Toda vacuna genera dudas en su implantación en algún porcentaje de la población. Además, la rapidez con la que se han producido y autorizado las vacunas contra el SARS-CoV-2 ha contribuido a fomentar esas dudas. La gente se pregunta si los pasos no se han saltado a expensas de la seguridad y las normas habituales de la producción de medicamentos.

Tomado del Pr Adam Finn (pediatra en Bristol Children’s Vaccine Centre, Universidad de Bristol, UK) y publicado en The Guardian el 26 diciembre de 2020.

Los datos y el tiempo son los mejores aliados para apoyar las vacunas y la vacunación como una medida de primer rango en la medicina preventiva. Ahora disponemos de estos datos y conocemos todos los factores que confluyeron en el tiempo y forma oportunos, lo que permite comprender por qué disponemos de estas vacunas de forma eficaz y segura.

1. La ciencia estaba preparada. Varias empresas privadas e instituciones públicas, entre ellas BioNTech, Moderna y la Universidad de Oxford, habían estado trabajando durante varios años en nuevas técnicas para producir vacunas basadas únicamente en el código genético de los nuevos patógenos.

2. China identificó el SARS-CoV-2 muy rápidamente: Los investigadores chinos obtuvieron rápidamente el material genético del nuevo coronavirus responsable de la COVID19 e hicieron pública esta información. Esto permitió iniciar la investigación de vacunas sin necesidad de cultivar el virus.

3. Hubo una captación de fondos importante. Los desarrolladores de vacunas tuvieron inmediatamente acceso a los fondos necesarios para iniciar los estudios. La Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), fue creada para promover inmediatamente los proyectos más prometedores.

4. Los procesos de investigación se han acelerado. Los protocolos de los ensayos clínicos se redactaron con rapidez y se disminuyó el tiempo para obtener las autorizaciones de lanzamiento. Los comités técnicos de decisión dieron prioridad a los proyectos de respuesta a la pandemia priorizando los proyectos de vacunas.

5. Los ensayos con las vacunas no tardaron mucho en comenzar. En el Reino Unido ya había cuatro centros de investigación de vacunología listos para evaluar inmediatamente la vacuna de la Universidad de Oxford, bajo la coordinación del Instituto Nacional de Investigaciones Sanitarias, mientras que se identificaron 14 sitios adicionales para iniciar los ensayos de la fase 2-3.

6. Los datos se recogieron electrónicamente. Se utilizaron técnicas modernas de introducción de datos de búsqueda.

7. La participación en los estudios de vacunas fue inmediata y mayoritaria. Ha habido un apoyo público abrumador para participar en estudios de vacunas. Por lo general, el reclutamiento de voluntarios lleva meses, pero para estos estudios sólo se necesitaron unas pocas horas.

8. Los estudios rápidamente dieron resultados útiles. Para evaluar la eficacia de una vacuna, debe haber un período de circulación viral. La segunda ola ha sido un gran desafío para los sistemas de salud, pero ha permitido evaluar rápidamente la eficacia de las nuevas vacunas.

9. Los primeros ensayos de la vacuna funcionaron bien. Es más fácil y rápido evaluar una vacuna de alta eficacia que una de baja eficacia. Una vacuna 100% efectiva requiere sólo 20 casos de infección en el grupo de placebo y ningún caso en el grupo de la vacuna para concluir. Por el contrario, una vacuna de baja eficacia tarda más tiempo en demostrar que previene los casos.

10. Las evaluaciones se hicieron de manera continua. Las agencias de evaluación de fármacos han llevado a cabo un proceso continuado de análisis, mucho más rápido que los métodos tradicionales. Cuando salieron los resultados finales, todo lo demás ya había sido evaluado por las agencias de calificación. Sólo fueron necesarios unos pocos días para aprobarlos, en lugar de los meses que normalmente se requieren.

Si ahora estamos a punto de poder proteger a los más vulnerables de entre nosotros y a los que están más expuestos con las vacunas modernas, no es por haberse precipitado en las etapas de producción, sino por combinar un enfoque visionario de la vacunación, un importante esfuerzo de investigación (que comenzó mucho antes de la pandemia) y un poco de suerte.

Revisado por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico