Los occidentales pasamos el 90% del tiempo en interiores y muy próximos unos a otros. Cuando el aire exterior se calienta por los climatizadores o las calefacciones, la humedad relativa del aire cae el 20% de media. Este aire seco provee el ambiente ideal para la transmisión del coronavirus (SARS-COV2).

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

Una reciente investigación ha puesto de manifiesto la importancia de los factores medioambientales en la transmisión del coronavirus, en especial la temperatura y la humedad. Ambas actúan sobre la facilidad de la transmisión de las partículas líricas por el aire y sobre la modulación de la respuesta inmune en el tracto respiratorio.

Hay un rango ideal de humedad en lo que atañe a la transmisión del coronavirus. Un estudio ha revelado que entre el 40% y el 60% de humedad, hay más capacidad de transmisión del virus y se permite que la nariz y la garganta mantengan intacta su capacidad de defensa frente al virus.

Por otra parte,  un metanálisis epidemiológico combinado con estudios de laboratorio con ratones, han demostrado que el aire seco en interiores mantiene vivos más tiempo  diversos virus, como el de la gripe y los coronavirus del resfriado común. A su vez, dificultan la habilidad del sistema inmune para defenderse del ataque cuando el virus toca la nariz o la garganta por primera vez.

Esto se explica por la función esencial de barrera que ejercen la mucosa nasal y las células mucociliares de nariz y garganta (las que movilizan el moco) en la reducción de la carga viral y la progresión de la infección.

Por estos motivos, mantener una humedad interior de al menos el 40% es una manera proactiva de combatir la infección por coronavirus, antes de que se desarrollen síntomas o se pueda hacer algún diagnóstico. Los científicos creen que las pequeñas partículas de virus en los aerosoles pueden flotar más lejos y durante más tiempo si la humedad es menor a ese porcentaje, lo que apuntala más aún la evidencia de que la ventilación y el uso de mascarilla reduce la transmisión del virus en interiores.

Se concluye que la humidificación de las estancias es una manera eficiente de reducir la transmisibilidad del coronavirus y en general, una oportunidad de combatir otras infecciones víricas estacionales.

Los interiores secos facilitan el contagio por coronavirus. Clase

Formas de atajar el contagio del coronavirus este invierno

Al revisar la literatura científica se observa que en la mayor parte de los casos es imposible saber con precisión la forma en que una persona se infectó del coronavirus.

Sin embargo, en todos estos meses de pandemia, los científicos han podido dibujar una escala de probabilidades de contagio.

Así, una alta probabilidad de contagio es estar más de 15 minutos en contacto próximo con alguien y sin medidas de seguridad e higiene (mascarilla, distancia social, lavado manos). De forma similar, una baja probabilidad sería tocar el pescado congelado durante unos segundos, en un supermercado.

En esta línea un estudio japonés basado en el rastreo de casos ha fijado que estar en el interior trae 19 veces más posibilidades de contagio que estar en el exterior.

Para evitar que las partículas víricas floten más tiempo en el aire, los expertos apuntan a la necesidad de recambiar el aire de los interiores al menos dos veces cada hora. Además, el aire debe ser filtrado con un filtro HEPA (filtro de partículas del aire, de alta eficiencia). De todos modos, la recirculación del aire no evita la transmisión básica mediante las gotitas de alguien que estornuda o tose en proximidad y no se lleva mascarilla.

Los virólogos han definido la carga viral infecciosa como aquél número mínimo de partículas víricas que infectarían al menos a la mitad de las personas que las inhalen. En Japón, el estudio de un evento en China el que hubo super-transmisión, ha revelado que la carga viral infecciosa para el coronavirus puede ser de 300 partículas o más.

Sin embargo, la estimación de probabilidades de contagio seguirá siendo similar a la del tiempo hasta que se entiendan bien estas cifras. Incluso en esa situación, la probabilidad dependerá de la dirección de la corriente de aire.

Los expertos explican que la única forma de estar seguro de no estar en medio de la corriente cargada de partículas víricas, es observando la estela de una vela o un cigarrillo. Es una buena manera de no sobre exponerse en lugares muy concurridos como en universidades, eventos o palacios de deportes.

En resumen, se puede reducir mucho el riesgo de contagio en interiores con filtros y recirculación de aire, dejando entrar más aire exterior siempre que sea posible o, simplemente, no pasando mucho tiempo en interiores con gente desconocida que podría estar infectada.

Sin embargo, dada la falta de seguimiento de las medidas básicas de seguridad e higiene por parte de la población que se ha dado hasta ahora, se puede presumir que este invierno tendremos un pico muy acusado de casos de COVID-19.

Fuentes:

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