Las últimas investigaciones en biofísica realizadas en el departamento de investigación mecánica y aeroespacial de la Universidad de Princeton y el centro de bioquímica estructura de la Universidad de Montpellier, han revelado que una conversación normal origina una salida de aire en forma de espray de pequeñas gotas que alcanza varios metros de distancia en un espacio cerrado. Los conocimientos actuales sobre la transmisión de la COVID-19 indican que una persona sin síntomas puede infectar a otras cuando habla, canta o ríe, no solo en proximidad de centímetros, sino en escala de metros a su alrededor.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

En el estudio, publicado a finales de septiembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, se concluye que, en interiores con poca ventilación, una conversación en un tono de voz normal puede diseminar materiales infecciosos más allá de los límites de distancia de seguridad establecidos por las autoridades sanitarias (de entre uno y medio a dos metros).

Las mascarillas son esenciales para romper el efecto jet, o de propulsión, de la salida de aire cuando alguien habla. Actúan como barrera para la salida de gotitas infecciosas en forma de aerosol, más allá de los 30 centímetros alrededor del hablante.

Los investigadores encontraron, además, que sonidos como la ‘p’ crean globos de aire y en una conversación pueden aparecer trenes de globos de aire. Cada globo crea un vértice de aire delante del hablante que es el que lleva las partículas infecciosas a distancia superiores a los 2 metros, a menos que hay una mascarilla que lo impida.

Entre otras cosas, encontraron que la distancia a la que viajan las partículas infecciosas depende de la duración de la conversación. Alguien que hable más tiempo enviará partículas infecciosas más lejos, por lo que la distancia de seguridad en interiores mal ventilados y sin mascarilla no sería suficiente.

En los análisis realizados, los investigadores encontraron que los aerosoles que surgen durante el habla llega a los dos metros en menos de 30 segundos. Por esta razón, se insiste en el uso de mascarillas en los interiores y que éstas estén perfectamente ajustadas, como demuestran un estudio de la universidad de Delft.

Hablar sin mascarilla, la mayor vía de contagio para el COVID-19. Escuela

Los expertos afirman que las clases necesitan purificadores de aire

Los purificadores de aire portátiles son uno más de los aspectos a tener en cuenta en una estrategia global para mantener el aire libre de virus en los colegios, según recomiendan los expertos de la escuela de salud pública de la Universidad de Harvard.

El primer paso en la prevención de la infección por coronavirus en los colegios o edificios de oficinas es asegurarse de que el sistema de ventilación provee de suficiente aire fresco y está equipado con filtros adecuados para eliminar el virus lo máximo posible. Aún así, la medida más eficaz es abrir las ventanas todo lo posible.

Si aun así no se consigue suficiente recambio de aire fresco entonces se recomienda utilizar purificadores portátiles con filtros HEPA (siglos del inglés high-efficiency particulate air). Los filtros HEPA capturan el  99,97 % de las partículas en el aire.

El uso de estos filtros no elimina la necesidad de seguir las recomendaciones generales de higiene y seguridad en las escuelas, instalar barreras de plexiglás allí donde sea necesario, rediseñar las clases de música y teatro, reorganizar los circuitos de entrada y salida de las instalaciones. y disponer de un equipo de respuesta COVID-19.

Las recomendaciones que los expertos realizan se pueden agrupar en torno al contexto en que deben adoptarse:

Habitaciones saludables:

  • Llevar mascarillas
  • Lavarse las manos con frecuencia
  • Maximizar la distancia física
  • Respetar los grupos burbuja de personas
  • Desinfectar objetos y superficies ente usuarios y con frecuencia

Edificios saludables:

  • Aumentar la ventilación del exterior
  • Filtrar el aire del interior
  • Purificar el aire con elementos portátiles allí donde la ventilaciones sea peor
  • Utilizar barreras de plexiglás
  • Instalar infraestructuras que reduzcan el contacto
  • Desinfectar superficies y baños

Normativa saludable:

  • Establecer una cultura de responsabilidad compartida y salud
  • Tener un equipo de respuesta de COVID-19
  • Quedarse en casa si se está enfermo
  • Hacer test a las personas con síntomas y a sus contactos
  • Tener un plan de acción ante la aparición de casos
  • Facilitar e teletrabajo y la formación online
  • Reducir la densidad de población de los edificios

Horarios saludables:

  • Gestionar los horarios con flexibilidad y seguridad
  • Hacer más segura la hora de la comida
  • Reorganizar el transporte

Actividades saludables:

  • Modificar la educación física, rediseñar gimnasios
  • Rediseñar las clases de teatro y música
  • Evitar los deportes de contacto
  • Gestionar el tiempo libre

Por otra parte, el estudio Cogfx ha revelado que la mejora de la calidad del aire en interiores tiene como efecto el doblar las puntuaciones de los asistentes en las pruebas cognitivas. Lo que también se demostró cuando se compara los resultados en pruebas cognitivas entre edificios que purifican el aire y edificios con menor calidad del mismo.

Fuentes: