Según los datos internacionales, el teletrabajo se asocia a una mayor ingesta calórica. Sin embargo, diversos expertos apuntan a que no es el teletrabajo en sí el causante de los kilos de más, sino que cuando la mesa de trabajo y la cocina están cerca, aumenta el riesgo de adoptar hábitos poco deseables que terminan fomentando un exceso de peso.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Entre esos hábitos está el de trabajar más horas de lo previsto. Los empleados que trabajan desde casa pasan más tiempo en sus escritorios y se enfrentan a una mayor carga de trabajo que antes de que se produjera la pandemia de COVID-19.

Los datos recogidos por la empresa NordVPN Teams revelan que, en varios países europeos, incluidos Francia y España, el tiempo medio que un empleado está conectado desde casa a su ordenador, ha aumentado en más de dos horas al día desde la crisis del coronavirus.

El problema es que la jornada laboral en casa corre el riesgo de perder sus barreras y puede tener un impacto real en la salud mental y el bienestar. Un gran estudio colaborativo de 19 cohortes de Europa, EE.UU. y Australia, determinó una asociación entre las horas de trabajo y el aumento del índice de masa corporal (IMC).

En este sentido, los datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sugieren que la exposición a largas jornadas laborales puede causar cardiopatía isquémica. Según una publicación reciente, hay «pruebas suficientes de nocividad» de forma que trabajar 55 horas o más a la semana se asocia con un riesgo un 35% mayor de sufrir un ictus y un 17% más de morir por una enfermedad cardíaca, en comparación con una semana laboral de 35 a 40 horas.

El hecho es que, con el teletrabajo, teniendo el suministro de alimentos tan cerca, es fácil frecuentar la cocina en momentos de estrés. Eso hace que la forma de comer sea más emocional, propiciando errores que nos harán ganar unos kilos de más.

Pero algunos expertos señalan que el hecho de teletrabajar, por sí mismo, no tiene por qué afectar a los hábitos alimenticios. La prueba está en que muchas de las personas que teletrabajaban antes del confinamiento no han tenido problemas relacionados con la alimentación.

Mujer meditando en su casa

El teletrabajo requiere buena costumbres y organización 

Una razón para los desmanes dietéticos cuando se trabaja en casa es la ausencia de unas buenas costumbres de trabajo. Al igual que en la oficina hay unos tiempos de trabajo, otros de descanso y otros para comer, en casa es necesario hacer lo mismo.

Minimizar el impacto del teletrabajo y el sedentarismo es posible si se sigue un horario y una rutina de trabajo, al tiempo que llevando unos buenos hábitos de vida:

  • Ducharse y vestirse cómodamente.
  • Establece una lista clara de actividades prioritarias
  • Mantener una comunicación fluida de texto y vídeo con los compañeros.
  • Llevar una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea con 4-5 comidas al día.
  • Planificar la comida con antelación para evitar el picoteo descontrolado y hacer la compra después de comer, sin hambre, para evitar compras compulsivas y de alimentos ultraprocesados.
  • Programar un horario para hacer ejercicio puede ayudar a evitar la ingesta por estrés.
  • A la hora de comer, solo comer: hacerlo frente a la pantalla del ordenador o pendientes del móvil puede llevarnos a cometer errores como comer demasiado porque no estamos centrados en lo que hacemos.

Fuentes:

  • Remote Working’s Longer Hours Are New Normal for Many. NordVPN Teams. Bloomberg, Lucy Meakin. Feb 2021
  • Virtanen, Marianna et al. “Long working hours and change in body weight: analysis of individual-participant data from 19 cohort studies.” International journal of obesity (2005) vol. 44,6 (2020): 1368-1375. doi:10.1038/s41366-019-0480-3