5 Lesiones mas frecuentes de un Runner

Practicar running está de moda, por muchas razones. Si eres corredor habitual sabes de sobra cuáles son los beneficios que te aporta el running, ¿verdad?:

Mejorar tu capacidad pulmonar, favorecer la circulación sanguínea, tonificar todos los músculos, aumentar la resistencia y flexibilidad, mejorar tu autoestima, controlar el peso, descansar mejor, y fortalecer tus defensas, entre otros.

Pero….correr también tiene algunos riegos, como el de padecer ciertas lesiones por el impacto continuo de tus pies sobre el suelo, por el peso sobre tus rodillas, por la presión en tus músculos y por la posibilidad de caídas.

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¿Cuáles son las lesiones más frecuentes de un runner?

Fascitis plantar:

Es una inflamación en la planta del pie, en la fascia que recubre los músculos desde el calcáneo hasta los dedos.  Las causas son: un calzado inadecuado, piso irregular, pies muy cavos, o debilidad muscular. Produce dolor al posar el talón, o en la palpación. El tratamiento pasa por un vendaje funcional los primeros días, descanso y aplicación de hielo cada ocho horas, analgésicos si fuera necesario, y masajes y estiramientos para fortalecer la musculatura. La mejor manera de prevenir esta lesión es una reeducación postural, para aprender a pisar con toda la planta y no sólo con el talón, unas correctas zapatillas de running y estirar siempre antes y después del entrenamiento.

Lesiones más frecuentes de un runner: planta del pie

Tendinitis rotuliana o rodilla del saltador:

La rodilla sufre continuamente cuando corres, porque recibe parte de la energía del impacto y la sobrecarga causa daño e inflamación. Esta lesión produce una inflamación del tendón rotuliano, que puede derivar en una lesión más grave.

El tratamiento consiste en aplicar hielo local, llevar una banda justo bajo la rótula para amortiguar el movimiento y evitar el balanceo, reducir la intensidad de los entrenamientos evitando cuestas, escaleras y cambios bruscos de velocidad, e incluso  sustituir el running unos días por bici estática. Para prevenir lesiones futuras se deberá fortalecer el cuádriceps con ejercicios de musculación sin impacto, acortar la zancada para que el ángulo se rebaje, y estirar los cuádriceps y los isquiotibiales todos los días.

Cintilla ileotibial o rodilla del corredor:

Es igualmente una lesión de rodilla, frecuente en corredores de larga distancia. Aparece un dolor localizado en la cara externa de la rodilla que puede migrar hacia el muslo o al gemelo. Comienza a los 15 minutos de comenzar a correr y se produce por el rozamiento constante de la banda ileotibial al flexionar y extender la rodilla. El tratamiento consiste también en descansar, realizar ejercicios sin impacto en bicicleta estática, fortalecimiento de los músculos de las piernas, valoración de la pisada, por si fuera necesario utilizar plantillas y medicación antiinflamatoria según consejo médico. Al volver a correr se deberá tener cuidado con la pisada, la zancada, y la intensidad del entrenamiento y evitar cuestas y escaleras.

Lesiones más frecuentes de un runner: lesión rodilla

Esguince de tobillo:

Es una lesión muy frecuente. Se produce cuando se corre sobre superficies irregulares o resbaladizas y las fibras musculares sufren una distensión o rotura. Causa un dolor característico en la zona del tobillo, edema o hinchazón rápida y hematoma en la zona. El mejor tratamiento es el reposo absoluto, el vendaje del tobillo, la colocación del pie elevado y el hielo local. Si el esguince es muy leve, en pocos días estará solucionado, pero si se sigue forzando la lesión puede llegar al tendón o el ligamento y agravarse.

Periostitis tibial

Es una inflamación de la membrana que recubre la tibia. Aparece cuando se incrementa de forma intensa la carga de trabajo en entrenamientos más duros. Aparece un dolor en la tibia al comenzar a correr que va disminuyendo al calentar. De nuevo el tratamiento pasa por la aplicación de hielo, la elevación del miembro y el reposo durante unos días, para que desaparezca la inflamación del todo. Los estiramientos, el incremento gradual de la intensidad para evitar el estrés y no correr por superficies muy duras como cemento o asfalto son las mejores medidas de prevención. También puede ser bueno realizar un estudio de la pisada para saber si eres pronador o supinador y así calzar las zapatillas más adecuadas.

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