Se ha popularizado la idea de que la vitamina D puede ser un nutriente fundamental en la prevención del contagio por coronavirus. Sin embargo, las instituciones sanitarias son cautas al respecto. Te contamos lo que dicen los expertos y te damos algunas recomendaciones para diseñar una dieta equilibrada durante este confinamiento.

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La vitamina D aporta innumerables beneficios a nuestro organismo. Sin embargo, en esta crisis sanitaria motivada por los elevados contagios por coronavirus Covid-19, puede suponer un riesgo otorgarle funciones que no tiene o no está demostrado que tenga.

Una de ellas es la de que reduzca el riesgo de infección por coronavirus. No hay evidencia científica que lo demuestre. De modo que cualquier recomendación sobre tomar el sol o ingerir alimentos o suplementos que contengan esta vitamina no va a crear un escudo protector contra el coronavirus.

¿Por qué se relaciona la vitamina D con un menor riesgo de infección?

Avanzado el confinamiento y la extensión de bulos sobre el COVID-19, se ha popularizado la idea de que la vitamina D podría ser un nutriente a tener en cuenta a la hora de prevenir la infección.

Esta idea se ha propagado entre la población y los medios de comunicación, en parte, debido a un estudio elaborado por dos miembros del departamento de Ciencias Médicas y Oncología de la Universidad de Turín (Italia). En él, propone la vitamina D como herramienta para reducir los factores de riesgo de contagio por COVID-19. En concreto, asegura que “puede considerarse plausible, aunque con menos pruebas científicas”, que con unos niveles plasmáticos adecuados de vitamina D, se logre una mayor resistencia a la infección por COVID-19. Y explica que esa compensación puede lograrse mediante una adecuada exposición a la luz del sol, a través de alimentos ricos en vitamina D y, en última instancia, mediante la ingesta de preparados farmacéuticos bajo supervisión médica.

Sin embargo, los expertos recuerdan que este documento no se ha revisado ni lo ha publicado ninguna revista científica. En este sentido, la dietista-nutricionista y tecnóloga de los alimentos, Beatriz Robles, insiste en que “no existen complementos alimenticios que prevengan, traten o curen la infección por coronavirus”.

¿Cuál es la posición de las autoridades sanitarias?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que “existe una alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en todo el mundo” y esta falta, explica, “puede afectar al sistema inmunitario”. Porque, entre otras cosas, nuestro cuerpo utiliza la vitamina D como herramienta del sistema inmunitario para combatir virus y bacterias, tal y como explica el Instituto Nacional de Salud de EE.UU.

Por ese motivo, en 2017, la OMS llevó a cabo una evaluación sobre la “Vitamina D para la prevención de infecciones de las vías respiratorias”. En ella comprobó que, para lograr una prevención de infecciones de las vías respiratorias efectiva mediante la suplementación con vitamina D, sería necesario administrar este tipo de suplemento de forma continua y antes de que se produzca la infección. Por otra parte, no se demostró si, una vez corregida la deficiencia de vitamina D o en un estado óptimo, aportar más podría tener beneficios adicionales.

La vitamina D reduce el reisgo de contagio Recomendaciones alimentarias

Recomendaciones alimentarias

En conclusión, en la actualidad, no existe un abordaje nutricional específico para el virus COVID-19. Lo asegura la Academia Española de Nutrición y Dietética, el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y la Red de Nutrición basada en la Evidencia (REDNuBE) en su documento “Recomendaciones de alimentación y nutrición para la población española ante la crisis sanitaria del COVID-19”.Y añaden que “el consumo de determinados alimentos o seguir una dieta determinada no puede prevenir ni disminuir el riesgo de contagio en personas sanas y, en personas enfermas, la dieta solamente podría ayudar en el manejo de los síntomas de la propia enfermedad, pero en ningún caso tratarla”.

Aun así, en esta época de confinamiento, en la que se reduce la actividad física, son fundamentales las recomendaciones alimentarias que ofrecen estas tres organizaciones sanitarias:

  1. Mantén una buena hidratación: hay que garantizar el consumo de agua a demanda (según la sensación de sed) o incluso, si esa sensación de sed no se genera, debe asegurarse al menos 1,8 litros de líquido al día. Y el agua debe ser la principal fuente de hidratación.
  2. Toma al menos 5 raciones entre frutas y hortalizas al día. Se pueden distribuir en 3 de frutas y 2 de hortalizas. Y es recomendable priorizar las piezas de temporada y, si es posible, de proximidad.
  3. Elige el consumo de productos integrales y legumbres. Es recomendable elegir cereales integrales procedentes de grano entero (pan integral, pasta integral, arroz integral) y legumbres guisadas o estofadas, tratando de cocinar estos alimentos con verduras. Evita los derivados de cereales que incorporan azúcares y grasas, como son la bollería y la pastelería.
  4. Elige productos lácteos (leche y leches fermentadas/yogur) preferentemente bajos en grasa. Por ejemplo, el yogur, el kéfir, etc. Es decir, aquellos productos lácteos de tipo natural. Hay que evitar el resto de las variedades saborizadas, aromatizadas, con frutas, etc., ya que contienen una cantidad importante de azúcar añadido.
  5. Consume moderadamente otros alimentos de origen animal. Es decir, carnes 3-4 veces a la semana (la roja un máximo de 1 vez a la semana – ternera, cordero o cerdo), pescados 2-3 veces a la semana y huevos 3-4 veces a la semana. Debemos elegir de forma preferente carnes de aves (pollo, pavo, etc,), conejo y las magras de otros animales como el cerdo. Evita el consumo de embutidos, fiambres y carnes grasas de cualquier animal. En carnes y pescados se recomienda utilizar técnicas culinarias bajas en grasa como son la plancha, salteado, asado o guisado con muy poca grasa.
  6. Elige el consumo de frutos secos, semillas y aceite de oliva. El aceite de oliva es la grasa de aderezo y cocinado por excelencia en la dieta mediterránea española. Los frutos secos (almendras, nueces, etc.) y semillas (girasol, calabaza, etc.) también son una excelente opción siempre que sea naturales o tostados. Evita los frutos secos fritos, endulzados y salados.
  7. Evita los alimentos precocinados y la comida rápida. Su consumo no está recomendado en general y, por lo tanto, tampoco en períodos de aislamiento o cuarentena domiciliaria. Pueden aumentar el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad y otras patologías asociadas.

Asimismo, ten en cuenta que no existe ningún nutriente o compuesto nutricional que pueda ayudar a prevenir la infección por el virus COVID-19. Según el documento de la Academia Española de Nutrición y Dietética, el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y la Red de Nutrición basada en la Evidencia (RED NuBE), “aunque algunos nutrientes como el cobre, folatos, hierro, selenio, vitamina A, vitamina B12, vitamina B6, vitamina C, vitamina D y zinc, contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario, tal y como establece la European Food Safety Authority (EFSA) es improbable que potenciar su consumo, se asocie a un menor riesgo”.

Por tanto, recuerda la importancia de llevar una dieta sana y equilibrada durante este confinamiento y cuestionar cada información que se expanda a través de las redes sociales.

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Fuentes:

  • Academia Española de Nutrición y Dietética, Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y Red de Nutrición basada en la Evidencia (REDNuBE).
  • Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Instituto Nacional de Salud de EE.UU. (NIH).
  • Beatriz Robles, dietista-nutricionista y tecnóloga de los alimentos.
  • Maldita Ciencia.
  • Evaluación de Giancarlo Isaia ed Enzo Medico, Università degli Studi di Torino.