En muchas ocasiones te hemos hablado de los ejercicios aeróbicos y anaeróbicos y de la importancia de combinarlos para que tu entrenamiento sea completo, utilices la energía de forma óptima y tu rendimiento se incremente día a día. Pero… ¿sabes diferenciar entre un ejercicio aeróbico y uno anaeróbico? Vamos a explicártelos más despacio.

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Los ejercicios aeróbicos

Son ejercicios que precisan oxígeno, para quemar los hidratos y las grasas de las que se obtendrá energía. Son ejercicio de duración más larga e intensidad moderada. Son muy beneficios para el sistema cardiovascular porque aceleran el flujo sanguíneo y la respiración.

Su objetivo es conseguir mayor resistencia al esfuerzo, y también se utilizan en tratamientos para adelgazar, ya que se queman muchas calorías.

Produce una sensación placentera porque libera endorfinas en el cerebro, e incrementa la absorción del calcio, fortaleciendo los huesos y las articulaciones. Ayuda a eliminar el colesterol, por lo que protege el corazón y las arterias y reduce la presión arterial.

Es muy importante calentar bien los músculos antes de empezar un entrenamiento aeróbico  y estirar al finalizar para recuperar la elasticidad de las fibras musculares y reducir el riesgo de lesiones.

Es necesario saber en qué forma física se está antes de comenzar un entrenamiento de este tipo, que durará al menos 30 minutos y que exige de una capacidad pulmonar y de reacción cardíaca suficiente. Así podrás elegir con conciencia el deporte que más te conviene.

Son deportes aeróbicos:

El running, el fitness, el crossfit, caminar, nadar, el ciclismo, el baile, la zumba, el aeróbic, el fútbol, el baloncesto, el pádel, el tenis….

Los ejercicios anaeróbicos

Son ejercicios que no precisan de un aporte extra de oxígeno y que se realizan con mayor intensidad y en tiempos más cortos. La energía proviene del ATP muscular, la glucosa y de la PC o  fosfocreatina.

Estos ejercicios sirven para ganar potencia y masa muscular, y fortalecer el sistema músculo esquelético.

Precisan de un calentamiento exhaustivo de los grupos musculares que se vayan a ejercitar, y un estiramiento posterior para evitar contracturas. No son ejercicios recomendables para las embarazadas o las personas con tensión arterial alta y se deben comenzar poco a poco para ir aumentado el peso y el tiempo según vayamos cogiendo fuerza en los músculos.

Al no movilizar ácidos grasos sino la glucosa principalmente, el gasto calórico es menor y no es adecuado para bajar de peso. Es más, el aumento de masa puede hacer que el peso objetivo suba. Aun así, si se combina un ejercicio aeróbico y se termina con unos minutos de anaeróbicos el efecto afterburn hará que sigas quemando calorías cuando el entrenamiento haya finalizado.

Son ejemplos de ejercicios anaeróbicos:

Los abdominales, sentadillas, flexiones, levantamiento de pesas, carreras cortas de velocidad, calistenia, body pump…

Realízate las pruebas necesarias como un electro o una prueba de esfuerzo para ver tu forma física y tu fondo, y así podrás elegir la actividad que más se acerque a tus necesidades y tus gustos. Confía en AXA Health Keeper para asesorarte y registra tus metas para lograr Fitpoints.