Agradecer es una actitud beneficiosa que nos ayuda a mantener nuestra felicidad y salud.

Aparte de una pauta de cortesía, cada vez que damos las gracias nuestro cerebro rejuvenece y percibimos regalos espontáneos que la vida nos ofrece de muchas maneras.

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Vivir agradecidos

La ciencia ha demostrado que las personas agradecidas suelen ser más felices ya que el hábito de agradecer libera neurotransmisores como la dopamina, responsable de las sensaciones placenteras y de relajación.

Asimismo, la gratitud produce importantes cambios en la biología del cerebro, debido a la plasticidad neuronal: se activan regiones que permiten una mayor comprensión de los demás, suavizan el estrés, mejoran la frecuencia cardíaca y reducen el dolor (físico y emocional).

Por qué debemos ser agradecidos

Investigaciones en neurobiología de la felicidad han comprobado que al sentirnos agradecidos por las cosas cotidianas nos volvemos más pacientes y con más capacidad de tomar decisiones sensatas.

Igualmente, las personas acostumbradas a agradecer los pequeños gestos cotidianos son más atentas y creativas, tienen un mejor concepto de su propio cuerpo y siguen un estilo de vida más saludable, de forma natural y con menos esfuerzo (es decir, con alimentación equilibrada y ejercicio regular).

Significado de gratitud

El término ‘gratitud’, que proviene del latín ‘gratitudo’, se define en la RAE como ‘el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera’.

No obstante, y según la Psicología Positiva, el ser agradecido es la virtud de reconocimiento, valoración y respuesta justa, más que una obligación moral. Y es que esta habilidad está orientada hacia otra persona y se debe analizar en relación con la felicidad, la espiritualidad y el sentido de la vida.

Formas de dar las gracias

Hay muchas formas de practicar la gratitud en el día a día. Aquí te damos algunas ideas:

Notas de agradecimiento: deja un post-it en lugar que se vea o escribe una carta expresando tu agradecimiento. En el mundo digital, los emails y redes sociales también funciona.

Agradece con la mente: piensa en la persona que ha hecho algo bueno y siente que le das las gracias como si estuviera a tu lado. Tu cerebro percibirá los efectos de este gesto.

Apunta los regalos diarios: anota en el móvil o en un papel los regalos espontáneos que te da la vida. Al poner palabras a los pensamientos, nos volvemos más conscientes de ellos.

Observa los beneficios: analiza los efectos positivos que tiene en tu vida el hecho de demostrar más la gratitud ante los demás.

Imagina restar: reflexiona sobre cómo sería tu vida sin algunas personas, situaciones o bendiciones. Sentir que algo puede faltar, hace que lo valoremos más.

Listado de gratitud: antes de ir a la cama o en un momento tranquilo, haz un repaso mental de las cosas de las que estás agradecido. Esto reduce la necesidad de satisfacción inmediata y permite razonar mejor.

Como ves, poner en práctica la gratitud puede transformar en positivo la forma de pensar sobre nuestra vida y hacer que valoremos más lo que nos rodea (familia, amor, pareja, salud, trabajo…). Porque ser agradecidos es un ejercicio que nos ancla al presente, y nos hace apreciar las cosas tal y como son, aquí y ahora.

Pensar con gratitud ayuda a saborear las experiencias positivas de la vida, Sonja Lyubomirsky (psicóloga estadounidense).