Los expertos de las agencias internacionales de salud pública indican que debemos seguir lavándonos las manos y lavar la fruta y la verdura, aunque sin necesidad de llegar a los niveles de desinfección de la primera ola de la pandemia.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

El contacto sigue siendo una vía de contagio

Aunque la transmisión del virus por objetos ha perdido fuerza a favor de la transmisión por aerosoles y gotículas, eso no quiere decir que la transmisión del virus no pueda hacerse por superficies contaminadas, sobre todo en espacios cerrados.

El pasado abril, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) concluyó que el riesgo de transmisión por superficie es bajo. El informe recomienda lavarnos las manos cuando manipulemos bandejas de los supermercados y lavar la verdura o la fruta, lo que son medidas higiénicas básicas, con o sin coronavirus.

A la vista de las nuevas evidencias y en un entorno de vacunación extensiva entre la población, es lógico no llegar a los extremos que se proponía hace un año, al inicio de la pandemia hace ahora un año.

A finales del año pasado un estado publicado en The Lancet, ya apuntó que la posibilidad de transmisión a través de superficies inanimadas es muy pequeña. El contagio solo es previsible si una persona infectada tose o estornuda sobre una superficie y alguien la toca poco tiempo después, antes de dos horas.

Estos datos, restan sentido a la práctica de desinfectar la ropa de la calle, a menos que se la haya puesto mucha gente o pueda haber estado en contacto con muchos virus, como ocurre con el personal sanitario.

Los virus respiratorios se transmiten de tres formas principales:

  1. Por contacto, cuando alguien entra en contacto directo con una persona infectada o toca una superficie que ha sido contaminada.
  2. A través de gotitas, tanto grandes como pequeñas, que contienen el virus, lo que ocurre cuando se está cerca de una persona infectada.
  3. Mediante vía aérea de gotitas y partículas más pequeñas que quedan suspendidas en el aire a mayor distancia y tiempo que la transmisión por gotitas.

Durante las etapas iniciales de la pandemia hubo preocupación por la transmisión superficial. Sin embargo, aunque el SARS-CoV-2 puede persistir durante días en superficies inanimadas, los intentos de cultivar el virus a partir de estas superficies no han tenido éxito.

Mujeres con mascarilla comprando ropa en una tienda

La desinfección de superficies frente a la importancia de la mascarilla en la prevención de la COVID-19

Inicialmente se pensaba que la transmisión aérea del SARS-CoV-2 era improbable, pero cada vez hay más pruebas que ponen de manifiesto que las microgotas infecciosas son lo suficientemente pequeñas como para permanecer suspendidas en el aire y exponer a los individuos a distancias superiores a 2 metros de una persona infectada.

Se han producido casos de transmisión entre personas situadas a más de 2 m de distancia, pero en espacios cerrados con poca ventilación, y normalmente con una exposición prolongada a una persona infectada de más de 30 minutos.

A pesar de las investigaciones que desechan la vía de contagio por superficies, las agencias de salud pública internacionales han sido claras al señalar que la mayoría de las infecciones se propagan a través del contacto cercano y que la transmisión aérea no es la principal vía de transmisión.

De esta manera, e independientemente de que la transmisión por gotas o por aire sea la vía principal, se sabe que el riesgo de infección es mucho menor en el exterior, donde la ventilación es mejor. Y que las medidas de higiene de manos en todo momento son la mejor forma de prevenir el contagio de virus y otras muchas infecciones.

Fuentes: