Ducharse con agua fría por la mañana o por la noche puede ser todo un reto porque en la mayoría de las ocasiones preferimos hacerlo con agua caliente o tibia. Sin embargo, si superamos este desafío, nuestro cuerpo puede beneficiarse de varias maneras. Te explicamos cuáles son algunos de estos beneficios y qué precauciones debes tomar.

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La ducha es un hábito, en general, diario. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tiempo ideal que deberíamos pasar bajo la alcachofa no debería superar los cinco minutos. Habitualmente, preferimos ducharnos con agua tibia o caliente, en especial durante los meses de invierno. Sin embargo, cabe preguntarse si es mejor ducharse con agua caliente o más bien fría. ¿Qué tipo de ducha aporta más beneficios a nuestra salud?

Beneficios de ducharse con agua fría

Desde la Antigüedad, las duchas frías se han utilizado como tratamiento natural de la salud y el bienestar. Una ducha con agua fría es estimulante para la piel y el espíritu. El British Journal of Sports Medicine publicó en 2010 un meta análisis en el que examinó los efectos de una ducha de agua fría a unos 15 ºC durante un tiempo aproximado de cinco minutos. Estos fueron los principales efectos fisiológicos en el cuerpo:

  • Activa la respiración, lo que a su vez aumenta los niveles de oxígeno, la frecuencia cardíaca y la función cardíaca en general.
  • Mejora la circulación y ayuda a las arterias a bombear sangre de una manera más eficiente.
  • Disminuye la presión arterial y refuerza el sistema inmunológico.
  • Ayuda a quemar grasa: con una ducha de agua fría, se acelera la tasa metabólica porque el cuerpo tiene que trabajar más que si lo sometemos a agua caliente para mantener una temperatura estable.
  • Aumenta el estado de alerta: el agua fría hace que nos sintamos más activos físicamente y psicológicamente.
  • Ayuda a tratar los síntomas de la depresión: la exposición al agua fría puede activar el sistema nervioso simpático y envía una cantidad importante de impulsos eléctricos desde las terminaciones nerviosas periféricas hacia el cerebro. Esto podría resultar un efecto antidepresivo, según un estudio publicado en PubMed.
  • Reduce el riesgo de enfermar: las personas que se duchan con agua fría tienen menos probabilidad de enfermar. Según una investigación publicada en la revista PLoSOne, en concreto, tienen un 29 % menos probabilidad de enfermar que los que toman una ducha de agua caliente.
  • Alivia el dolor: las duchas de agua fría podrían tener efectos anestésicos locales para aliviar el dolor. Provocan una contracción de los vasos sanguíneos, lo que puede ayudar a reducir la inflamación, según una investigación publicada en la revista North American Journal of Medical Sciences.

Cómo empezar a ducharnos con agua fría

Para notar los beneficios, muchos de estos estudios sugieren que el agua no tiene porqué mantenerse fría todo el tiempo. Durante la ducha, se puede alternar agua fría con caliente o templada.

A la hora de iniciarnos en las duchas de agua fría, los expertos aconsejan ir poco a poco. Aconsejan empezar con una ducha de agua caliente y, luego, pasar al agua fría durante un periodo de tiempo que puede ir de los 30 segundos a los 2 minutos. El agua fría también puede incorporarse en breves ráfagas a nuestra rutina diaria de ducha o empezar con unos pocos segundos al día e ir aumentando el tiempo poco a poco, hasta llegar a los 2 minutos.

Precaución con la ducha fría

Antes de iniciarnos en duchas de agua fría, conviene tomar ciertas precauciones. Los expertos advierten de que los cambios drásticos de temperatura pueden ser perjudiciales para las personas con enfermedades cardíacas, como insuficiencia cardíaca y un sistema inmunitario débil. También deben evitarlas las personas con la tensión arterial baja o quienes sufren alteraciones en la glándula tiroides.

Por tanto, si tienes alguna de estas enfermedades es mejor que consultes con tu médico antes de sumergirte en agua fría.

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FUENTES:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • British Journal of Sports Medicine
  • PLoSOne
  • North American Journal of Medical Sciences