Es una enfermedad del sistema nervioso central que puede avanzar hasta la parálisis. Debilidad muscular, calambres y dificultad para hablar son algunos de sus síntomas. Por el Día Mundial de la lucha contra la ELA hablamos de los últimos tratamientos.

En AXA Health Keeper ponemos a tu disposición a nuestros neurólogos para darte el diagnóstico que necesitas. Consúltales.

La esclerosis lateral amiotrófica (más conocida como ELA por sus siglas en inglés) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva, que afecta a las neuronas motoras del cerebro y a la médula espinal. Con el tiempo, éstas dejan de funcionar y el cerebro pierde la capacidad de iniciar y controlar el movimiento de los músculos, que pueden acabar totalmente paralizados.

Existen dos variantes de esclerosis lateral amiotrófica: esporádica (la más habitual, el 90% de los casos registrados) y familiar (afecta al 5-10%). La primera aparece aleatoriamente, sin factores de riesgo asociados ni antecedentes familiares, mientras que la ELA familiar es hereditaria (uno de los padres es portador del gen responsable de la dolencia).

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la ELA (21 de junio), hoy explicamos en qué consiste esta enfermedad, qué síntomas tiene y qué tratamientos existen para mejorar la vida de las personas que la padecen.

Ejercicio físico con ELA

Primeros síntomas de ELA

La esclerosis lateral amiotrófica, también conocida como la enfermedad de Charcot (ya que fue este neurólogo francés quien la describió, por primera vez, en 1869), se manifiesta con debilidad muscular, sobre todo, en brazos y piernas. A este síntoma se unen otros, que pueden ser leves o severos:

Dificultad en el habla. Las cuerdas vocales y la laringe se ven afectados, lo que provoca tartamudeo y problemas para proyectar la voz o hablar. La dificultad para tragar y masticar también se manifiesta en muchos casos.

Problemas motores en brazos y piernas. Tropezar, dejar caer objetos, abrocharse una camisa o lavarse las manos son algunas actividades cotidianas que pueden verse afectadas.

Problemas para respirar. A medida que avanza la enfermedad el diafragma y los músculos intercostales y abdominales también pueden verse perjudicados, por lo que el paciente puede necesitar ayuda para respirar.

Diagnóstico de la enfermedad

Actualmente no existe una sola prueba o procedimiento para diagnosticar la ELA. A partir de un examen clínico y una serie de pruebas se descartan otras enfermedades similares y puede determinarse su diagnóstico. Estas son las principales:

  • Pruebas electrodiagnósticas. Incluyen electromiografías (analizan la salud de los músculos y las neuronas) y análisis de la velocidad de conducción nerviosa.
  • Analíticas de sangre y de orina.
  • Punción lumbar.
  • Radiografías y resonancia magnética.
  • Mielograma de la columna cervical (examen que estudia la médula y el canal espinal).
  • Biopsias de los músculos y/o de los nervios.

Esperanza de vida

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), en España hay más de 3.000 afectados por ELA. Tras la demencia y el Párkinson, es la tercera enfermedad neurodegenerativa y los expertos prevén que afectará a uno de cada 400-800 españoles.

La esclerosis lateral amiotrófica suele presentarse entre los 50 – 60 años y es ligeramente más frecuente en los hombres. En cuanto a la esperanza de vida, la media es de tres años, con una supervivencia de más de cinco en el 20% de las personas y, de más de una década, en el 10%.

Tratamiento actual de ELA

Aunque aún no se ha encontrado una cura para esta enfermedad, algunos tratamientos ayudan a controlar los síntomas, prevenir complicaciones innecesarias y facilitar la vida a los pacientes.

  1. Medicamentos. Se utilizan los que reducen el daño a las neuronas motoras, al disminuir las concentraciones de glutamato (neurotransmisor que transporta mensajes entre las células nerviosas y las motoras). También hay medicamentos para paliar los síntomas (calambres y dolor muscular, exceso de saliva).
  1. Ejercicio físico. Ayuda a aumentar la independencia y la seguridad de la persona. Actividades como caminar, nadar o montar en bicicleta estática pueden fortalecer los músculos no afectados, mejorar la salud cardiovascular y combatir la fatiga y la depresión.
  1. Terapia del lenguaje. Quienes sufren afectación del habla pueden recurrir a un terapeuta del lenguaje, que les enseñará estrategias para hablar más fuerte y más claro. Otra opción son los sintetizadores de lenguaje computarizado, que usan tecnología de rastreo ocular, para que los enfermos puedan responder sí o no con los ojos.
  1. Alimentación adecuada. Se precisa de una dieta con alimentos fáciles de tragar, que aporte suficientes calorías y fibra para evitar que la persona se debilite. Los dispositivos de succión son útiles para retirar el exceso de líquidos o saliva y prevenir la asfixia. Cuando hay problemas en la deglución, los médicos pueden recurrir a una sonda de alimentación en el estómago.
  2. Apoyo a la respiración. Si hay dificultad para respirar, los médicos suelen recomendar la ventilación no invasiva (máscara que cubre la nariz o la boca) que facilita la respiración. Cuando los músculos están más debilitados, puede ser necesario el uso de respiradores.

Aunque no existe aún una cura para la ELA, la investigación no cesa. Además, los tratamientos actuales mejoran, cada vez más, la calidad vida de las personas con ELA y la de sus familiares.

Evalúa tu estado de salud 
en la calculadora de la app.

Fuentes:

  • Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica
  • National Institute oife Neurogical Disorders and Stroke
  • ALS Association
  • ALS News Today