Hay más de 500 ensayos clínicos en marcha con posibles tratamientos contra la COVID-19 en el mundo. De todos ellos, algunos muestran ya evidencias probadas, otros son muy prometedores y los más, meros ensayos de prueba. Recientemente se ha anunciado el éxito de los anticuerpos monoclonales en hacer la enfermedad menos grave y menos mortal desde el inicio de los síntomas.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Mientras la atención de gobiernos e instituciones científicas se centra en conseguir la vacuna, nuevos fármacos o nuevos usos de otros antiguos podrían ayudar a doblegar la pandemia. Dado que estos fármacos se prueban en ensayos con pacientes, su desarrollo puede ser más rápido que el de las vacunas.

Una de la terapias más prometedoras es la de los anticuerpos monoclonales, obtenidos por cultivo en el laboratorio o a través de plasma de pacientes. Los últimos resultados internos de un ensayo de una compañía farmacéutica, muestran que una dosis de estos anticuerpos redujo los niveles de coronavirus y la probabilidad de necesitar hospitalización.

Muchos científicos creen que, aunque los anticuerpos monoclonales pueden ser tratamientos potentes y eficaces, a la vez son difíciles y caros de obtener.

Hasta ahora se ha realizado a cabo un ensayo clínico en el que se ha tratado a 450 pacientes de diagnóstico reciente. Al azar, se administró un placebo a la mitad de los participantes y a la otra mitad, los anticuerpos monoclonales. El 1,7% de los que recibieron el fármaco terminó siendo hospitalizado, en comparación con el 6% de los que recibieron el placebo, lo que representa una reducción del riesgo del 72%.

Adicionalmente, entre los pacientes tratados con anticuerpos se redujeron mucho los niveles de virus y tuvieron menos síntomas, comparados con el otro grupo que recibió una sustancia inocua.

En esta línea, la FDA (Food and Drug Administration) norteamericana ha autorizado, por el procedimiento de emergencia, el uso de plasma de pacientes que se han recuperado de la infección por coronavirus para el tratamiento de pacientes hospitalizados por la COVID-19.

Otras terapias prometedoras cuyos resultados se están conociendo utilizan las llamadas células centinela (MSC) que se encuentran en las válvulas venosas a lo largo del cuerpo. En estudios preliminares, dichas células han demostrado reducir la tasa de mortalidad.

Al parecer estas células eliminan el virus, calman la reacción inmunitaria llamada “tormenta de citoquinas” y reparan el tejido pulmonar dañado. Según los expertos, este tipo de medicina regenerativa, si se consigue su uso seguro, puede ser tan revolucionario como lo fue en su momento la vacuna contra la polio.

Un artículo publicado el pasado julio en The Lancet daba cuenta del tratamiento con estas células de un grupo de pacientes con COVID-19 en estado crítico. Hubo una tasa de supervivencia del 85% y los linfocitos T subieron en todos ellos, al tiempo de se redujo la inflamación, lo que sugería que las células centinela pueden controlar la respuesta inmune.

Anticuerpos monoclonales

Diferentes vías de ataque al coronavirus

La pandemia a causa del coronavirus SARS-Cov2 es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los médicos en el mundo. Muchos equipos buscan sin denuedo un tratamiento que permita hacer la infección menos grave para algunos tipos de pacientes e incluso prevenirla.

A continuación, se describen los tratamientos que hasta ahora han mostrado, de acuerdo al rigor científico de tener al menos un ensayo clínico aleatorio positivo, mejoras en los síntomas, en la gravedad y en la capacidad de recuperación.

Fármacos que cuentan con evidencia y aprobación de las agencias internacionales: Bloqueadores del virus como Remdesivir

Remdesivir, ha sido el primer fármaco en obtener la autorización de emergencia. Interfiere en la replication del virus en el organismo. Originalmente se utilizó en el virus del Ébola y el de la hepatitis C pero con resultados mediocres.  Un ensayo clínico publicado en mayo concluyó que el fármaco redujo el tiempo de recuperación de la infección de 15 a 11 días. El ensayo no mostró ningún efecto sobre la mortalidad, aunque datos posteriores sugieren que podía reducirla.

Fármacos con otros usos: Dexametasona y otros corticosteroides

Los esteroides suelen usarse para reducir la inflamación en trastornos como las alergias y el asma.  La dexametasona fue la primera en demostrar la reducción de las muertes por Covid-19. Este septiembre, se han publicado resultados de ensayos con distintos tipos de esteroides y, en general, concluyen que logran reducir el 30% de las muertes.

Los tratamientos que hasta el momento han demostrado algún tipo de eficacia se utilizan principalmente con pacientes hospitalizados. Aquellas personas con sintomatología menos grave (el 80% de los afectados) tendrán que seguir las recomendaciones generales, muy similares a las de la gripe.

Fuentes:

  • Lilly announces proof of concept data for neutralizing antibody LY-CoV555 in the COVID-19 outpatient setting
  • Spinner CD, Gottlieb RL, Criner GJ, et al. Effect of Remdesivir vs Standard Care on Clinical Status at 11 Days in Patients With Moderate COVID-19: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2020;324(11):1048–1057. doi:10.1001/jama.2020.16349
  • Association Between Administration of Systemic Corticosteroids and Mortality Among Critically Ill Patients With COVID-19 A Meta-analysis.The WHO Rapid Evidence Appraisal for COVID-19 Therapies (REACT) Working Group JAMA. Published online September 2, 2020. doi:10.1001/jama.2020.17023
  • Low-cost dexamethasone reduces death by up to one third in hospitalised patients with severe respiratory complications of COVID-19. Statement from the Chief Investigators of the Randomised Evaluation of COVid-19 thERapY (RECOVERY) Trial on dexamethasone, 16 June 2020. https://www.recoverytrial.net/news/low-cost-dexamethasone-reduces-death-by-up-to-one-third-in-hospitalised-patients-with-severe-respiratory-complications-of-covid-19