El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para luchar contra los límites que impone la sociedad en la integración de las personas afectadas por este tipo de trastorno. AXA Health Keeper te propone conocer en qué consiste el autismo, sus características y síntomas.

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Uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista (TEA) o autismo en el mundo. Para reafirmar los valores de igualdad, equidad e inclusión de las personas con este tipo de trastorno se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (2 de abril). Porque, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aún hoy, en el siglo XXI, las personas con TEA sufren estigmatización, discriminación y violaciones de los derechos humanos en todo el mundo y su acceso a los servicios y al apoyo es insuficiente a nivel mundial.

Qué es el autismo

El autismo o los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de discapacidades del desarrollo con un origen neurobiológico. Afectan a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral principalmente en dos áreas: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.

Los TEA se inician en la infancia y suelen persistir hasta la adolescencia y la edad adulta. La OMS explica que algunas personas con este tipo de trastorno son capaces de vivir de manera independiente, pero hay otras con discapacidades graves que necesitan constante atención y apoyo durante toda su vida.

Aún no se ha determinado la causa que explique la aparición del autismo, pero según los expertos, existe una fuerte implicación genética. No se sabe, sin embargo, en qué gen ni tampoco en qué mutación genética.

Síntomas del autismo

Ninguna persona que presente el TEA manifestará los mismos síntomas que otra y no lleva asociado ningún rasgo físico diferenciador. Solo se manifiesta en las competencias cognitivas de la persona y del comportamiento.

Sin embargo, a menudo tienen problemas generalizados con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Puede ser que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. También tienen distintas maneras de aprender, prestar atención y reaccionar ante las cosas.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que los niños o adultos con trastornos del espectro autista pueden presentar las siguientes características:

  • No señalar los objetos para demostrar su interés (por ejemplo, no señalar un avión que pasa volando).
  • No mirar los objetos cuando otra persona los señala.
  • Tener dificultad para relacionarse con los demás o no manifestar ningún interés por otras personas.
  • Evitar el contacto visual y querer estar solos.
  • Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.
  • Preferir que no se los abrace o abrazar a otras personas solo cuando ellos quieren.
  • Parecer no estar conscientes cuando otras personas les hablan, pero responder a otros sonidos.
  • Estar muy interesados en las personas, pero no saber cómo hablar, jugar ni relacionarse con ellas.
  • Repetir o imitar palabras o frases que se les dicen o repetir palabras o frases en lugar del lenguaje normal.
  • Tener dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.
  • No jugar juegos de simulación (por ejemplo, no jugar a “darle de comer” a un muñeco).
  • Repetir acciones una y otra vez.
  • Tener dificultades para adaptarse cuando hay un cambio en la rutina.
  • Tener reacciones poco habituales al olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.
  • Perder las destrezas que antes tenían (por ejemplo, dejar de decir palabras que antes usaban).

Un niño nace siendo autista, pero los signos pueden no manifestarse hasta más adelante: 10, 12 o 18 meses en algunos casos o a lo mejor hasta los 2-3 años.

Que es autismo Tipos o grados

Tipos o grados de autismo

Hoy en día, suelen clasificarse los diferentes casos de autismo en 5 grados:

  • Autismo: normalmente comienza durante los 3 primeros años de vida. Los padres comienzan a identificar en el hijo comportamientos diferentes a los niños de su edad.
  • Síndrome de Rett: suele presentarse casi con exclusividad en niñas y tiene un carácter regresivo. Alrededor de los 2 años quienes sufren este síndrome comienzan con un proceso degenerativo y progresivo del sistema nervioso.
  • Síndrome de Asperger: es difícil de diagnosticar porque las personas afectadas no tienen ningún tipo de discapacidad intelectual ni rasgo físico que lo identifique. El déficit se encuentra en las habilidades sociales y el comportamiento (falta de empatía, poca coordinación psicomotriz, no entender el doble sentido del lenguaje, etc.). Esto compromete su desarrollo e integración social y laboral.
  • Trastorno desintegrado infantil o síndrome de Heller: suele aparecer sobre los 2 años. También afecta a las áreas del lenguaje, la función social y la motricidad, aunque tiene un carácter regresivo repentino. En ocasiones, el niño se da cuenta del problema y se lo traslada a sus progenitores.
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado: se denomina así a aquellos casos en los que los síntomas clínicos son muy heterogéneos como para clasificarlos en otros tipos de trastorno.

Ante todo, hay que entender que las personas con autismo no solo tienen dificultades, sino que padecerlo también implica una serie de capacidades, como la meticulosidad, la curiosidad por temas muy específicos, la sinceridad y la honestidad, la atención a los detalles, el respeto a las reglas y rutinas y la tendencia a ser personas muy lógicas y a escuchar sin prejuicios.

Tratamiento del autismo

El tratamiento de los TEA debe iniciarse lo antes posible una vez diagnosticados. De esta forma, además de disminuir las dificultades de las personas afectadas, se les ayuda a aprender nuevas habilidades y a aprovechar al máximo sus fortalezas.

Es importante trabajar en estrecha colaboración con un profesional de la salud. Por un lado, el médico puede recetar medicamentos para tratar algunos síntomas, como irritabilidad, agresión, comportamientos repetitivos, hiperactividad, problemas de atención, ansiedad y depresión.

Además, se puede aconsejar y remitir a terapias conductuales, psicológicas y educativas. Son programas intensivos y muy estructurados, que pueden involucrar a padres, madres, hermanos y otros miembros de la familia. Ayudan a la persona con TEA a aprender las habilidades necesarias para vivir independientemente, reducir los comportamientos desafiantes, aumentar o robustecer las fortalezas y aprender habilidades sociales, de comunicación y de lenguaje.

Si crees que tu hijo puede padecer un TEA u observas algún problema cuando juega, habla o interactúa, háblale de tus inquietudes a tu pediatra y pídele que te remita a un especialista para evaluar al niño en profundidad. No te quedes con las dudas.

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Fuentes:

  • Naciones Unidas
  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • Confederación de Autismo de España
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
  • Universidad Internacional de Valencia (VIU)
  • National Institute of Mental Health (NIH)