Un estudio reciente ha encontrado que las personas que padecen una COVID-19 grave tienen una respuesta inmunitaria muy distinta a los que la sufren de una forma asintomática o leve. En los primeros la respuesta inmune es desproporcionada, según han confirmado las últimas investigaciones publicadas.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

El estudio, publicado en la revista Nature Medicine se hizo en la universidad de NewCastle, en el Reino Unido, estudiando el suero de 130 personas que habían padecido la COVID-19 en diferentes grados de gravedad.

Según los autores, la característica que mantenía a las personas asintomáticas tras la infección podría ser la presencia de niveles elevados de linfocitos B productores de anticuerpos IgA2, como un sistema de defensa de primera línea, especialmente en la mucosa de la nariz.

En el estudio se encontró que los individuos infectados y asintomáticos se caracterizaban por tener niveles altos de un tipo particular de célula inmunitaria: linfocitos B que producen inmunoglobulina A (IgA), que es la primera defensa de entrada ante la entrada del virus en el organismo y están presentes en las mucosas. Además, los pacientes con síntomas leves y moderados tenían niveles elevados de linfocitos B y T colaboradores.

Por el contrario, las personas que sufrieron una COVID-19 grave y tuvieron que ingresar en el hospital tenían niveles bajos de las células inmunitarias anteriores, mientras que producían de forma descontrolada células que potencian la inflamación como monocitos y linfocitos T asesinos, que son los responsables de la respuesta inmune desproporcionada.

Algunas personas son más propensas que otras a enfermarse gravemente. Una enfermedad grave significa que una persona con COVID-19 puede necesitar: hospitalización, cuidados intensivos, un ventilador para ayudarle a respirar o, incluso, puede morir.

Las personas con mayor riesgo, y quienes viven o visitan a estas personas, deben tomar precauciones para protegerse de contraer COVID-19.

Especialista analizando muestras de COVID-19

La genética es clave para predecir la gravedad de la COVID- 19

Los estudios epidemiológicos han identificado tres factores de riesgo de enfermedad grave: ser varón, ser anciano y tener otras condiciones médicas.

Sin embargo, la variabilidad clínica interindividual sigue siendo enorme en cada categoría demográfica. Descubrir la causa raíz y los mecanismos moleculares, celulares y a nivel de tejidos que explican cómo aparece COVID-19 que pone en peligro la vida, es de la máxima importancia biológica y médica.

Un aspecto fundamental para entender la COVID-19 es que la absoluta mayoría de las complicaciones no se producen por el propio coronavirus, sino por una respuesta inmunitaria desproporcionada o alterada hacia el virus. Si la respuesta del sistema inmunitario se descontrola, apareciendo la conocida como tormenta de citoquinas e inflamación exagerada, el pronóstico será grave.

El sistema inmunitario es complejo y en él intervienen muchos genes, entre ellos los que codifican las citoquinas conocidas como interferones (IFN). El IFN es una proteína que actúa en primera línea de defensa contra los virus. Los individuos que carecen de IFN específicos pueden ser más susceptibles a las enfermedades infecciosas.

En un estudio realizado en China se encontró que los pacientes con COVID-19 grave tienen fallos genéticos que les hacen producir menos IFN de tipo I y III. También se ha observado que más del 10 % de los pacientes graves de COVID-19 producen auto-anticuerpos contra este interferón. Todo esto les hace más susceptibles a la invasión del virus.

Gracias a estos hallazgos, los científicos han concluido que la genética es la que determina la gravedad de la infección. De esta manera al identificar los componentes celulares responsables de la gravedad de la enfermedad se pueden crear fármacos que soluciones este problema.

No hay que olvidar que, aunque las vacunas y el mejor control de la transmisión, permitan una convivencia con el SARS-Cov2, éste seguirá entre nosotros y serán necesarios tratamientos que lo atajen con éxito.

Fuentes: