El estreñimiento o tránsito intestinal lento afecta a nuestra salud. Cambiando algunos hábitos podemos lograr ir al baño a diario y sin esfuerzos. Recopilamos los consejos más efectivos para regular el tránsito forma natural y sin recurrir a laxantes agresivos.

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Las digestiones demasiado largas y el movimiento débil (o nulo) de los intestinos son un síntoma de lo que los expertos llaman estreñimiento de tránsito lento.

Aunque no se considera una enfermedad, puede provocar dolor a la hora defecar, así como náuseas y hemorroides, por la dureza de las heces.

Tránsito intestinal, ¿qué es?

El tránsito intestinal es el proceso de expulsión de alimentos que realiza el organismo, de manera regular, a través del intestino y el recto. Una buena salud digestiva engloba una correcta digestión de los alimentos, la absorción de los nutrientes necesarios y la defecación del sobrante en forma de heces.

De acuerdo con la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), se considera un tránsito o ritmo intestinal normal hacer de tres deposiciones al día a tres deposiciones semanales. Por el contrario, se define estreñimiento cuando la persona va tres veces o menos al baño en una semana. En este caso, las heces suelen ser duras y secas, y evacuarlas puede resultar doloroso.

El estreñimiento afecta en torno al 16-17% de la población adulta en Europa, según la Organización Mundial de Gastroenterología. Es un trastorno dos veces más frecuente en mujeres que en hombres, en personas con vida sedentaria y en mayores de 65 años.

Causas de un tránsito lento

Alimentación. Una dieta inadecuada suele ser la causa más frecuente de estreñimiento, debido a una baja ingesta de frutas, verduras y legumbres, un alto consumo de carnes y una ingesta de líquidos de menos de un litro al día.

Falta de actividad física. El sedentarismo y algunos fármacos (antiinflamatorios, antitusivos, diuréticos, ansiolíticos) también lo provocan. Revisa tu mediación.

Aguantarse. No ir al baño cuando tenemos ganas puede desajustar la musculatura del ano y modificar su capacidad para relajarse. Además, provocamos que las heces se endurezcan. 

Tratamiento natural para un tránsito lento

1. Más agua. La deshidratación provoca estreñimiento. Toma lo recomendando, entre 1 y 2 litros al día. Así, ayudarás a humedecer el bolo fecal, con lo que facilitarás su salida.

2. Café. Hay personas que notan mejoría con el café. La razón podría estar en sus fibras solubles y en que estimula los músculos de la zona intestinal.

3. Fibra. Un estudio de la Universidad de Suzhou ha concluido que la ingesta de fibra aumenta la frecuencia de las deposiciones. Búscala en legumbres, frutos secos, verduras y frutas.

4. Pro y prebióticos. Fortalecerán tu sistema inmune y mejorarán la salud de tu microbiota y de todo el tracto digestivo. Están, sobre todo, en yogures, tempeh, miso, plátanos y manzanas.

5. Haz ejercicio. El deporte puede combatir el estreñimiento porque ayuda a movilizar los intestinos. Basta con una caminata al día de 30 minutos a buen ritmo.

6. Posición. Colocarse en cuclillas o apoyar los pies en una banqueta facilita la evacuación. Las rodillas deben quedar más altas que la cadera. Es la postura fisiológicamente más adecuada.

7. Pon una hora. Ir al baño siempre a la misma hora (incluso sin ganas) es una manera de ‘reeducar’ al cerebro. Un buen momento puede ser después de comer (reloj gastrocolónico).

Porridge de avena y manzana

Remedios caseros para un tránsito lento intestinal

El tratamiento natural para el estreñimiento o para acelerar un tránsito lento pasa por cambiar algunos aspectos de la alimentación. Si esto no funciona (y para casos más difíciles) podemos echar mano de laxantes naturales, pero siempre sin abusar.

Porridge de avena y manzana.  Pon 1-2 cucharaditas de avena y una manzana a trocitos en un tazón de leche (mejor vegetal) o agua. Un desayuno ideal para regular el tránsito.

Lino. Pon 2 o 3 cucharaditas de semillas de lino en agua y déjalas macerar con ciruelas secas toda la noche.  A la mañana, tómatelo todo, agua incluida.

Zaragatona. Gracias a su fibra soluble es un laxante natural suave que no irrita las mucosas. Puedes tomar de 10 a 30 g al día (en polvo o semillas) con abundante agua.

Masajes. Amasa la parte inferior del abdomen de forma suave y profunda en forma de círculos y en sentido a las agujas del reloj. La Biblioteca de Medicina de USA ha publicado que el masaje disminuye el malestar y estimula la peristalsis (movimiento natural de los intestinos).

Tamarindo. En 1 litro de agua hierve 15 minutos la pulpa de 15 vainas de tamarindo, sin las semillas. Filtra y endulza ligeramente la infusión.

Agar agar. Puedes usar esta alga en sopas o salsas, como espesante o para hacer preparados. Mezcla 30 g de agar agar con líquido (caldo, zumo…) o remoja un poco y añádela al plato.

Dos tazas de llantén. Calienta una cucharada de sus semillas en un litro de agua hasta que hierva, tritura y deja reposar. Bebe las dos tazas en diferentes momentos del día.

Si no resulta nada de lo anterior, consulta con tu médico. Sobre todo, evita utilizar supositorios de glicerina o laxantes más fuertes, ya que pueden irritar el intestino y a la larga pueden provocar más estreñimiento.

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Fuentes:

Base de datos científica PubMed

Organización Mundial de Gastroenterología

Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD)