La obesidad infantil es uno de los grandes desafíos de salud pública del siglo XXI, tal como reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo más probable es que un niño con sobrepeso u obesidad lo siga siendo de adulto. Te explicamos cuáles son las principales causas para que esta enfermedad aparezca y cómo prevenirla.

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El sobrepeso y la obesidad infantil

La obesidad y el sobrepeso infantil afectan aproximadamente a 42 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo. Un niño obeso es aquel cuyo peso se sitúa por encima del peso normal para su edad y estatura. El sobrepeso y la obesidad se definen como una “acumulación de grasa anormal o excesiva que presenta un riesgo para la salud”, según la OMS.

La obesidad se acostumbra a valorar con indicadores indirectos de la grasa corporal que se obtienen a partir de medidas antropométricas. El más utilizado es el Índice de Masa Corporal (IMC), que es el resultado de dividir el peso en kilogramos por la talla en metros al cuadrado (kg/m2).

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades(CDC) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan utilizar IMC para detectar el sobrepeso o la obesidad a partir de los 2 años. Pero debe tenerse en cuenta que no es una herramienta de diagnóstico porque un niño puede tener un IMC alto con respecto a la edad y el sexo, pero no necesariamente tiene exceso de grasa.

Medidas de referencia

Para los adultos, la OMS define el sobrepeso y la obesidad como valores de IMC iguales o superiores a 25 kg y 30 kg / m2, respectivamente. Para los niños, los límites de IMC varían según la edad y el sexo. Los patrones de crecimiento de 0 a 5 años para niños y niñas difieren, lo que afecta a la composición corporal y, por tanto, al límite que indica cuándo un niño o una niña tiene sobrepeso u obesidad.

La OMS fija también referencias de crecimiento para niños y adolescentes de 5 a 17 años. En estas etapas, la obesidad se define cuando el IMC, según edad y sexo, es superior o igual al percentil 95 (los percentiles describen distintos aspectos del crecimiento de los niños en relación con el sexo, la edad y la media; el percentil 50 es la media).

Un niño obeso tiene más probabilidades de sufrir, a edades tempranas, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

 

Principales causas de la obesidad infantil Principales causas

 

Principales causas de la obesidad infantil

La obesidad infantil viene motivada principalmente por:

Una inadecuada alimentación.

El consumo de alimentos con alto contenido calórico (bollería, dulces, postres) y las bebidas azucaradas pueden hacer aumentar el peso (se asocian a una alta acumulación de grasa y un mayor riesgo de desarrollar obesidad). También los tamaños de las porciones se han relacionado con una mayor ingesta de energía.

Para lograr el equilibrio energético es importante reducir las horas sentados frente a una pantalla y sustituir alimentos más calóricos por aquellos con un mayor contenido nutritivo (frutas y verduras).

Hacer muy poca actividad física.

Los niños que no realizan ejercicio tienen más probabilidades de aumentar de peso porque no queman muchas calorías. La OMS recomienda al menos 60 minutos de actividad física cada día para niños de 5 a 17 años, así como actividad intensa que fortalezca músculos al menos 3 veces por semana.

Dormir mal y poco.

Es recomendable que los niños en edad escolar duerman entre 9 y 11 horas por noche, pero esto no siempre es así. La duración del sueño está inversamente relacionada con el sobrepeso.

La genética.

Algunos estudios han determinado que el IMC es heredable del 25% al 40%, aunque debe ir combinado con factores ambientales y de comportamiento. Si bien el factor genético puede desempeñar un papel en el desarrollo de la obesidad, no es la causa del aumento tan rápido de la obesidad infantil.

Cómo prevenir la obesidad infantil

Los programas de prevención requieren un enfoque amplio que no solo incluya al niño en particular, sino también a los progenitores, cuidadores, educadores y comunidad en general. El objetivo es desarrollar un estilo de vida saludable con hábitos de alimentación y actividad física regular.

Es importante:

  1. Servir porciones de comida apropiadas, usando platos más pequeños.
  2. No saltarse ninguna comida: desayuno, comida y cena deben completarse con otras dos secundarias, una a media mañana y la merienda.
  3. Incluir en la dieta fruta y verdura, carbohidratos, proteínas y lácteos. Reducir o evitar el consumo de bollería, dulces, refrescos y chips.
  4. Evitar usar los alimentos para estimular o recompensar el buen comportamiento o satisfacer las necesidades emocionales de los niños.
  5. Fomentar la actividad física y evitar pasar mucho tiempo delante de la pantalla.
  6. Alentar a los niños a que prueben alimentos nuevos para que aprendan a aceptar una amplia gama de gustos.
  7. Promover un entorno social de apoyo, como comidas familiares o evitar comer frente al televisor.
  8. Ser un buen ejemplo: los niños aprenden a imitar lo que ven en casa. Si nos convertimos en sus principales modelos a seguir, es importante que llevemos una alimentación saludable, que hagamos ejercicio con regularidad y llevemos una vida activa.

Como ves, seguir unos hábitos de vida saludables desde la infancia también te ayudarán en la edad adulta. Te animamos a cuidarte y a cuidar de los tuyos desde los primeros años de vida.

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FUENTES:

  • Mayo Clinic
  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
  • Nature
  • Academia Americana de Pediatría (AAP)