Un año después de los primeros cierres, los dentistas de todo el mundo se enfrentan a las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en la salud buco-dental de la población: mayor incidencia de caries y enfermedad de las encías más avanzada.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Durante la primera oleada del brote de COVID-19, las consultas dentales de todo el mundo se vieron obligadas a cerrar. Durante dos o tres meses, todas las citas con el dentista tuvieron que ser pospuestas o canceladas, excepto los tratamientos de urgencia. La Organización Mundial de la Salud informó de que los servicios de salud buco-dental se encontraban entre los servicios sanitarios esenciales más afectados por la pandemia de COVID-19, y el 77% de los países informaron de una interrupción parcial o total.

Entre la primera y la segunda ola, las consultas dentales de muchos países pudieron reabrir. Los dentistas siempre han respetado los protocolos más estrictos de prevención y control de infecciones y también han revisado las medidas de higiene exigidas por los gobiernos durante la pandemia de COVID-19. Además, una encuesta reciente indica que los profesionales de la salud bucodental tienen tasas de infección por SARS-CoV-2 significativamente más bajas que otros trabajadores sanitarios en la mayor parte del mundo.

A pesar de ello, muchas personas siguen evitando las revisiones rutinarias y sólo acuden al dentista cuando sienten un dolor extremo. Muchos han desarrollado caries dentales avanzadas y complicaciones relacionadas, incluyendo infecciones, lo que hace que el tratamiento sea más complejo.

Se recomienda a los pacientes de alto riesgo que se sometan a una revisión dental cada tres o seis meses. En cambio, muchos pacientes han esperado entre nueve meses y un año, o más, entre las citas. Muchos han informado de fuertes dolores de muelas y complicaciones, que han llevado a extracciones a algunos y a tratamientos de endodoncia, a otros.

Según un estudio de investigación global realizado por Unilever, que descubrió que los niños reflejan los comportamientos de los padres en detrimento de su propia salud, es imprescindible modelar buenos hábitos de cuidado bucal, como el cepillado diurno y nocturno.

Los niños tienen siete veces más probabilidades de saltarse el cepillado si sus padres no se cepillan los dientes de día y de noche. Los dentistas encuestados coincidieron en que el cambio en los hábitos de cuidado bucal de los niños se debe al cambio en las rutinas de los padres. A pesar de los retos que plantea la pandemia, es fundamental que los padres den prioridad a sus rutinas de cuidado bucal, así como a las de sus hijos.

Los padres son los agentes del cambio en la familia cuando se trata de inculcar hábitos y rutinas. Las acciones de los padres suelen ser imitadas y sus hábitos, tanto buenos como malos, tienen un impacto en los hijos.

Madre enseñando a su hija como cepillarse los dientes correctamente.

Un cambio positivo hacia la salud general del que no se han beneficiado los dientes

La preocupación por la salud se ha convertido en algo prioritario, y las personas prestan más atención general a su salud y bienestar. Según la encuesta realizada entre 6.700 personas de países:

  • 7 de cada 10 dijeron que la COVID-19 les ha hecho centrarse más en su salud (68%)
  • 7 de cada 10 afirmaron que cuidar de su salud mental y su bienestar es más importante desde la pandemia (69%)
  • 6 de cada 10 dijeron que la pandemia de COVID-19 les hizo darse cuenta de que daban su salud como algo natural (62%)
  • Casi 6 de cada 10 dijeron que la pandemia de COVID-19 les hizo darse cuenta de que no dedicaban suficiente tiempo a su salud (58%)

Sin embargo, este cambio positivo no se ha trasladado al cuidado bucal. Por el contrario, las rutinas de cuidado bucal se han deteriorado. Menos personas se cepillan dos veces al día en todo el mundo, en comparación con 2018.

La encuesta ha revelado que, en realidad, muchos de los que ya tienen problemas de salud bucodental la han empeorado durante la pandemia.

Esto significa que es un problema hábitos y por ese motivo se lanzó la campaña #cepíllateconmigo para recordar a los padres su responsabilidad en el cuidado de la salud bucodental de ellos mismos y de sus pequeños.

Fuentes:

  • Achieving better oral health as part of the universal health coverage and noncommunicable disease agendas towards 2030 . Report by the Director-General
  • World Dental Federation. Media Release
  • Pepsodent attitudes, behaviours and experiences of oral health during the covid-19 pandemic