Es un hecho que la mayoría de los ancianos prefieren envejecer en casa antes que en un hospital o en un entorno de atención comunitaria. Sin embargo, en Europa más del 30% viven solos con cuidados esporádicos de familiares o cuidadores profesionales. El resto envejece en su casa con la ayuda de su cónyuge o familiares cercanos.

Sin embargo, la falta de atención a los problemas comunes y la ausencia de un entrenamiento del cuidador hacen que algunas veces se pierda la parte saludable y de bienestar que representa seguir rodeado de los tuyos.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico.

La primera dificultad de la persona mayor y su cuidador es manejar los diferentes desafíos y situaciones de salud, de relaciones o domésticas que se presentan cada día. Lo más útil es averiguar por qué pueden estar ocurriendo.

Puede sonar simple, pero no siempre es fácill. Lo mejor es anotar los problemas en un calendario cada día. Por ejemplo: tos, dificultad para moverse, dolor de cabeza, etc. y agregar algunas notas. Es bueno escribir lo que estaba haciendo antes de que los problemas comenzaran o empeoraran. Después de un período de tiempo, se podrá ver un patrón.

A medida que se aprende a reconocer estos patrones, se puede adaptar la vida diaria de la persona mayor y de la que está a su cuidado.

Ayuda en las tareas cotidianas

Es típico descubrir que descansar entre actividades o pedir ayuda para algo, es una buena solución. Incluso si se planifica, no siempre tendréis suficiente energía para hacer todo lo que queríais hacer. Así que probad a ser amables con vosotros mismos y no os preocupéis si no hacéis todo lo previsto.

La persona a la que cuidas puede necesitar tu ayuda para un puñado de tareas cotidianas, como lavarse, comer, tomar la medicación o moverse. Por otro lado, os podéis encontrar con algunos problemas de salud con los que hay que lidiar como, por ejemplo: sensación de ahogo (disnea), deshidratación, picor en distintas partes, problemas bucales o incontinencia urinaria.

Puede ser útil hablar con el médico, una enfermera especializada o un terapeuta ocupacional sobre estas tareas. Ellos te explicarán cómo realizarlas con seguridad y pueden sugerir ayudas o equipos si la persona a la que cuidas tiene necesidades complejas.

Hombre pulsando servicio de ayuda.

Adaptar el hogar

Capítulo aparte es la necesaria adaptación del hogar. La modificación del hogar puede evitar o retrasar la transición de la vida en casa a la vida asistida o en una residencia de ancianos. El coste de la modificación del hogar puede ser modesto en comparación con el traslado a la vida asistida o a una residencia de ancianos.

Las modificaciones en el hogar son beneficiosas porque permiten a los adultos frágiles realizar sus actividades diarias con mucho menos esfuerzo, con menos miedo a caerse y más independencia. Como resultado, perciben sus hogares como más seguros.

Además, apoyarse en las tecnologías de asistencia en el hogar facilita las rutinas de cuidado. Los cuidadores también se sienten menos estresados y más competentes.

Las modificaciones dependen de las necesidades actuales y futuras previstas de la persona a la que se cuida. Lo que aconseja el buen diseño es:

  • Viviendas de una sola planta con entradas sin escalones.
  • Puertas y pasillos anchos con espacio extra en el suelo.
  • Botón de pánico
  • Bañera adaptada y barras de agarre.
  • Una silla salva
  • Iluminación adecuada y colores contrastados para identificar los peligros.

Estas modificaciones facilitan el uso de una silla de ruedas dentro de la casa. Además, el cuidador dispone de más espacio para ayudar a la persona en toda la casa, especialmente en el baño y el dormitorio.

Cuidar al cuidador

Los cuidadores suelen ser buenos en la multitarea. Pero bastante malos en cuidarse a ellos mismos. Trabajan duro para que sus seres queridos puedan vivir con la mayor independencia posible y con la mayor calidad de vida.

Para hacer frente a situaciones inesperadas, es mejor organizar las cosas a diario y prepararse para actuar y hacer los cambios necesarios. Esto ayudará a reducir el estrés y le hará mejor cuidador.

Para encontrarte perfectamente con todas las tareas que tendrás que hacer, es recomendable seguir estos pasos:

  • Asigna prioridades y establece objetivos realistas sobre lo que quieres conseguir cada día.
  • Si trabajas hasta el punto de agotamiento, tu capacidad para ser un cuidador eficaz disminuirá, y podría suponer una amenaza para tu salud. Ponle ritmo.
  • Establece límites y ajústate a ellos. Aprende a decir «no», incluso a la persona a la que cuidas.
  • Desarrolla una estrategia o plan a largo plazo si el estado de tu ser querido cambia o empeora. Ten en cuenta los posibles problemas y los servicios que pueden ser necesarios.

La necesidad de apoyo puede provocar muchos sentimientos diferentes para ti y para la persona que te cuida. Puede que la jornada te resulte física y emocionalmente exigente. Mientras tanto, la persona a la que cuidas puede sentir una pérdida de control y confianza. Muchas veces les preocupa perder su dignidad e intimidad.

Fuentes:

  • Aging Alone: Elder Care Infrastructure in the EU. 28.FEB.2022. Harvard International Review https://hir.harvard.edu/elder-care-infrastructure/
  • Living a Healthy Life with Chronic Conditions. Kate Lorig, David Sobel, Diana Laurent, Marian Minor, Virginia González, and Maureen Gecht-Silver. Bull Publishing Company
  • WORLD POPULATION PROSPECTS 2019: Ageing in G20 countries June 2019. World Population Prospects 2019 . Profiles of Ageing 2019
  • Solid Facts: Home Care in Europe. Università Commerciale Luigi Bocconi. World Health Organisation 2018
  • Unwin BK, Andrews CM, Andrews PM, Hanson JL. Therapeutic home adaptations for older adults with disabilities. Am Fam Physician. 2009 Nov 1;80(9):963-8.
  • CAREGIVING IMPACTS ON UNPAID INFORMAL CARERS’ HEALTH AND WELL-BEING – A GENDER PERSPECTIVE. WHO