La nueva col de moda se llama romanesco o romanescu, y tiene un aspecto un tanto extraterrestre por su geometría fractal. Pero resulta que el romanesco es un vegetal, híbrido entre el brécol y la coliflor, de la familia de la brasicáceas, que está lleno de propiedades muy saludables. Vamos a descubrirte, además de las características nutricionales del romanesco recetas fáciles, ligeras y sanas para que lo pruebes.

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Romanesco propiedades.

Al igual que en la coliflor, lo que se consume es el pedúnculo de la flor. En el romanesco no deja de crecer, por eso tiene ese aspecto tan peculiar, como piramidal.  Tiene un sabor agradable y suave y se puede consumir tanto crudo como cocinado al vapor, cocido, salteado…

Crece en huertos mediterráneos y necesita sol, agua y temperaturas benignas. Su origen es italiano. Su nombre real es Brassica oleracea y se conoce como romanesco (perteneciente o relatico a los romanos), aunque es habitual que se pronuncie terminado en “u” (romanescu).

Se puede comer crudo, al vapor, o cocido. El tiempo de cocción del romanesco varía entre los 8 y 10 minutos para que quede “al dente”.

Contiene:

  • Vitamina A.
  • Vitamina C.
  • Ácido fólico.
  • Vitaminas B1, B2 y B3.
  • Vitamina B6 o piridoxina.
  • Vitamina K antihemorrágica.
  • Magnesio.
  • Manganeso.
  • Fibra.
  • Calcio.
  • Fósforo.
  • Potasio.
  • Proteínas vegetales.
  • Triptófano.
  • Ácido omega 3.

Por todo esto, según la opinión de expertos nutricionistas, el romanesco es bueno para la salud porque:

  • Cuida la piel y las mucosas.
  • Es antioxidante.
  • Favorece la circulación sanguínea.
  • Existen estudios que afirman que el romanesco, al igual que otras verduras crucíferas o coles, podría proteger el cerebro y reducir el riesgo de enfermedades degenerativas.
  • Ayuda en la recuperación muscular.
  • Fortalece los huesos.
  • Favorece la eliminación del colesterol malo.
  • Contribuye a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
  • Evita la retención de líquidos y facilita la eliminación de sustancias de desecho lo que hace que se reduzca el riesgo de padecer afecciones renales.
  • Mejora el tránsito intestinal.
  • Puede ayudar a conciliar el sueño.
  • Es digestivo.
  • Aporta pocas calorías, por lo que es un buen alimento en dietas de adelgazamiento.

¡Cuidado! Como siempre te recordamos, es un alimento, no un medicamento. Necesita encontrarse dentro de un plan de alimentación adecuado y de unos hábitos de vida correctos para que sus propiedades nutricionales incidan realmente en tu salud. No esperes milagros.

Cómo cocinar romanescu. Romanesco recetas ligeras y sanísimas.

  1. Romanescu al vapor con patatas.

Cuece al vapor, con una pizca de sal, durante 15 minutos, los pequeños ramilletes de romanesco. Cocina unas patatas enanas durante unos 16 minutos al microondas.
Realiza un alioli con ajo majado, yema de huevo y aceite, añadido poco a poco para que ligue.
Sirve en un plato el romanesco, unas patadas troceadas y una pincelada de alioli.
Es un plato muy sano, con los hidratos de las patatas (almidón), minerales, vitaminas, agua y fibra de la verdura y ácidos grasos omega 3 y 6 del aceite de oliva.
Completa con una macedonia de frutas con yogur natural.

  1. Romanesco con tomate.

Escalda 4 tomates, pela y reserva. Pocha, en una sartén, dos ajos y dos cebolletas. Añade el tomate, sal, una pizca de azúcar y remueve bien. Cocina 30 minutos a fuego suave. Cuece el romanesco con agua y sal unos 8 minutos. Sirve en un plato con el sofrito por encima y termina con una loncha de jamón que previamente habrás metido al horno, tapada con papel durante 30 minutos a 160 grados. Quedará crujiente.
Es un plato completo que lleva verdura y proteína. Puede servirte de cena. Termina con un lácteo y una infusión.

  1. Romanesco con bechamel.

Cuece 10 minutos los arbolitos de romanesco con sal. Saltea unos ajos y beicon en cubitos. Cuando esté dorado, añade más aceite y harina, sin dejar de remover y realiza una bechamel con ese fondo. Salpimenta. Coloca el romanesco escurrido en una bandeja de horno, echa la bechamel por encima, añade queso rallado y gratina.
Es un plato contundente que te dejará saciado y sorprenderá a tus invitados.

  1. Ensalada de pasta con romanesco.

Cuece la pasta de la manera habitual. Cuece el romanesco en agua durante unos 6-8 minutos. Que quede “al dente”, como los macarrones. Si es muy tierno se puede comer en crudo. Corta los champiñones en trocitos. Puedes saltearlos para darles más sabor. Separa los ramilletes del romanesco cocido y mezcla con la pasta. Añade los champiñones y espolvorea parmesano rallado. Aliña con aceite de oliva, vinagre y una pizca de mostaza. Es un plato fresco, ideal para llevar de excursión.
Recuerda que el romanesco puedes combinarlo también con otras verduras y preparar una menestra, o con legumbres o arroz y realizar platos completos y ligeros.

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