio) la Academia Española de Dermatología y Venereología nos recuerda algunos medidas para cuidar la piel frente al sol:

Moderar el tiempo: controla la exposición al sol, especialmente, en las horas de mayor intensidad ( de 12h a 17h).

 

Protegerse: usa gafas de sol, gorras sombreros y ropa protectora, como prendas de manga larga y de tejido ligero).

 

Protector solar: aplícate cremas foto protectoras con FPS (Factor Protección Solar) de mínimo 30, que te proteja frente a la radiación UVB (causante de las quemaduras solares) y UVA (responsable del envejecimiento prematuro de la piel). Renueva el protector cada 2-3 horas y aplica 30 minutos antes de salir de casa.

 

Días grises: protégete incluso en días nublados; las nubes pueden aumentar la radiación ya que la humedad crea un efecto reflectante en el agua y la nieve.

 

Cuidado extra con niños: no expongas a bebés y menores de 3 años directamente al sol, porque tienen una piel más fina y delicada. Protégelos con ropa, sombreros, gafas y protectores solares, especiales para niños y resistentes al agua.

 

Zonas sensibles del cuerpo: extrema las precauciones en cara, cuello, calva, hombros, escote, orejas, manos y empeines. Los labios protégelos con lápices o barras foto protectoras.

 

Con tatuaje: si decides hacerte un tatuaje, es preferible que no lo hagas en verano. Evita, además, la exposición directa al sol de la zona tatuada durante los primeros 14 días. Pasado este tiempo, debes proteger bien la zona con un protector alto.

 

Evitar los solariums: moderar la asistencia a cabinas de bronceado, ya que pueden ser peligrosas. Es preferible aplicar cremas autobronceadoras.

 

Ponerse moreno sin quemarse

 

¿Por qué nos quemamos con el sol? Dentro de la epidermis (la capa externa de la piel) hay células que contienen un pigmento llamado melanina, que protege la piel de los rayos ultravioleta y que son los que la pueden quemar.

Nos bronceamos porque la exposición a la luz solar hace que la piel produzca más melanina y esta se oscurezca. A medida que estas células llegan a la superficie, se caen y es cuando el bronceado va desapareciendo.

Existe también una idea equivocada de que una base de bronceado protege contra las quemaduras de sol, pero no es así. Tener la piel bronceada no sustituye una buena protección solar y unas adecuadas prácticas para ponernos morenos.

 

Ponerse moreno sin tomar el sol

 

Puedes broncearte prescindiendo del sol y de los rayos ultravioleta con productos cosméticos adaptados a todos los gustos, pieles y necesidades.

  • Cremas, geles o toallitas autobronceadoras: actúan sobre la parte más externa de la epidermis. Contienen dihidroxiacetona (DHA), un componente que interactúa con aminoácidos de las proteínas de la epidermis. El resultado son compuestos coloreados de tono dorado. Un informe del Comité Científico para la Seguridad del Consumidor de la Unión Europea (SCCS) asegura que el DHA no supone un riesgo, siempre que su concentración no supere el 10%. Estos productos no actúan de protectores solares.
  • Pastillas bronceadoras: contienen aditivos como el beta-caroteno, la sustancia que le da a las zanahorias su tono naranja. Aceleran el proceso de aparición del moreno e intensifican su efecto. Eso sí, no hay que olvidar protegerse con un FPS adecuado.

Como ves, se puede lucir un bronceado bonito y sano si se toman ciertas medidas. Recuerda que la piel tiene memoria, y que las imprudencias de hoy pueden tener reflejo el día de mañana. ¡Disfruta sin riesgos!

 

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