Al menos hay un 40% de personas que, a pesar de estar en contacto con convivientes positivos a la infección por coronavirus, no llegan a infectarse y dar positivo en las pruebas. Mientras, otras se contagian muy fácilmente. Los científicos se preguntan si los que han evitado la COVID-19 podrían ser realmente inmunes al virus por completo. Esto podría ofrecer nuevas pistas sobre cómo atacar al SARS-COV2.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico.

Los que no se contagian tienen una serie de características en común:

Se comportan de forma diferente: Lo hemos visto una y otra vez. Algunas personas se adhieren más estrictamente a los protocolos que se sabe que reducen la transmisión del virus, como llevar una máscara y vacunarse. Evitan los grandes entornos públicos y puede que incluso lo hicieran antes de la pandemia. Pero eso no basta para explicar por qué hay muchos profesores que nunca han cogido la COVID-19 y, sin embargo, pasan muchas horas en aulas enormes, llenas de posible contagiadores.

Han entrenado su sistema inmunitario: El sistema inmunitario es complejo. La vacunación contra la COVID19 puede hacer que los síntomas sean más leves para algunas personas y, además, puede evitar que otras contraigan la enfermedad por completo.

Cada vez hay más pruebas que sugieren que puede haber otras formas en que las personas están protegidas contra el virus, incluso sin vacunas específicas contra él. Algunas podrían haber sido infectadas previamente por otros coronavirus, lo que podría permitir a sus sistemas inmunitarios recordar y combatir virus de forma similar. 

Hombre cuida en convivencia de enferma con Covid-19 sin contagiarse.

Podría ser por las defensas innatas

Otro estudio sugiere que las fuertes defensas del sistema inmunitario innato, las barreras y otros procesos que impiden que los patógenos infecten el cuerpo de una persona, también pueden prevenir la infección.

Aunque la mayoría de las infecciones son leves, algunos pacientes experimentan una inflamación sistemática grave y potencialmente mortal, daño tisular, tormenta de citoquinas y síndrome de dificultad respiratoria aguda. El sistema inmunitario innato actúa como primera línea de defensa, detectando el virus a través de los receptores de reconocimiento de patrones y activando las vías inflamatorias que promueven la eliminación del virus.

La existencia de otras afecciones médicas o factores del estilo de vida, como el sueño o la dieta, hace que el sistema inmune innato no funcione bien y aumente el riesgo de que una persona enferme a causa de un agente patógeno. Todavíano hay una respuesta única, pero los estudios iniciales pueden ofrecer vías para futuros tratamientos para la COVID-19 y otras afecciones.

Podría ser por su genética

Son genéticamente diferentes: Se conoce que hay asociaciones entre determinadas variantes genéticas y la susceptibilidad a enfermedades transmisibles como el VIH, la tuberculosis y la gripe. Los investigadores han buscado este tipo de asociación con el coronavirus.

Un estudio de junio de 2021, que no fue revisado por pares, descubrió una asociación entre una variante genética y un menor riesgo de contraer la COVID-19. En octubre de 2021 se comenzó otro estudio a gran escala, centrado en parejas en las que una persona enfermaba y la otra no. Pero la mayoría de los expertos sospechan que, incluso si son capaces de identificar esa variante con cierta certeza, es probable que sea rara.

Por ahora, lo mejor para los que no se han contagiado del coronavirus es asumir que son tan susceptibles como cualquier otra persona. Sean cuales sean las razones por las que algunas personas aún no han enfermado, la mejor defensa sigue siendo estar al día con las vacunas y evitar el contacto con el virus.

Fuentes: 

  • European Medicines Agency (EMA). COVID-19 vaccines: key facts
  • Kundu, R., Narean, J.S., Wang, L. et al. Cross-reactive memory T cells associate with protection against SARS-CoV-2 infection in COVID-19 contacts. Nat Commun 13, 80 (2022). https://doi.org/10.1038/s41467-021-27674-x
  • Diamond, M.S., Kanneganti, TD. Innate immunity: the first line of defense against SARS-CoV-2. Nat Immunol 23, 165–176 (2022). https://doi.org/10.1038/s41590-021-01091-0
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  • Genome-wide analysis in 756,646 individuals provides first genetic evidence that ACE2 expression influences COVID-19 risk and yields genetic risk scores predictive of severe disease. E. Horowitz, et al. medRxiv 2020.12.14.20248176; doi: https://doi.org/10.1101/2020.12.14.20248176
  • Andreakos, E., Abel, L., Vinh, D.C. et al. A global effort to dissect the human genetic basis of resistance to SARS-CoV-2 infection. Nat Immunol 23, 159–164 (2022). https://doi.org/10.1038/s41590-021-01030-z