Dime cómo caminas, y te diré qué te duele... - Infografía

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Tu postura al caminar tiene consecuencias. Rectifica y mejora tu postura.

Muchos de los problemas de espalda y los dolores que a lo largo de tu vida vas a sufrir son consecuencia de malas posturas.

Pueden ser causados por posturas puntuales, exageradas en flexión o torsión, como una torcedura, una tortícolis, o una rotura de ligamento. O bien se producen porque, sistemáticamente, la postura en la que duermes, en la que te sientas, en la que recoges objetos del suelo o en la que caminas en tu vida diaria no es correcta.

¿Qué problemas puedes tener?

  1. Dolor en la espalda, tanto la zona lumbar, como la dorsal.
  2. Lesiones de la planta del pie, rodilla, menisco y cadera, a causa de una pisada pronadora o supinadora (¿Te acuerdas lo que era? Te hemos hablado de ello en Health Keeper) o de apoyar el talón sin amortiguación.
  3. Aspecto encorvado, con chepa, por echar los hombros hacia delante, o sin cuello, por elevar los hombros. Eso afecta a tus relaciones y tu forma de enfrentarte a los problemas. Y puedes sufrir contracturas dolorosas.
  4. Ataques de ciática y lumbalgia que te dejen paralizado e inactivo.

Sin embargo, caminar con una postura adecuada contribuye a que tu espalda esté bien alineada. Esto te ayuda a que:

  • Tu circulación sea más fluida.
  • Tu respiración sea profunda y relajada.
  • El cansancio sea menor y duermas
  • Consigas un vientre plano y unos glúteos firmes.
  • Los dolores articulares disminuyen.
  • Exista menos riesgo de caídas.

¿Cómo debes caminar?

  • Erguido, pero no tieso.
  • Con la cabeza alta, pero no altiva.
  • Los hombros en paralelo, atrás y no agarrotados. Pecho fuera.
  • Tripa dura y cadera ligeramente hacia delante
  • Pasos medianos, no muy cortos y a velocidad moderada 2km/h cuando no estés haciendo deporte. En un entrenamiento eleva la velocidad a 4 ó 5 km/h.
  • Pisa con toda la planta del pie.
  • Mueve los brazos al compás.

Los demás también observan cómo caminas y tu postura habla de ti.       

Si vas deprisa deseas cumplir tus retos, si vas despacio puede que seas inseguro, si vas encorvado denotas tristeza, si vas con los puños cerrados demuestras nerviosismo y si caminas erguido seguridad.

¿A que no lo sabías?

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