La vacunación con ARNm contra la COVID-19 redujo el riesgo de hospitalización asociada a la variante Ómicron, entre los niños de 5 a 11 años de edad, en dos tercios. Sin embargo, no hay que apresurarse a vacunar en masa a los niños pequeños, que no corren riesgo de enfermedad grave, con las vacunas COVID inyectables disponibles actualmente. Es mejor esperar a que las vacunas nasales contra la COVID-19 hayan demostrado que protegen a los niños de contraer el virus en primera instancia.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

El Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización del Reino Unido ha aconsejado recientemente que las vacunas COVID-19 se ofrezcan a los niños de 5 a 11 años en el Reino Unido, pero también ha considerado que dicha inmunización no es esencial. Entre otros elementos de juicio, se ha visto que un gran porcentaje de los niños de 5 a 11 años han contraído la COVID-19 durante el brote de Ómicron y, por lo tanto, ya han adquirido una inmunidad natural, que seguirá proporcionando protección contra la enfermedad grave en una futura reinfección.

Hay que tener en cuenta que las vacunas contra la COVID-19 actualmente desplegadas se diseñaron con la variante que prevalecía a principios de 2020 y el virus ha mutado significativamente desde entonces. Esto hace que las vacunas inyectables actuales no proporcionen a los niños la protección necesaria para no contraer el virus en un primer momento, ni eviten las enfermedades leves, y tampoco reduzcan el riesgo de propagación en la comunidad.

Vacuna nasal COVID-19

Vacunas nasales contra la gripe

Para explicarlo, sirve coger como ejemplo la vacuna contra la gripe. Los vacunados contra la gripe suelen contraerla, aunque evitan una enfermedad grave y la hospitalización asociada a la gripe. Eso explica que las vacunas inyectables contra la gripe no hayan tenido mucho éxito históricamente a la hora de evitar el contagio. Algo muy similar ocurre con las vacunas COVID.

Sin embargo, esta protección contra el contagio se ha conseguido desde hace ya una década con las vacunas nasales contra la gripe. Durante la temporada de gripe 2004-2005, el estudio MI-CP111, en el que se vacunó a los niños con la solución nasal, y en el que participaron 7.852 niños (de 6 meses a 5 años) de EE.UU., Europa y Asia/Oceanía, demostró un 44,5% menos de casos de gripe que la vacuna inyectable. En el Reino Unido, se ha visto una eficacia de hasta el 87% a la hora de evitar contagios durante la campaña 2019.

Teniendo en cuenta estos resultados, están surgiendo en Europa varios candidatos a vacunas nasales contra la COVID, uno de la universidad de Lancaster y otro de AstraZeneca. Los demás fabricantes de vacunas (CanSinoBIO, Bharat Biotech y Sputnik V) también tienen formulaciones nasales en desarrollo. También destaca otra vacuna nasal desarrollada en Francia conjuntamente por la unidad de investigación de infectología y Salud Pública (ISP) y la Universidad de Tours en Francia [15].

Relación riesgo-beneficio en niños de la vacuna COVID 

El otro factor clave que desequilibra la ecuación riesgo/beneficio de la vacuna COVID para los niños pequeños es la seguridad de la vacuna. Las vacunas COVID funcionan bajo la premisa de estimular una respuesta inmunitaria contra las células a las que ha llegado el ARNm desde el punto de inyección.

El problema es que la masa muscular deltoidea de los niños pequeños varía significativamente según el grupo de edad (esta es la razón por la que los niños muy pequeños se les ponen inyecciones en los glúteos), y no es fácil estandarizar la dosis y la forma de administrarla, lo que aumenta los riesgos derivados de una incorrecta administración.

Por ejemplo, sede haber una inyección inadvertida de la vacuna COVID-19 en los vasos sanguíneos del musculo deltoides, lo que puede dar lugar a la distribución de la vacuna a tejidos distantes y a las consiguientes reacciones adversas. Por otro lado, la miocarditis tras la vacunación en niños y adolescentes ha sido motivo de preocupación en adolescentes y niños.

Fuentes:

  • Merchant, H.A. Why COVID vaccines for young children (5–11 years) are not essential at this moment in time?. J of Pharm Policy and Pract 15, 25 (2022). https://doi.org/10.1186/s40545-022-00424-0
  • Effectiveness of the BNT162b2 vaccine among children 5-11 and 12-17 years in New York after the Emergence of the Ómicron Variant. Vajeera Dorabawila, Dina Hoefer, Ursula E. Bauer, Mary T. Bassett, Emily Lutterloh, Eli S. Rosenberg medRxiv 2022.02.25.22271454; doi: https://doi.org/10.1101/2022.02.25.22271454
  • Trivalent, Live, Cold Adapted Influenza Vaccine (CAIV-T) Against Inactivated Influenza Vaccine (TIV) in Children 6-59 Months of Age. gov
  • Childrens vaccine 87% effective against circulating flu strain. Public Health England, 2019
  • Rubin R. COVID-19 Vaccine Nasal Spray. 2021;326(12):1138. doi:10.1001/jama.2021.14996
  • A 100% French nasal vaccine against COVID-19 yields positive pre-clinical results. https://www.inrae.fr/en/news/100-french-nasal-vaccine-against-covid-19-yields-positive-pre-clinical-results
  • Merchant H Inadvertent injection of COVID-19 vaccine into deltoid muscle vasculature may result in vaccine distribution to distance tissues and consequent adverse reactions Postgraduate Medical Journal Published Online First: 29 September 2021. doi: 10.1136/postgradmedj-2021-141119