Una de las lesiones más frecuentes en los corredores, es la tendinitis del Tendón de Aquiles. Este tendón se encuentra en la parte posterior del pie, junto encima del talón. Conecta con los músculos de la pantorrilla y es responsable de que podamos dar el impulso cuando avanzamos. El entrenamiento excesivo, una mala técnica de carrera, un calzado inadecuado, o no estirar bien, puede producir una inflamación de dicho tendón que si no se trata adecuadamente, podría a llegar a imposibilitar la marcha.

La tendinitis hace referencia a la inflamación del tejido, pero en ocasiones se produce una degeneración, por microtraumatismos de repetición, o bien una inflamación del tejido que recubre al tendón propia de una sobrecarga. También la lesión puede localizarse en la zona de inserción del tendón, por la tracción ejercida en ese punto.

Regístrate en AXA health Keeper y encuentra tu gimnasio y tu entrenador personal.

¿Qué síntomas son más frecuentes en una lesión del tendón de Aquiles?

  • Molestia leve encima del talón o en la parte más baja de la pierna, que se manifiesta tras el ejercicio.
  • Dolor en aumento al subir escaleras, o incrementar el esfuerzo.
  • Rigidez y mayor sensibilidad al tacto en la zona del talón sobre todo por la mañana.
  • Edema o hinchazón en la zona del tendón de Aquiles.
  • Debilidad y movilidad reducida en la pierna afectada.

Lesiones del tendón de Aquiles runners

Las causas y factores de riesgo que predisponen a sufrir esta lesión son, en realidad, muy variados:

  • Calzado que no amortigüe la pisada y haga que cada paso produzca un esfuerzo extra al talón.
  • Una técnica de carrera inadecuada, en la que el apoyo no sea de toda la planta del pie. El tendón de Aquiles actúa como muelle pero si siempre pisamos primero con el talón, lo forzamos en el impacto contra el suelo y en el impulso para permitir la propulsión de un nuevo paso. Si se apoya el centro o la parte delantera de la planta, el tendón recibe un estiramiento excéntrico potente y rápido y una contracción automática de mayor fuerza.
  • Retorno al entrenamiento de manera muy intensa tras un periodo de inactividad.
  • Deportes como el baloncesto, con paradas y arranques bruscos.
  • Pronación muy acusada del pie, sin un calzado adecuado que estabilice la pisada, por el incremento de la tensión rotatoria en el tendón.
  • Falta de calentamiento y estiramientos antes de practicar running o cualquier práctica deportiva con impacto en el suelo.

¿Cómo se trata la lesión en el Tendón de Aquiles?

  • Descansa. Evita el ejercicio físico durante unos día, para que la inflamación y el sobresfuerzo del tendón desaparezcan.
  • Utiliza la misma fórmula que para esguinces: Descanso durante unos días, hielo local 15 minutos varias veces al día, compresión para eliminar el edema e inmovilizar la zona y elevación del pie. (RICE en inglés: rest-ice-compression-elevation).
  • Analgésicos y antiinflamatorios, que quitan el dolor y reducen el edema.
  • Ejercicios de tobillos y pantorrillas, para evitar la tracción excesiva en el talón. Rotaciones de tobillos, contracciones gemelares, etc.

Consulta a tu médico y fisioterapeuta, para realizar el fortalecimiento de la zona y la conveniencia o no de usar plantillas protectoras.

Pregunta en AXA Health Keeper a tus médicos especialistas. Solucionarán todas tus dudas.