La mentira es un fenómeno muy común que forma parte de nuestras vidas más de lo que imaginamos. Cada día mentimos entre 10 y 200 veces. ¿Qué nos induce a hacerlo? ¿Significa eso que padecemos alguna patología? Te contamos qué dicen los expertos en psicología sobre el hábito de mentir.

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La palabra “mentir” tiene cinco acepciones según la Real Academia Española (RAE): decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa; inducir a error; fingir o aparentar; falsificar algo y faltar a lo prometido o quebrantar un pacto.

Los expertos en psicología criminal, Aurelio Coronado Mares y Brent E. Turvey, explican en su libro «False allegations. Investigative and Forensic Issues in Fraudulent Reports” que la mentira es una forma de comunicación que involucra a dos partes, cada uno con su papel:

  • El engañador: intenta comunicar impresiones o informaciones falsas.
  • El engañado: debe participar en la mentira en algún nivel. Esto ocurre en virtud de la apatía, la ignorancia, el prejuicio o el exceso de confianza aprendida (salvo enfermedad mental).

El porqué de las mentiras

La mentira es un fenómeno evolutivo, muy antiguo y complejo. Pero sobre todo es muy común, más de lo que nos imaginamos. Según los expertos es parte de nuestra vida. De hecho, Pamela Meyer, experta en fraudes, asegura que “todos somos mentirosos” y que mentimos entre 10 y 200 veces al día, aunque muchas de esas mentiras son frases que la gente quiere escuchar y que están consideradas socialmente aceptables.

Las personas mienten por diversos motivos en cada momento y circunstancia. Sin embargo, Coronado y Turvey explican que todas las mentiras se deben principalmente a dos razones:

  • Creer que se tiene más que ganar con la mentira que con decir la verdad.
  • Ser incapaz de discernir cuál es la verdad, ya sea temporalmente o debido a algún defecto mental permanente.

Con todo, mentir de manera ocasional no implica que seamos unos mentirosos patológicos. Es muy común realizar lo que llamamos “mentiras piadosas”, aquellas que evitan fricciones sociales y tratan de no herir sensibilidades. Un ejemplo es decirle a tu madre que la comida estaba deliciosa, a pesar de que no fuera así. No es un comportamiento totalmente honesto, pero no implica una patología.

Mentir se convierte en un problema cuando nuestras actitudes se basan en mentir a todos los que nos rodean sobre muchos de aspectos de nuestra vida. Los expertos aseguran que, si este tipo de actitudes se identifican, se pueden cambiar mediante ejercicios de crecimiento personal e incluso terapia psicológica si fuera necesario.

Por que mentimos Como detectar

Cómo detectar mentiras

No resulta sencillo detectar cuándo una persona miente. Según la profesora de psicología y neurociencia en la Universidad de Hull (Inglaterra), Giuliana Mazzoni, la razón es que somos seres sociales y estamos estructurados para fiarnos de los demás.

Detectar una mentira a menudo implica confiar y prestar atención a tus instintos, conociendo de antemano aquellos signos que pueden revelar una mentira. Porque, según los psicólogos, cuando engañamos, nuestro cuerpo nos delata.

Y es que mentir requiere dar muchos pasos complejos. Para llevar a cabo una mentira creíble, necesitamos más tiempo y energía que para contar la verdad. Principalmente, hay dos tipos de señales que nos delatan: las que reflejan nuestra incomodidad o estado de tensión y aquellas que evidencian nuestra emoción oculta o reprimida, es decir, todos aquellos gestos que son incongruentes con la emoción que se manifiesta.

Estas son algunas señales que pueden indicar que una persona está mintiendo:

  • Ser vago al contar la historia y ofrecer pocos detalles u omitir los importantes.
  • Repetir las preguntas antes de responderlas.
  • Hablar en fragmentos de frases.
  • No proporcionar detalles específicos cuando se cuestiona la historia.
  • Realizar comportamiento como jugar con el pelo o apretar los dedos contra los labios.

Pese a todo, no existe un detector de mentiras 100 % fiable. Existen señales relacionadas con la mentira que no implican falsedades, como mirar hacia abajo, evitar el contacto visual, mover las manos o enrojecer. No son necesariamente un signo claro de mentira. Puede ser ansia, inseguridad o vergüenza.

Aun así, existen algunas estrategias que ayudan a distinguir la realidad de la ficción:

  • No confíes únicamente en el lenguaje corporal. Aunque ciertos gestos del lenguaje corporal a veces insinúan engaño, no siempre están asociados con la mentira. Un ejemplo, es el movimiento ocular muy relacionado con la mentira. Pero el desplazamiento de los ojos no tiene por qué significar que una persona no cuenta la verdad, sino que está pensando o accediendo a su memoria a largo plazo.
  • Pide que te cuenten la historia a la inversa (en vez de en orden cronológico). Mentir es más exigente desde un punto de vista cognitivo que decir la verdad. Añadir más complejidad cognitiva para que las pistas se hagan más evidentes.
  • Confía en tus instintos. Las personas pueden tener una idea inconsciente e intuitiva sobre si alguien está mintiendo. Una estrategia mucho más acertada que centrarse en comportamientos estereotipados que, a menudo, se asocian con la mentira, como la inquietud y la falta de contacto visual.

Si sientes que las mentiras controlan tu vida, recuerda que existen ejercicios de crecimiento personal e incluso terapia psicológica. Pero, ante todo, existen profesionales que pueden ayudarte a escapar de este tipo de situaciones.

“El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”, Alexander Pope.

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Fuentes:

  • Real Academia Española (RAE)
  • Libro “False allegations. Investigative and Forensic Issues in Fraudulent Reports” (Aurelio Coronado Mares y Brent E. Turvey)
  • Psychology Today
  • TED talks (Pamela Meyer)
  • El País (entrevista a Giuliana Mazzoni)
  • VeryWellMind
  • El País Semanal (Psicología)