La propagación de la variante supercontagiosa SARS-COV2, la Delta, está provocando nuevos brotes este verano en España y en muchos países europeos donde se celebra la Eurocopa de fútbol. Por esta razón varios países están anunciando nuevos confinamientos y dando marcha atrás en la política de eliminación de mascarillas.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

La variante india de la COVID-19 se extiende por Europa y amenaza la desescalada, según el último informe español de Seguridad Nacional. Tras nuevas infecciones en Reino Unido, la mutación Delta se ha convertido en dominante en Portugal y se extiende por países como Italia o Bélgica, con brotes en España, Alemania o Francia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la variante Delta es la que se transmite con mayor velocidad y puede aprovechar la relajación de las restricciones. Por esta razón, la organización pide a las personas totalmente vacunadas que sigan jugando a lo seguro, porque una gran parte del mundo sigue sin vacunar.

Dos dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech funcionan bien contra la variante, y se espera que la vacuna Moderna tenga una eficacia similar. La protección contra la enfermedad grave que aseguran es buena. Sin embargo, el virus sigue mutando y transmitiéndose a los no vacunados.

Los vacunados suelen ser asintomáticos, pero muchos de ellos son transmisores. Los expertos sugieren que la potencia 6 veces menor de los anticuerpos provocados por la vacuna en Delta juega un papel importante.

La transmisibilidad de la variante Delta es tan alta que bastan unos segundos de exposición a una distancia de entre 10 y 60 centímetros para que una persona desencadene varias infecciones con un breve contacto fugaz.

Los expertos de la OMS y otros países temen que la vacuna por sí sola no detenga la transmisión entre la población. Por este motivo, recomiendan que la gente siga utilizando mascarillas de forma sistemática, estando en espacios ventilados, manteniendo higiene de manos y la distancia física, evitando las aglomeraciones.

Como ejemplo ponen que cerca de la mitad de los adultos infectados en un brote de la variante Delta en Israel estaban totalmente vacunados con la vacuna de Pfizer-BioNTech. Este hecho es el que llevó al gobierno israelí a volver a exigir el requisito de mascarilla para interiores y otras medidas.

Persona siendo vacunada de COVID-19 en un centro médico

Delta, la amenaza contra el fin de la pandemia

Se cree que Delta, antes conocida como B.1.617.2, es la variante más transmisible hasta el momento, que se propaga más fácilmente que la cepa original del virus y que la variante Alfa, identificada por primera vez en Gran Bretaña.

Los expertos de salud pública de ese país han dicho que Delta podría ser un 50% más contagiosa que Alfa, aunque las estimaciones precisas de su capacidad de contagio varían.

Estudios del Centro de Control de Enfermedades (CDC) sugieren que la variante puede ser capaz de eludir parcialmente los anticuerpos fabricados por el organismo tras una infección por coronavirus o una vacunación. Y la variante también puede hacer que ciertos tratamientos con anticuerpos monoclonales sean menos eficaces.

Además puede causar una enfermedad aún más grave. Un reciente estudio escocés, publicado en The Lancet,  por ejemplo, descubrió que las personas infectadas por la variante Delta tenían aproximadamente el doble de probabilidades de ser hospitalizadas que las infectadas por la variante Alfa. Aunque según los científicos, sigue habiendo incertidumbre al respecto.

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