Nos ha llevado un tiempo, pero no queremos dejar sin respuesta la Carta abierta al runner de mi Facebook publicado en la revista GQ el 28/2/2015. Léelo aquí.

Con todo el cariño :).

Querido no runner:

Yo también llevo observándote meses. Te levantas a mediodía y te comes un par de rosquillas aún en pijama con una mano, mientras cambias de canal con la otra. Yo también te respeto por ello. Todos sabemos que comer es un aliado de la buena salud y que mejora nuestra calidad de vida, es por eso que a mí también me congratula que hayas decidido que tu prioridad sea comértelo todo mientras te mueves lo menos posible. Desde tu sillón de casa diriges el mundo con sólo presionar los botones del mando. Arriba o abajo. Y has empezado con los maratones (de estrenos de series) sin moverte del sofá. De nuevo enhorabuena.

Si te soy sincero, tampoco le he dado nunca like a tus fotos de “viernes de peli y manta” que acaban los domingos a las 12, ni al palo selfie que has inventado para encender la tele sin tener que levantarte. Aunque reconozco que esta última me hizo gracia. Si fuera un asesino, también podría encontrarte fácilmente, y también podría haberte envenenado con tu quinta Coca Cola de la mañana.

Pero no quiero dedicar todo el artículo a alabar tus logros publicados en las redes sociales. Más bien quiero dedicarlo a argumentarte por qué me gusta correr y por qué lo hago, con la esperanza de que algún día cambies esas pantuflas ya desgastadas por unas deportivas de colores chillones.

Soy runner porque desde que corro me encuentro mejor. No hago ruiditos como un abuelo de 80 años al levantarse del sofá que ya tiene su marca. Han desaparecido. Me levanto con más fuerza, y no tengo que retrasar el reloj 10 minutos más. Puedo subir por las escaleras sin parecer que cuando llegue al 5º piso me esperará la ambulancia con el desfibrilador preparado.

Soy runner porque es una manera de evadirme de la realidad, de un trabajo estresante y de los problemas que surgen a diario. Corro y solo pienso en eso, en correr. Libero todo el estrés que he acumulado concentrándome en escuchar mi respiración.

Soy runner porque desde que corro, ligo más. Mucho más, si te soy sincero. Ya no tengo que jugármela a pagar copas o quedarme con la amiga que no para de hablar. Esa ahora es para ti. Te sorprendería saber cuántas chicas salen a correr.

Soy runner porque he encontrado músculos en mi cuerpo que creía que no existían. Y que no sabía que quedaran tan bien. Me gusta ver que el esfuerzo tiene recompensa.

Soy runner porque correr al final me deja agotado. Llego a casa, me ducho, ceno y caigo rendido en la cama. Y es una sensación que me encanta.

Soy runner porque me pongo metas y las supero. Y como cualquier meta u objetivo que te marcas en la vida, conseguirlo me produce una gran satisfacción.

Soy runner porque resulta que el brócoli está buenísimo. He descubierto muchísimos alimentos que no aparecen de extra en la pizza familiar, y que me encantan.

Soy runner porque me gusta despertarme con la ciudad, cuando aún no hay nadie, cuando las calles son solo mías y parece que los edificios los hayan puesto para que los mire esa mañana. Es una sensación maravillosa. Es la forma perfecta de empezar el día.

Soy runner porque he conocido a gente nueva. Y porque gracias a ello, he conocido a una muy especial. No porque corra, ella ya era especial mucho antes de ponerse unas deportivas.

Soy runner porque me hace feliz. Dicen que correr genera endorfinas, pero cualquiera de los motivos anteriores también me vale.

Y subo todas esas fotos para intentar motivar a gente como tú.

Tú también deberías de hacer un ejercicio de introspección y decirme si es necesario lo que haces. Te estás convirtiendo en el tío de las cenas de navidad que te pregunta si te vas a acabar las patatas. En el amigo que te llevas de excursión a la montaña y a los dos minutos resopla, a los 4 se sienta en una piedra y a los 8 quiere comerse el bocata. Eres el que prefiere ponerse de portero sólo por hacer menos esfuerzo.

Así que te pido un favor: corre. Empieza a hacerlo. Primero costará y querrás dejarlo. Pero no lo dejes. Porque en cuanto lleves unos días verás que empiezas a aguantar más, que cada vez respiras mejor, que cada vez te levantas con más energía. Y sólo entonces entenderás por qué me gusta salir a correr; por qué me gusta ser runner.