El Camino de Santiago es una de las rutas de peregrinación más antiguas que se realizan en la actualidad. Sea cual sea la motivación que te mueva a hacerlo, lo más importante es estar bien preparado y disfrutar. Te explicamos cómo entrenarte y cuál es el equipamiento imprescindible.

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Hacer el Camino de Santiago

Las motivaciones para realizar el Camino de Santiago pueden ser religiosas, personales o una combinación de ambas. Sean cuales sean, esta peregrinación se convierte siempre en una experiencia de vida, de superación o simplemente de desconexión de la rutina diaria.

De hecho, caminar a través de una ruta de doce siglos de historia nos lleva a una “conjunción de sacrificio y recompensa personal que transforma a quien lo experimenta”, según asegura la página oficial de El Camino de Santiago. Quizás, por ese motivo, miles de peregrinos lo recorren cada año. La mayoría lo hacen a pie, aunque también hay personas que lo realizan en bici e incluso a caballo.

Cómo prepararse para el Camino de Santiago

El Camino de Santiago debe ser una actividad placentera, que nos permita disfrutar de todo lo que significa: paisaje, filosofía, amistades… Para conseguirlo, es conveniente que nos preparemos físicamente. Estos son algunos consejos:

  • Hacer caminatas unos tres meses antes. Empezaremos por paseos cortos que irán alargándose cada vez más. Las salidas deben incluir rutas de todo tipo para acostumbrarnos a los desniveles del terreno. Empezaremos haciendo pocos kilómetros e iremos aumentando poco a poco hasta llegar a los 25 que suele durar una etapa.
  • Acostumbrar el cuerpo al peso de la mochila. Las últimas salidas del entrenamiento podemos realizarlas con una mochila cargada. Esto nos permitirá acostumbrarnos al peso que deberemos cargar cada día cuando hagamos el Camino.
  • Preparar las etapas. Antes de partir, es importante hacer una previsión en función de los albergues para asegurarnos una cama. Esto no significa que no podamos improvisar y adelantar o atrasar alguna etapa si surge algún imprevisto.
  • Escoge tu camino. Existen varias opciones, el Camino de Santiago Primitivo, el Francés, el Portugués, el del Norte…

Para muchos, el verdadero entrenamiento es el que se realiza en el mismo Camino. Pero recordemos que no se trata de un simple paseo, sino de una ruta que requiere una mínima preparación física. La preparación nos prevendrá de problemas como posibles esguinces de tobillo.

Qué llevar al Camino de Santiago

En función de la época del año en que realicemos el Camino de Santiago, tendremos unas necesidades u otras. Sin embargo, hay un equipo básico e imprescindible:

Mochila. Debe ajustarse a nuestro cuerpo, con departamentos de acceso rápido y cierre en cintura y pecho. Es aconsejable que la carga máxima de la mochila no supere el 10% de nuestro peso corporal.

Botas o zapatillas de trekking. Es importante utilizar el calzado antes para evitar rozaduras o quemaduras en la suela de los pies. Debe ser flexible y que aporte estabilidad, ya que pisaremos asfalto, pistas forestales, barro, gravilla… Si queremos una mayor sujeción en los pies, es recomendable usar unas botas de caña media. También nos ayudará saber cómo caminamos, es decir, si somos supinadores o pronadores (puedes descubrirlo realizando nuestro test).

Saco de dormir y esterilla. Aunque vayamos a dormir en albergues, la esterilla nos puede servir para descansar por el camino o como almohada. El saco no tiene por qué ser muy grueso si vamos a dormir en albergues.

Chubasquero. Será más fino o grueso en función de la época del año. Puede servir para el agua o como cortavientos. La ventaja de este tipo de prenda es que, una vez doblada, ocupa muy poco espacio.

Chanclas. Tras un día caminando, regalar a los pies un descanso es fundamental. Podemos usarlas una vez finalizada la jornada.

Gorra o sombrero. Es importante protegernos la cara de los rayos del sol.

Bastones para caminar o bordón. Nos servirán para facilitar la marcha y para ayudarnos en pendientes o en bajadas.

Jersey o polar. Aunque vayamos a hacer el Camino en verano, debemos prever algún día de mal tiempo. Los polares ocupan poco espacio y nos protegen del frío.

Ropa térmica. Los pantalones y las camisetas deben ocupar poco espacio y deben ser fáciles de lavar y rápidos de secar. La ropa térmica es muy buena opción y también los pantalones desmontables. Además, llevaremos tres o cuatro pares de calcetines (es importante mantenerlos bien secos para evitar la aparición de ampollas).

Toalla de microfibras. Ocupan poco espacio y nos será útil después de la ducha.

Objetos para la higiene. Pasta de dientes, cepillo, champú y una pastilla de jabón para lavar la ropa.

Agua. Llevaremos al menos una cantimplora de un litro de capacidad. Es muy importante mantenernos hidratados durante todo el Camino.

Credencial para dormir en los albergues, DNI y tarjeta sanitaria. La credencial es indispensable como acreditación si queremos pasar la noche en cualquiera de los albergues de la Red Pública de Albergues del Camino de Santiago en Galicia. También para solicitar la Compostela al final del peregrinaje, siempre que hayamos recorrido 100 kilómetros a pie.

Pequeño botiquín. Analgésicos, tiritas para las ampollas y llagas, antiséptico o desinfectante, gasas esterilizadas, vendas, esparadrapo, antidiarreico, antihistamínicos orales…

Recuerda que hasta el viaje más largo comienza con un primer paso. En AXA Health Keeper nos gusta que te pongas en forma a la vez que disfrutas. Así que tal y como desean los peregrinos:¡Buen camino!”.

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FUENTES:

  • Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago
  • Camino de Santiago, página oficial de la Xunta de Galicia