Interpretada como un trastorno imaginario, la fibromialgia no fue reconocida como enfermedad hasta 1994. Provoca, sobre todo, dolor generalizado y agotamiento profundo. Afortunadamente, hoy contamos con métodos para diagnosticarla correctamente.

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“Me duele todo el cuerpo” es una frase que ejemplifica muy bien cómo se puede sentir una persona con fibromialgia. Porque el síntoma más común es el dolor generalizado, que se puede experimentar en una o más zonas del cuerpo. Cada persona lo siente de una manera distinta. Además, el dolor puede “moverse” y cambiar de intensidad cada día.

La fibromialgia afecta alrededor del 2% de la población mundial, con una prevalencia mayor en mujeres, según una investigación publicada en ScienceDirect. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como enfermedad en 1994.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia no es una enfermedad de las articulaciones, ni una condición inflamatoria o degenerativa. Tampoco causa daño en los músculos ni en los huesos. Pero sí puede provocar dolor y fatiga, igual que la artritis. Por motivos como este, a menudo la fibromialgia suele confundirse o malinterpretarse como una enfermedad imaginaria.

Sin embargo, la fibromialgia es muy real, aunque no existen pruebas de diagnóstico específicas para ella. Tampoco se sabe con exactitud la causa. Se cree que los factores genéticos, ambientales, hormonales y neurales pueden ejercer un papel importante.

Síntomas de la fibromialgia

El dolor es uno de los síntomas más característicos de la fibromialgia. Este suele ser profundo, crónico y generalizado. Puede migrar a todas las zonas del cuerpo y variar en intensidad. Este dolor se ha descrito como punzante y profundo. Hay ciertos factores que pueden agravarlo, como el clima, la actividad o inactividad física, la ansiedad y el estrés.

Además de dolor, pueden aparecer otros síntomas como:

  • Fatiga. Más allá de estar cansado tras un día ajetreado, la fatiga en la fibromialgia es un agotamiento profundo que puede interferir con actividades diarias como el trabajo.
  • Dificultad para dormir. En algunos casos la fibriomialgia puede ir asociada con un trastorno del sueño, que impide dormir de forma profunda y seguida por la noche.
  • Otros síntomas. Falta de concentración y memoria, cambios de humor, problemas gastrointestinales (estreñimiento o diarrea), mayor sensibilidad al tacto y a la presión, molestias neurológicas (entumecimiento, hormigueo y ardor).

Todos estos síntomas pueden dificultar, en algunos casos, un buen diagnóstico porque muchos de ellos son similares a los de otros trastornos.

Fibromialgia: Primer diagnóstico mediante puntos gatillo. Insomnio

¿Qué son los puntos gatillo?

Los puntos gatillo es un método que se ha usado ampliamente para diagnosticar la fibromialgia. Desarrollado en 1990, este procedimiento aplica presión en 18 puntos específicos del cuerpo; se cree que, si una persona siente dolor en al menos 11 de estos puntos, tiene fibromialgia.

Estos 18 puntos sensibles son áreas localizadas del cuerpo sensibles al tacto ligero:

  • Occipucio. Parte posterior e inferior de la cabeza.
  • Cervicales inferiores. Cara anterior de los espacios intertransversos
  • Trapecio. Punto medio en la parte posterior del cuello y del tronco
  • Supraespinoso. Por encima de la escápula u omoplato
  • Segunda costilla. Segunda unión costocondral
  • Epicóndilo lateral. Antebrazo
  • Glúteo. Cuadrante superior externo de la nalga
  • Trocánter mayor. Zona superior del muslo y parte prominente de la cadera
  • Rodilla. Cara interna de la rodilla, cercano a la articulación

Estos puntos suelen ser una parte importante del diagnóstico clínico, porque pueden ayudar a identificar dónde reside el dolor.

El Colegio Americano de Reumatología desarrolló en 2010 nuevas pautas y criterios de diagnóstico que ya no requieren la presencia de una cierta cantidad de puntos sensibles.

Los criterios necesarios para un diagnóstico de la enfermedad son:

  1. Dolor y síntomas durante la última semana, según el número total de áreas dolorosas de 19 partes del cuerpo más el nivel de gravedad de estos síntomas: fatiga, despertarse por la noche, problemas cognitivos (memoria o concentración).
  2. Síntomas que duran al menos tres meses a un nivel similar.
  3. Ningún otro problema de salud que explique el dolor y otros síntomas.

La última revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades recoge que, para que alguien sea diagnosticado con fibromialgia, debe haber dolor en al menos cuatro de las cinco regiones del cuerpo y estar asociado con una angustia emocional significativa.

Ante cualquier signo o dolor en el cuerpo consulta con un traumatólogo. Y no olvides que la alimentación saludable y la práctica de ejercicio físico te ayudarán a sentirte mejor.

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Fuentes:

  • Colegio Americano de Reumatología
  • ScienceDirect
  • Mayo Clinic
  • Clasificación Internacional de Enfermedades