El agua de la red pública es, por normativa, potable. Por tanto, el agua que sale de los grifos de nuestra casa se puede beber sin problema. Sin embargo, puede ocurrir que llegue con un olor o sabor no muy agradables y que nos haga valorar la posibilidad de filtrarla. Te explicamos cuáles son algunos de estos sistemas de filtración.

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El agua, además de ayudarnos a calmar la sed, permite que nuestro cuerpo funcione correctamente. Dependemos del agua para funcionar y sobrevivir porque sus beneficios son fundamentales para nuestra salud.

Como recuerda la Asociación Británica de Dietistas (BDA), nos ayuda a regular nuestra temperatura corporal; protege los órganos y tejidos del cuerpo; transporta nutrientes y oxígeno a las células; lubrica las articulaciones y  ayuda a disolver minerales y nutrientes.

El porcentaje de agua que puede llegar a tener el cuerpo humano oscila entre el 50% y el 70%, en función de la edad y el estado de salud. Solemos perder agua con el sudor, la orina y al digerir los alimentos y metabolizarlos. Esta pérdida debemos recuperarla.

Filtrar el agua del grifo de nuestra casa, ¿mejor que la embotellada?

Tanto el agua del grifo como la embotellada son perfectamente válidas desde el punto de vista de calidad y seguridad. Ambas tienen ventajas sanitarias similares si el agua de distribución sigue las normas. Debido a que puede proceder de varias fuentes (ríos, lagos o acuíferos), el agua tiene una composición distinta en función del lugar de origen.

El agua que llega del grifo se trata para eliminar distintos contaminantes y antes de llegar a casa ha pasado por un tratamiento que garantiza su potabilidad. Pero si te preocupa beber directamente del grifo, puedes usar un sistema de filtración.

La importancia de los filtros

Los filtros pueden eliminar las sustancias tóxicas del agua pero también las buenas.  Por tanto, en según qué caso, puede no ser una buena idea filtrar el agua, recuerdan los Centros de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC). Debemos valorar, por tanto, si realmente necesitamos un filtro y, de ser así, qué tipo es el que se adapta mejor a nuestras necesidades.

  • Jarras de filtro: estas jarras incorporan en su interior un filtro por los que debe pasar el agua antes de verter en el vaso. Este sistema es uno de los más económicos porque no necesita instalación y es fácil de usar. Sin embargo, el filtro debe cambiarse periódicamente.
  • Filtros que se incorporan en el grifo: este sistema se conecta a casi cualquier tipo de grifo y se pueden encender y apagar entre flujo de agua filtrada y no filtrada. Tiene el inconveniente que puede ralentizar el flujo de agua.
  • Ósmosis inversa: este sistema puede mejorar el sabor y frenar el paso de contaminantes como pesticidas o metales pesados como el mercurio y elimina los malos olores y sabores y el nivel de algunos pesticidas y dioxinas. Para ello, usa una membrana semipermeable que separa y elimina los sólidos, las sustancias orgánicas los virus y las bacterias del agua. Pero no es capaz de acabar con todos los contaminantes inorgánicos y orgánicos.
  • Destilación: este sistema filtra nitratos, bacterias y la mayoría de compuestos orgánicos como metales pesados. También tiene capacidad para matar las bacterias pero tiene el inconveniente de que no puede eliminar algunos contaminantes orgánicos volátiles y ciertos pesticidas. Además, en el caso de que no se use durante un tiempo, es posible que las bacterias se adhieran a las bobinas de enfriamiento.
  • Carbón activado: este sistema contiene millones de agujeros microscópicos que capturan y rompen las moléculas de los contaminantes. Aunque algunos eliminan pesticidas, no es eficiente en la eliminación de metales como el plomo y el cobre ni para nitratos o bacterias. Algunos llevan incorporada una lámpara ultravioleta para eliminar también microorganismos patógenos. Absorbe contaminantes orgánicos que alteran el sabor o el olor. El inconveniente es que pueden saturarse y contaminarse con microorganismos, de ahí que sean necesario cambiarlos cada cinco meses.

Como ves, hay distintas formas de filtrar el agua que sale del grifo de nuestras casas. Puedes elegir el que más te convenga en función de tus necesidades. Te animamos a seguir hidratándote, utilices o no filtros, y a completar la ingesta de agua con una alimentación rica en frutas y verduras.

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Fuentes:

  • Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)
  • Asociación Británica de Dietistas (BDA)