Muchas veces nuestro día a día nos conduce a situaciones de estrés, ansiedad o nerviosismo. Hay remedios naturales que nos pueden ayudar a combatirlos y mantener una vida saludable libre de psicofármacos. Te explicamos cuáles son algunos de los más efectivos.

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La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo al estrés. Acciones como el primer día de clase o una entrevista de trabajo pueden provocarnos cierto temor, nerviosismo u otros problemas como  ansiedad por comer. Se calcula que más de 260 millones de personas en todo el mundo (1 de cada 13 personas) sufren ansiedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para tratar la ansiedad, el nerviosismo o el estrés se suele recurrir a los ansiolíticos, fármacos que contienen benzodiacepinas. Suelen prescribirse por periodos cortos de tiempo porque pueden generar cierta dependencia. Pero en las fases más leves de la ansiedad, se pueden aliviar algunos de los síntomas con opciones más naturales.

Ansiolíticos naturales

Algunos ansiolíticos naturales están compuestos por sedantes que ejercen una función tranquilizante. El efecto de algunos de ellos puede ser doble, ya que actúan en estados de ansiedad y en la zona digestiva. En la mayoría de los casos se suelen tomar como infusión.

Algunas de las plantas más utilizadas para aliviar los problemas de ansiedad y estrés son:

  • Melisa. Sus infusiones constituyen uno de los remedios naturales más usados para mitigar la ansiedad y el nerviosismo. Sus ácidos oleanólico y cafeico, además de sus alcoholes y terpenos, le otorgan esta propiedad.

La toma del aceite esencial de melisa puede provocar irritación gástrica y debe ser evitado en caso de padecer gastritis, úlceras gastroduodenales, colitis ulcerosas, hepatopatíasy epilepsias. La ingesta de 2-3 gramos de aceite esencial puede provocar bradipnea (descenso de la frecuencia respiratoria), somnolencia, o hipotensión. Por regla general, es preferible abstenerse de tomar el aceite esencial por vía oral y de exponerse al sol si se aplica en la piel.

  • Tila. Puede ayudar a relajar la tensión nerviosa y el insomnio. También se le atribuyen acciones como relajante muscular. Está especialmente indicada para ataques de angustia y ansiedad. No obstante, en grandes cantidades puede producir el efecto contrario.
  • Lavanda. Desde la antigüedad, esta planta se ha usado como relajante en los baños. De hecho, su palabra viene de ahí (lavar). Sus flores y hojas, metidas en bolsitas y colocadas bajo la almohada, pueden servir para conciliar el sueño.

Su uso no está recomendado durante el embarazo ni durante la lactancia, ya que puede resultar abortivo y ser dañino para los bebés. En algunas personas el uso de aceite de lavanda puede producir dermatitis de contacto o eccemas, por lo que se recomienda realizar de manera previa a su aplicación un test de prueba para determinar el grado de tolerancia

  • Manzanilla. Una tisana con una cucharadita de flores secas resulta adecuada para calmar palpitaciones, acidez y dolor de cabeza. Sus cualidades relajantes ayudan a disminuir los síntomas digestivos de origen nervioso (sensación de nudo en estómago).
  • Pasiflora, pasionario o flor de la pasión. Más que pasión, aporta un efecto relajante, y disminuye la ansiedad. Indicada como tranquilizante para casos de insomnio, trastornos nerviosos o palpitaciones. Es recomendable el uso de las hojas y las flores de esta planta para hacer infusiones.

No se recomienda operar maquinaria, ni dirigir vehículos, porque los reflejos pueden estar disminuidos y se debe evitar la ingesta de alcohol si se toma esta plana en alguna de sus presentaciones.

  • Hierba de San Juan. Se utiliza como antidepresivo, para tratar la ansiedad y el estrés gracias a la producción de serotonina. También es una hierba utilizada para el tratamiento del síndrome premenstrual.

Algunas personas deben tener cuidado, pues interactúa con muchos otros medicamentos y puede provocar efectos secundarios graves. Consulta con tu médico antes de tomarla si estás bajo algún tratamiento.

  • Valeriana. La raíz de esta planta contiene principios activos (valepotriatos y aceites esenciales) que le confieren cualidades calmantes. Sus propiedades sedantes, hipnóticas y antinflamatorias sirven para tratar vómitos, estrés, migrañas e insomnio.

La valeriana no se aconseja durante el embarazo, ni en la lactancia, ya que se excreta a través de la leche materna. Tampoco en niños menores de tres años, por su carácter hipnótico. Se debe evitar la ingesta de alcohol y de medicamentos para la ansiedad y antiepilépticos.

Pese a que su apariencia natural podría hacerte pensar que se trata de algo inocuo, debes tener en cuenta que en algunos casos pueden producirse problemas provocados por la ingesta no controlada y por la interacción si se combinan con ansiolíticos farmacéuticos.

No olvides que, pese a que este tipo de ansiolíticos pueden ayudar en muchos casos, no deben sustituir una adecuada terapia psicológica para superar un ataque de ansiedad.

Otras formas naturales de calmar la ansiedad

Mantener algunos hábitos de vida saludables también puede ayudarte a combatir el estrés:

  • Practicar deporte. Realizar ejercicio físico de manera regular puede ayudar a reducir la intensidad emocional que sientes y aliviar la tensión física y mental. Además, al sudar liberarás serotonina (hormona de la felicidad) y tu estado anímico mejorará.
  • Mantener una alimentación saludable. Los patrones de alimentación poco saludables pueden hacer que los niveles de estrés se disparen. Protégete con una ingesta adecuada de nutrientes (vitaminas y minerales esenciales) y evita tomar alcohol.
  • Dormir bien. Descansar mal puede contribuir a que nos sintamos ansiosos. Para lograr un buen descanso, establece unas rutinas diarias, vete y levántate a la misma hora, evita el uso del móvil en la cama e haz respiraciones conscientes antes de acostarte.

Siempre que tengas dudas o no te sientas bien consulta con un médico. Y recuerda que no debes automedicarte ni mezclar hierbas naturales con otros fármacos, porque podría tener efectos perjudiciales.

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Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • Mayo Clinic
  • Asociación Americana del Corazón (AHA)