Aunque la causa exacta de la COVID persistente sigue sin estar clara, algunos expertos están explorando la posibilidad de que coágulos sanguíneos diminutos sean los culpables. Por esta razón y llamados por esperanzas de tratamientos milagro, hay pacientes con COVID persistente que están viajando a clínicas privadas de Chipre, Alemania y Suiza para someterse a filtración de su sangre y a fármacos anticoagulantes. Los expertos alertan sobre estos tratamientos invasivos que no tienen pruebas suficientes. 

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva de precisión, periodista científico y coach de estilo de vida. 

La hipótesis de los microcoágulos, sugiere que el virus puede hacer que se formen pequeños coágulos en los vasos sanguíneos, lo que provoca daños a largo plazo y síntomas continuos. Un estudio publicado en la revista Biochem confirma que los pacientes con COVID-19 tenían un mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos en comparación con los que no tenían el virus. Este mayor riesgo era especialmente notable en los pacientes que requerían hospitalización y en los que presentaban síntomas graves.

Otro estudio publicado en una de las revistas de la Asociación Americana del Corazón (AHA- en inglés) descubrió que los pacientes con COVID-19 tenían niveles elevados de dímero D, un marcador de la coagulación, en comparación con los controles sanos. Además, los pacientes con niveles más elevados de dímero D tenían mayor riesgo de morir por COVID-19.

En general, la hipótesis de los microcoágulos es una teoría intrigante que merece más estudio, pero aún no está claro si los coágulos diminutos son realmente una causa de los desconcertantes síntomas de la COVID persistente. o está del todo claro de dónde proceden estos microcoágulos. Se piensa que la proteína espiga, que el SARS-CoV-2 utiliza para entrar en las células, podría ser el desencadenante en las personas con COVID largo.

Si la proteína espiga es el desencadenante de los coágulos anormales, eso plantea la cuestión de si las vacunas COVID-19, que contienen la espiga o instrucciones para fabricarla, también pueden inducirlos. De momento no hay tal evidencia.

Tratamientos alternativos a los síntomas de la COVID sin evidencia suficiente 

Aunque las pruebas de la hipótesis del microcoágulo son aún limitadas, algunos médicos utilizan medicamentos anticoagulantes, como la heparina y la warfarina, para tratar los síntomas prolongados de COVID en sus pacientes. Sin embargo, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves, como hemorragias y un mayor riesgo de ictus, y su uso en el tratamiento de la COVID persistente no está respaldado por pruebas científicas definitivas.

Algunos pacientes de COVID persistente siguen tratamientos alternativos, como infusiones intravenosas de vitamina C y otras vitaminas y minerales, en un intento de disolver posibles coágulos sanguíneos. Estos tratamientos, que no están aprobados por las autoridades sanitarias y no se han estudiado exhaustivamente, también pueden entrañar graves riesgos y deben abordarse con precaución.

Un caso específico es de la aféresis o mal llamada “lavado de sangre” que se llevan a cabo de forma experimental. Un estudio publicado, pero no verificado por expertos ha aportado pruebas de la eficacia potencial del tratamiento de los síntomas en la COVID persistente con un procedimiento similar a la diálisis conocido como filtración de fibrinógeno.

Mascarilla con el mensaje “long covid”

Se requiere más investigación sobre la COVID prolongada

El fibrinógeno es una proteína que interviene en la coagulación de la sangre, y los niveles elevados de fibrinógeno se han asociado con un aumento de la inflamación y peores resultados en los pacientes con COVID-19. Al filtrar el exceso de fibrinógeno y otras moléculas inflamatorias, el procedimiento similar a la diálisis podría ayudar a reducir la inflamación y mejorar los síntomas de los pacientes con COVID prolongada.

En la mayoría de los países europeos, los médicos pueden ofrecer tratamientos experimentales o fármacos no indicados en la etiqueta a los pacientes si creen que hay un beneficio, explican los riesgos y obtienen el consentimiento. Pero algunos expertos han criticado el proceso de consentimiento por insatisfactorio, ya que no deja claro que se trata de tratamientos experimentales para la COVID persistente y el formulario de consentimiento pide a los pacientes que renuncien a su derecho a demandar a la clínica si sufren lesiones tras someterse a la aféresis, que se considera un procedimiento seguro.

Hasta que se disponga de más investigación, es importante abordar cualquier tratamiento potencial con precaución y consultar con un profesional sanitario antes de tomar cualquier decisión.

Fuentes:

  • Biochem: A central role for amyloid fibrin microclots in long COVID/PASC: origins and therapeutic implications. Kell DB, Laubscher GJ, Pretorius E. Biochem J. 2022 Feb 17;479(4):537-559. doi: 10.1042/BCJ20220016.
  • AHA: Prevalence and Outcomes of D-Dimer Elevation in Hospitalized Patients With COVID-19 Jeffrey S. Berger, et al. Originally published25 Aug 2020 Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology. 2020;40:2539–2547
  • NIH: COVID-19 Treatment Guidelines. https://www.covid19treatmentguidelines.nih.gov/therapies/
  • Pre-print: Combined triple treatment of fibrin amyloid microclots and platelet pathology in individuals with Long COVID/ Post-Acute Sequelae of COVID-19 (PASC) can resolve their persistent symptoms. Etheresia Pretorius, Chantelle Venter, Gert Jacobus Laubscher et al. 28 December 2021, PREPRINT (Version 1) available at Research Square
  • Long covid and apheresis: a miracle cure sold on a hypothesis of hope. BMJ 2022; 378 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.o1733 (Published 14 July 2022)