Durante el confinamiento por la COVID19 los europeos han aumentado el consumo de alcohol y fármacos contra la ansiedad y la depresión, según apuntan diversos estudios. El precio psicológico de la pandemia significará un reto para todos los sistemas sanitarios y tendrán que fomentar iniciativas como la del Enero Seco, donde hay una primera oportunidad para corregir esta tendencia.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

De acuerdo con la Global Drug Survey, en los 30 países investigados (la mayoría de la UE) ha habido un aumento del consumo social de alcohol y, sin embargo, se han reducido los comportamientos relacionados con el consumo excesivo de alcohol, al tiempo que se ha dado un fuerte aumento en el consumo de benzodiazepinas.

En Francia, el 51% de los entrevistados declaró haber aumentado su frecuencia de consumo, el 10% en el número de bebidas consumidas y el 23% ambos parámetros. Este aumento del consumo de alcohol se dio con mayor énfasis en los menores de 50 años, las personas que viven en poblaciones de más de 100.000 habitantes y entre los padres de niños menores de 16 años.

En cuanto a los ansiolíticos y antidepresivos, el consumo ha crecido el 20% lo que refleja el precio psicológico de la pandemia en forma de trastornos de ansiedad y estrés postraumático. Todos los estudios señalan a las mujeres como las más afectadas como refleja una encuesta epidemiológica, realizada por la Universidad Autónoma de Barcelona sobre más de 12.000 residentes en España.

Con la idea de hacer frente a este incremento en el consumo de drogas y fármacos para hacer frente a los trastornos emocionales derivados de la pandemia de COVID19, algunos países organizan acciones para invitar a reducir el consumo y concienciar sobre el mismo. Sobre todo, tras un último mes del año que suele caracterizarse por el exceso en todos los ámbitos.

Una de estas iniciativas es la hacer de enero un mes “seco”, esto es, abstenerse específicamente de consumir bebidas alcohólicas. La idea del Dry January (enero seco en inglés) comenzó el año 2014 en los países anglosajones, con resultados notables. En ese año, más de 17 mil personas residentes en Inglaterra dejaron de beber en dicho mes, y de éstas, mil continuaron en régimen de abstinencia durante los siguientes 6 meses. El 72% de los participantes admitió que ese mes sin beber les previno de volver a incurrir en episodios particularmente dañinos para sí, relacionados con el alcohol.

En Europa, es Francia en el 2019 el primer país en imitar a los ingleses con esta práctica. El Mois Sans Alcool, se prepara para su segunda edición. Los organizadores aseguran que el objetivo no es prohibir el alcohol, sino hacer una pausa en el consumo, “lo que permite hacer un balance y, quizás, cambiar la forma de consumir”, explican.

Entre los beneficios que se pueden esperar de un mes sin alcohol, podemos citar un mejor control del consumo post desafío (menor cantidad y frecuencia), efectos positivos sobre el estado de ánimo, el sueño, la concentración o la calidad de la piel.

Propuestas para pausar el consumo de alcohol

Propuestas para pausar el consumo de alcohol

La Organización Mundial de la Salud ofrece una serie de pautas para evitar el consumo excesivo de alcohol, lo ideal es concentrarse en actividades de concentración y relajación que ayuden a calmar la ansiedad y el estrés. Entre ellas, las más asequibles, incluso sin tener práctica previa son:

Para liberarse del aburrimiento y estimularse se pueden emprender actividades más dinámicas, como:

  • Caminata activa al aire libre
  • Entrenamiento físico en interiores (varios videos adjuntos están disponibles gratis en línea)
  • Juegos de mesa

Sin embargo, si persiste la necesidad de beber o comer algo, se puede optar por opciones más saludables. En cuanto a bebidas, están las opciones sin alcohol. Hay muchas recetas de cócteles sin alcohol en internet que, además, estimularán la creatividad. ¡De esta manera, se puede jugar a ser un barman mientras se reduce el consumo de alcohol!

Cuando se trata de antojos, pueden tenerse verduras crudas listas para comer en la nevera en todo momento. Los frutos secos también son una gran opción, ya que proporcionan rápidamente una sensación de saciedad que calmará la ansiedad por comer. Si se tratar de ver una película, nada mejor que un tazón de palomitas de maíz.

Por último, es importante reconocer que tenemos que darnos un tiempo a nosotros mismos y dedicarlo a actividades que nos satisfagan personalmente.

Fuentes:

GDS COVID-19 Special Edition: Key Findings Report 2020. Winstocks et al https://www.globaldrugsurvey.com/gds-covid-19-special-edition-key-findings-report/

Tabac, Alcool : quel impact du confinement sur la consommation des Français ? Santé Publique France https://www.santepubliquefrance.fr/presse/2020/tabac-alcool-quel-impact-du-confinement-sur-la-consommation-des-francais

Condiciones de trabajo, inseguridad y salud de los y las trabajadoras residentes en España en el contexto de la COVID-19. Albert Navarro, Facultad de Medicina de la UAB https://trabajoycovid.uab.cat/InformeCOTS.pdf

Alcohol and COVID-19: what you need to know. World Health Organization 2020 https://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0010/437608/Alcohol-and-COVID-19-what-you-need-to-know.pdf